martes, 16 de julio de 2013

La Avaricia Vive y Prospera en la Cámara


Cuando creíamos que ya se habían completado los engaños, incumplimientos en la Legislatura del PPD, nos sorprende de sopetón la ocurrencia del Presidente de la Cámara para burlar todos los compromisos de su partido para adecentar la función legislativa en su aspecto de costos.

Burlada la reforma legislativa --- incumplimiento descarado --- el ingenio cínico de Jaime Perelló rompe todos los récords de avaricia y afrentamiento --- realmente de prostitución económica --- frescamente, delante del pueblo, al asignarle a cada legislador $900 dólares adicionales por supuestos gastos incurridos en el cumplimiento de su deber.  Eso además de los 73 mil dólares de sueldo básico, más  35% de esos 73 mil en actividades lucrativas fuera del capitolio.  Sume el lector: 73 mil más el 35% de esos 73 mil ($25,500), y ahora $10,800 más, para un gran total de $109,300 dólares por el sacrificio de deambular por el capitolio jugando el papel de honorables.

Todo eso frente a una sociedad en ruinas.  Se trata de una crisis moral y de un suicidio político, a beneficio de un partido perverso y corrupto, y de un pueblo sin alternativas.

¿Cómo ha sido posible esta debacle moral?  Ha sido posible por la fuerza de cara de un presidente cameral sin brújula moral, que todavía está pagando por los votos que lo llevaron a esa presidencia.
La fuerza del boxeador está en los brazos, en sus puños, la del luchador en su torso, la del corredor en sus piernas, la del político marrullero en su fuerza de cara.

El pueblo mira a ese espectáculo de prostitución política claramente anonadado, y se pregunta:  ¿Dónde está el gobernador, y dónde está el Presidente del Partido Popular, custodio de su honra?

Se trata de un voto de prostitución, Perelló --- y toda esa Cámara, con muy pocas y valerosas excepciones --- han hecho lo que en mis años de adolescente en Bayamón llamábamos “meterse a la vida”. 

Un Gobierno Mudo y un Pueblo Incomunicado


Ninguna época anterior a la que vivimos ha contado con tantas vías de comunicación instantánea como la nuestra, apenas entrando al siglo 21.  La explosión y la globalización tecnológica no ha sido tan dramática en ningún sector como en el de las comunicaciones.  Ahora esa comunicación es instantánea y universal.  De la comunicación cara a cara y a pie hemos saltado a la comunicación intercontinental electrónica.  El asunto que esa transformación plantea es de contenido, de forma, de estructura y de utilidad.  Porque --- como decía Miguel de Unamuno --- una cosa es que un tren se desplace a 100 millas por hora y otra es que vaya lleno de canallas.  Así que los contenidos cuentan.

Me parece que el saldo de esa proliferación tecnológica en las comunicaciones apunta a una abundancia de medios y una terrible pobreza de mensajes significativos.  Porque la estructura de los nuevos medios y redes no asegura comunicación racional, conceptual, afirmable o refutable por la inteligencia.  Si a eso se suma la mudez de los líderes políticos que diz que representan al pueblo, este se siente huérfano de explicaciones, que le den sentido a la amargura de su vida real, en su salud, en su desempleo, en su inseguridad física.  Es como si no tuviera gobernantes, dirigentes, educadores políticos y sociales, para no hablar de educadores académicos.

Padecemos de un gobierno mudo.  No digo autista porque no quiero ofender a las víctimas de esa terrible enfermedad.  Pero es patente que el gobierno no explica, no educa.  Se limita al chijí-chijá de un optimismo bobalicón, que sólo comunica fantasías, autogratificaciones adolescentes.

Si tomamos la relación comunicativa en la otra dirección, en la urgencia que tiene el pueblo de información y servicios, marque usted su teléfono o su celular en el número o cuadro oficial de las oficinas de gobierno a ver si alguien le contesta para informarle u orientarle.  Silencio:  ring… ring… ring…  Nadie contesta.  Sufrimos, pues, un gobierno mudo, y del lado del pueblo, una radical incomunicación, más allá del alboroto televisivo y radial. Los gobernantes mudos y las agencias de servicios sordas. 

