miércoles, 31 de julio de 2013

La Trivialización del Status de Puerto Rico


El status político de Puerto Rico se refiere a la condición política y jurídica del País en lo que concierne a sus derechos como pueblo --- una condición de flagrante desigualdad frente a la metrópolis --- con respecto a todos los renglones de su vida colectiva.

Esa situación obedece al expansionismo imperial de los Estados Unidos, desde fines del siglo 19, y su consiguiente hegemonía --- dominio económico y político irradiada a todos los continentes.  En ese contexto y desde esa perspectiva Puerto Rico es apenas un punto en el mapa caribeño, falto de poder para hacerse notar como problema ante Washington.

Los políticos puertorriqueños han contribuido a esa inatención, si no desprecio, de parte de los poderes de Washington para atender el problema de Puerto Rico, que va pasando de la etapa de inflamación dolorosa a cáncer agresivo.

Mañana el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, comparecerá ante el Comité de Recursos Naturales del Senado Federal a opinar sobre lo que pasó y pasa en Puerto Rico, desde noviembre pasado, con respecto al status.  ¿Qué va a hacer y que va a decir a nombre de Puerto Rico?

Lo más posible es que repita en Washington el chisme político partidista de Puerto Rico --- para nada --- que consiste en los alegados de trampa plebiscitaria y reclamos de mayorías.  Los congresistas se reirán del mismo chisme que han oído mil veces.  ¿Será posible, sin embargo, que el gobernador emplace a ese Comité, y que a través de él al Congreso todo y al Presidente Obama para que tomen en serio su responsabilidad de 215 años de inercia cómoda sin cumplir el compromiso contraído en París en el 1900?

El Presidente y el Congreso no resolverán un problema que no ven, que no sienten, porque el liderato puertorriqueño ha sido timorato, pedigüeño, revestido de inferioridad.  Se han dedicado a cultivar las camarillas de los partidos nacionales, que lo prometen todo y no cumplen nada.

Lo que hace falta en Washington mañana es un planteo patriótico, altivo, a nombre de todo Puerto Rico, no una repetición allá de los chismes políticos de acá.  Pero no apueste a ello, amigo lector, la cota, pues puede quedarse desnudo y en público.

martes, 30 de julio de 2013

La Crisis de la Verdad en Nuestra Democracia


La verdad como motivación activa de la vida política no ha sido nunca un compromiso preferido en las contiendas por el poder.  Como decía Don José Ortega y Gasset, la verdad como moneda de cambio nunca cae claramente de cara o de cruz, sino de canto, al servicio de la ambigüedad con que el político quiere persuadir o convencer.

La mayor parte de los políticos ajoran esa ambigüedad y la convierten en mentiras redondas y descaradas.  Andan en las medias verdades que encubren el incumplimiento de sus promesas vanas y huecas.

En aras de esa verdad tan demostrable en la sociología de las campañas políticas, habría que pensar --- por la poca o ninguna correspondencia entre promesa y ejecutoria --- en eliminar las campañas políticas a favor de tratamientos psiquiátricos a los supuestos líderes y candidatos.  Eso, a menos que no se de una transformación moral y sicológica en algunos líderes de tal manera que alcancen la altura de un Mahatma Gandhi, el líder moral de la liberación de la India del yugo imperial humillante de la Gran Bretaña, entonces conocida como “la pérfida Albión”.

Gandhi liberó la India a fuerza de pura verdad, método que él llamó, como proceso personal y político, “la historia de mis experimentos con la verdad”.

Puerto Rico necesita urgentemente una dosis de ese tipo de liderato, a la luz de las experiencias con Luis Fortuño y Alejandro García Padilla:  en sus mundillos políticos nada es claro, nada es seguro, nada puede creerse.

¿Qué tal de experimentar con la verdad, “for a change”?

Tome el lector como ejemplos palmarios lo que ha sucedido con la supuesta reforma legislativa y la reforma de salud.  Dos tomaduras de pelo, a la luz de lo prometido.