Es obvio que no votamos por eso el pasado 6 de noviembre.  ¡Pero en la democracia siempre hay unas próximas elecciones!

domingo, 14 de julio de 2013

El “Amor” del Doctor Joglar a la Salud del Pueblo


Mientras más reiterados juramentos hace el doctor Francisco Joglar para servir exclusivamente a la salud del pueblo --- a costo de miles de millones de este --- más escepticismo y desilusión expresa la calle, la prensa,  y los entendidos en cuestiones éticas, sobre la ceguera conveniente del galeno con respecto a la encrucijada ética desde la cual pretende dirigir el Departamento de Salud.

Vamos a las cuentas claras.  El Departamento de Salud es la agencia responsable de canalizar y usar los dineros del pueblo en programas y actividades que promuevan una mejor salud para todos los ciudadanos.  Desde 1993 bajo la funesta administración de Pedro Rosselló y Marcos Rodríguez, se destruyeron, por venta a quemarropa, las facilidades de salud del pueblo, y la filosofía y la organización de esos servicios por el doctor Guillermo Arbona.  Pero eso no podía anular el principio ético y político de que los dineros del pueblo los debe administrar el gobierno --- no los depredadores privados al servicio de su lucro --- para ofrecer, dirigir, pagar, evaluar y asumir toda la responsabilidad por el uso de esos dineros y el servicio directo a los ciudadanos.

Todo lo anterior ha sido entregado, vendido, enajenado, por los últimos cuatro gobernadores:  Rosselló, Aníbal, Sila María y Alejandro, a favor de clientes políticos y económicos, al margen de la salud y en beneficio del lucro y de sus partidos.

El caso --- el dilema patético --- del doctor Joglar representa una culminación del deterioro ético de nuestros gobiernos sucesivos.  A tal punto que el deambulante de la calle sabe distinguir lo ético y lo oportunista, pero nuestros gobernadores, legisladores y algunos Secretarios de Gabinete como el doctor Joglar, no perciben esa distinción.

El caso del doctor Joglar, sin embargo, no es el único escándalo de ceguera ética.  La Cámara de Representantes está envuelta en maniobras similares de negación de lo obvio, paralizada ante un caso palmariamente ofensivo a la intuición ética del ciudadano ordinario.  ¿Ese es el nuevo Partido Popular?

El doctor Joglar ama tanto al pueblo como su médico de cabecera, dice, que está dispuesto a todo con tal de conservar ese, su primer amor.  Pero quiere conservar también sus inversiones en el emporio financiero de Triple S.

¡Hay amores que matan!

¿Recuerda acaso el lector la primera estrofa del viejo bolero pegajoso, que no me abandona en estos días como petición del pueblo al doctor Joglar?

            ¡Ay amor ya no me quieras tanto…
            ¡Ay amor no sufras más por mí….
            ¡Si no más puedes causarme daño…
            ¡Ay amor olvídate de mí…!

Eso le dice el pueblo en estos días al doctor Joglar.

¿Por dónde anda el gobernador de Puerto Rico, o el Presidente del Partido Popular, si es que existen?

viernes, 12 de julio de 2013

Paralelismos y Paralogismos Éticos --- O Todo lo Contrario


La corrupción ha alcanzado en nuestra vida pública tal grado de legitimidad a manos de los que la practican, tras la pantalla transparente del cinismo, la simulación y el fingimiento, que sus practicantes la racionalizan hasta los linderos de la sublimación.

Esta semana nuestra vida pública, y una que otra institución privada, ha exhibido como la cosa más natural del mundo tres instancias paralelas de obvio y crudo conflicto de intereses, defendidos con uñas y dientes por sus protagonistas.

Primero:  El Gobernador nombra y el Senado confirma al Secretario de Salud, doctor Francisco Joglar, a sabiendas de que ha sido principal gestor financiero de la compañía Triple S como factotum de control de costos para la aseguradora, contra los intereses de los proveedores de servicios médicos --- diagnósticos, pruebas de tecnología médica y medicamentos --- en defensa de las ganancias de la aseguradora que ahora disfruta de un monopolio, contra los reclamos de los médicos, hospitales, laboratorios y pacientes.  Lo importante aquí no es la salud del paciente, de quien sólo el médico puede dar fe, sino el lucro de la aseguradora.

El abrazo a Triple S en salud física y a APS en salud mental es tan corrupto, que el Secretario de Salud como su representante, de las aseguradoras, que no del pueblo, ante la denuncia de su conflicto de intereses, ha prometido no opinar ni decidir sobre nada relacionado con esas dos aseguradoras monopolísticas.  ¿Por qué?  Porque si opina viola la ley de ética.  Es decir el Presidente de la Junta Reguladora --- ASES --- no puede expresarse porque corrompería su propio proceso administrativo y su función como Secretario.

Segundo:  Paralelamente, la Universidad Interamericana nombra a Manuel Gómez --- ese prodigioso Einstein tropical --- para dirigir su sistema de propuestas de investigación científica, sin participación alguna de los cuerpos claustrales de la Universidad.  Así, una persona expulsada de una posición similar en la Universidad de Puerto Rico, protegido de Antonio García Padilla y Miguel Muñoz, por actuaciones corruptas a costa de la Fundación Nacional de las Ciencias, que retiró por eso su endoso y sus fondos a la Universidad de Puerto Rico, es recogido por la Universidad Interamericana para desempeñar parejas funciones.  Para intentar diluir el impacto de la ceguera moral que llevó a ese nombramiento, el Presidente de esa Universidad promete que el señor Gómez no meterá la mano en nada administrativo.  ¿Por qué?  Porque si la mete seguramente corrompe el proceso.  A confesión de parte, relevo de prueba.  ¿Quién le dijo al Presidente Fernós --- como antes al Gobernador García Padilla --- que usted puede tener un Director que no dirija y un Presidente de ASES que no participe en el ejercicio de su cargo?  ¿Hasta dónde puede llegar el cinismo y la simulación?

Tercero:  Existe una tercera dimensión de esta enfermedad moral, otro paralelismo.  El portavoz del PPD en la Cámara --- buscando más dinero fuera de su sueldo legislativo, contrata con la Asociación de Legisladores Municipales y vota por una legislación que le favorece.  Es lo que he llamado el cabildero endógeno, desde dentro de la Legislatura.  Entonces jura y perjura que no ha recibido dinero todavía.  Pero lo va a recibir, y ya empezó a rendirle servicios, en clara violación del más elemental principio de ética.

Para evadir las consecuencias políticas y éticas de sus actuaciones paralelas, tanto el Secretario de Salud, doctor Joglar, como el Presidente de la Universidad Interamericana, Manuel Fernós, han incurrido en paralogismos defensivos:  contradicciones éticas que pretenden negar precisamente lo que afirman.  Uno, porque no puede ejercer la función de Secretario.  Otro, porque pretende que un Director de propuestas de investigación no toque ni de lejos --- para no infectarlas --- las decisiones administrativas inherentemente exigidas por una función de dirección.  Y el tercero: un portavoz que tiene a su cargo el código de ética legislativa de la Cámara y lo primero que  promueve es una legislación que favorece a su contratista externo, y jura que no ve el conflicto.  El y yo padecemos de catarata, pero la mía es física y operable.  La de él es ética, y como dice el pueblo, “sucio difícil”.

martes, 9 de julio de 2013

La Vacante Popular en la Cámara


El Partido Popular ha despreciado una excelente oportunidad para elevar el discurso político de la Cámara de Representantes, tan chato y rutinario como ha sido en los primeros seis meses de gestión mayoritaria.  Esa oportunidad residía en la persona de Rafael Cox Alomar.  Supongo que este último habría hecho sus exploraciones sobre esa posibilidad y que estas encontraron un ambiente gélido en los grupos legislativos organizados allí para distribuirse el poder y sus concomitantes económicas, y siendo Cox Alomar un hombre prudente no quiso forzar el issue, y añadirle otro rechazo por la maquinaria de su partido a los méritos que indiscutiblemente posee y puede contribuir. 

Puesto en sus zapatos yo hubiera optado por otra decisión, como es la de forzar a su partido a mostrar sus fichas en lo que a él respecta.  No habría manera lógica o defendible para el partido organizar un rechazo, admirado y reconocido como es Cox Alomar en la masa de pueblo honesto y sin hachas que amolar, al margen de las envidias y los temores a sus dotes intelectuales y morales.

Tiempos hubo en que el Partido Popular reconocía y admiraba la inteligencia independiente --- de 1940 a 1968 --- sin sentirse su liderato amenazado por la cultura superior y el pensamiento libre.  ¡Eran otros tiempos, antes del cólera como diría García Márquez!

Ante el error político de Rafael Cox Alomar de inhibirse de una opción seguramente triunfadora --- no hablo de error personal porque desconozco sus elementos – es claro que le ha evitado al Partido Popular un error suicida, en caso de rechazarlo.

Guardemos el talonario del espectáculo que se nos ha negado para lo que nos depare el futuro … porque siempre hay futuro, y consecuencias.

domingo, 7 de julio de 2013

Un Secretario de Salud “Impedido”


Para cerca de millón y medio de puertorriqueños, de clase económica media baja y pobres absolutos, su única esperanza de atender sus problemas de salud radica en el Departamento que la Constitución del Estado Libre Asociado creó para esos fines.  Hasta 1994 así se dispuso en las leyes sobre la salud del pueblo y sobre la estructura administrativa responsable de usar los dineros del pueblo para asegurarle unos servicios decentes de salud.  El administrador de esos programas y el pagador por los servicios al alcance de todo el pueblo era el gobierno mismo, a través del Departamento de Salud, dirigido por un Secretario de Salud.

Desde 1994, tras crearse, mediante una supuesta “reforma” de salud --- la tarjetita de Rosselló ---, una red de aseguradoras privadas que especulativamente se hicieron dueñas de la función del antiguo sistema --- el creado por la Constitución, y que conocemos como el Plan Arbona --- la salud del pueblo se ha convertido en un negocio, al servicio del lucro de sus inversionistas privados, pero con el dinero público.  Pedro Rossell, Sila María Calderón, Aníbal Acevedo Vila, Luis Fortuño, se postraron ante el bíblico becerro de oro, a cambio de contribuciones políticas clandestinas y sucias, a cambio de los dineros del pueblo para los nuevos “colmillús” que Muñoz desenmascaró en 1940.

Esa monstruosidad ética --- es decir, inmoral --- ha culminado en dos escándalos aparatosos, productos de la superficialidad y llaneza moral de Alejandro García Padilla.

En primer lugar, la entrega total de los dineros del pueblo --- de los escasos dineros del pueblo --- a una corporación de Wall Street con sede en Puerto Rico --- la Triple S ---, en forma  de monopolio, para que disponga de los servicios médicos debidos al pueblo, como mayordomos de finca en tiempos de la funesta Coalición de los años 30 del pasado siglo:  qué procedimientos se pagan, quién se hospitaliza o no, quién tiene acceso a estudios especiales necesarios en opinión de los médicos privados y los especialistas, qué medicamentos se aprueban, en opinión de los contables de la Triple S, mientras se pretende encubrir esa tirada al pueblo con el sanbenito repetido de acceso universal.  Ni se provee acceso universal ni el Departamento ni su Secretario tienen nada que decir sobre esas preguntas.

Lo que en salud física han hecho con Triple S, han hecho en salud mental con el monopolio de APS, la entidad mas desacreditada entre todas sus gemelas.  Para eso han destruido a ASSMCA y su claro progreso en acceso y tratamiento durante el cuatrienio de 2004 al 2008, bajo la hábil y honesta dirección del doctor José Luis Galarza y un equipo profesional dedicado y competente.

Para culminar el proceso de entrega de la salud del pueblo a los buitres de las aseguradoras, el Gobernador y el Senado han enviado a dirigir el Departamento de Salud a un agente precisamente de Triple S, exempleado también de MMM, y gerente de los servicios de diálisis del País:  al doctor Francisco Joglar, buena persona pero pésima selección para velar por los intereses de los pacientes frente a sus benefactores de ayer.

Se trata de un Secretario, por propia confesión, impedido para participar en los asuntos de la salud del pueblo porque por dondequiera que opina saltan a la vista sus conflictos éticos.  Es decir, precisamente en los asuntos de la salud del pueblo, tiene que declararse inepto, ciego, sordo, mudo, porque cada opinión o acción suya sería, es ya, un conflicto de intereses.  Como impedido por propia confesión, hay que referirlo al programa de educación especial del Departamento de Educación, un programa precisamente para impedidos.  Por eso El Nuevo Día le llama un Secretario a “medio pocillo”.

Dice el doctor, y dice el Director de ASES, que Joglar, como Presidente precisamente de esa Agencia supervisora de Triple S, no puede opinar sobre nada en las reuniones que preside.  ¿Quién va a creerle a él, a Ricardo Rivera, y al Gobernador?  Me parece que se han excedido en la clara intención de mentirle al pueblo, como si fuéramos en verdad lo que Santini le dijo a Fortuño: ¡mamaos! 

viernes, 5 de julio de 2013

Cabilderos de Afuera y Cabilderos de Adentro


El dilema que ha hecho público el representante Charlie Hernández, portavoz de la mayoría popular de la  Cámara, y ayer muchacho díscolo y travieso dispuesto a sacrificarlo todo por la soberanía, ilustra a carta cabal la naturaleza camaleónica de muchos políticos, y la diversidad de ropajes del cabildero.

En el curso normal de las cosas, se supone que el cabildero es un agente externo a la Legislatura o al Ejecutivo, que quiere penetrar el proceso mediante el cual se llega a decisiones y se gasta el dinero del pueblo.  Ahora bien, desde un tiempo a esta parte, durante los cuatro años de Fortuño y el primer semestre de Alejandro, los cabilderos exógenos, los que vienen de afuera y penetran el gobierno, se confesaban como tales.  Ahora, con las disposiciones legales que le permiten a los legisladores optar por el cultivo de firmas privadas para aumentar sus ingresos, el legislador se convierte en cabildero de adentro para afuera, en cuya actividad inevitablemente usa su poder y relaciones legislativas para beneficiar a su patrono privado.  Lo contrario es suponer que se trata de una pilada legislativa de monjes trapenses al estilo de San Francisco de Assisi.

Suponer que se respetará la frontera ética en esas transacciones es ignorar la jaibería consustancial al político que ve en el dinero la razón de ser de su motivación política.

El ejemplo, el mal ejemplo de Charlie Hernández es emblemático:  un contrato con la Asociación de Legisladores Municipales, que es a todas luces un cuerpo político de cabildeo exógeno al quehacer legislativo, valiéndose de un cabildero endógeno, que resulta ser portavoz de la mayoría en la Cámara.  El que no perciba ese conflicto debe consultar a su cirujano oftalmólogo.

Todo lo anterior surge de no tener los legisladores --- y los ejecutivos de agencias --- claridad intelectual y moral sobre a qué se va al servicio gubernamental.  Si se confunden las motivaciones no es sorpresa que se confundan las actuaciones.

Esa confusión moral no la subsana ningún manual de ética que sea producto de los cabilderos ad hoc que trabajan para entes económicos externos.  Esto es tan claro que sólo los legisladores y sus abogados se confunden “pro vita sua”.