Existen dos maneras de juzgar a un gobierno.  O se juzga por sus compromisos de campaña, o por los resultados de su gestión en la vida del pueblo, de las familias.  Es claro que la primera opción es engañarse uno mismo.  Sobre la segunda todos sabemos más que los políticos.  Por eso decía el pensador político inglés del pasado siglo, A.D. Lindsay, “es el pueblo el que sabe donde le aprieta el zapato”.  Apúntese el lector en esa escuela infalible.

lunes, 29 de julio de 2013

Alejandro: La Apoteosis del Incumplimiento


No me producen placer alguno las verdades que afirmo y discuto en este espacio.  Me complacerían mucho más los reconocimientos que pudieran hacerse, si otra fuera la conducta del gobernador.

Esta semana --- ayer específicamente --- hemos visto al gobernador fildeando hacia atrás, pretendiendo que el gobierno federal apareciera como responsable de negar servicios de salud a los ciudadanos con condiciones preexistentes, al solicitar un plan de salud, más la eliminación en Puerto Rico del derecho de los no asegurados a obtener un plan viable para el cual las aseguradoras privadas tendrían que competir para bajar su costo.

En vez de ser el agente del pueblo --- de la gente, como a él le gusta decir --- se ha convertido, él y su Comisionada de Seguros, en los abogados de las pobres aseguradoras.  Eso no fue lo que se nos dijo en la campaña del 2012.

Ahora no sólo tenemos que tolerar a un Secretario de Salud como agente de la aseguradora --- Triple S --- que tiene el monopolio de la salud física, sino que con el dinero del pueblo, y del gobierno federal, somos niñeras de los depredadores de ACODESE, de tan infame recordación.

Al gobernador García Padilla lo ha sorprendido el País robando bases con la bola en la mano, o fildeando hacia atrás, como dije al principio.  De ahí la furia de su negación de lo que hizo.

Es una vergüenza para el pueblo popular --- honesto en su voto y en sus valores --- que la Comisionada de Seguros, ex-agente de las aseguradoras, y el Secretario de Salud, que padece del mismo conflicto moral --- aunque no legal --- de intereses, sufran y lloren lágrimas de cocodrilo por las pobres aseguradoras, cuando no les conmueve la inermidad de nuestro pueblo enfermo ante la conducta impersonal e implacable de esos monstruos corporativos.

Eso no fue lo que el pueblo --- yo incluido --- creyó que estábamos votando.  La mentira la asociábamos a Luis Fortuño, y nunca pensamos que la estábamos abrazando contra el pecho, con un voto sincero por líderes insinceros.

Un día el Aeropuerto, al otro día la Reforma Legislativa, luego el monopolio privado de la salud pública, y a hora la entrega descarada a las pobres aseguradoras sacrificando para ello al pueblo menesteroso de verdad y de servicios de salud.  No hay duda: ¡la copa está rebosando, a sólo seis meses del engaño!

domingo, 28 de julio de 2013

Balance Práctico de Dos Semanas de Status


Desde un punto de vista sociológico la segunda quincena de julio constituye, anualmente, un ghetto retórico que entretiene al pueblo, enriquece a los medios de comunicación y a la industria publicitaria, y desorienta al País sobre su historia, su presente y su futuro.

Durante el siglo 19, el siglo 20, y lo que va del 21, la misma lógica de la realidad objetiva ha frustrado a los líderes de las diversas alternativas de status, aunque a unos más que a otros:  a los independentistas en forma absoluta, a los estadoistas en forma igualmente desmoralizante, y a los autonomistas parcialmente, primero frente al absolutismo monárquico español y luego frente al Congreso de los Estados Unidos.

Puesto que las posturas de los independentistas y los estadoistas han sido ideológicamente absolutistas, la frustración ha sido también absoluta.  El liderato autonomista, sin embargo, por ser pragmática e incrementalista, ha tenido éxito significativo en la obtención de importantes derechos políticos: la Carta Autonómica de 1897, la Ley Jones de 1917, y el Acta del Gobernador Electivo de 1947.  Luego, la Ley 600 del 1950 y la Constitución del Estado Libre Asociado en 1952, avalada por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 748 del 1953.

No se ha obtenido todo lo que el pueblo de Puerto Rico necesita y merece --- a lo que tiene derecho, natural y político --- pero este proceso ha significado una importante conquista política de gobierno propio, mientras las posturas ideológicas absolutas de todo o nada, han quedado a la vera del camino con precisamente eso: nada.

Esa nada independentista y estadoista es la respuesta a dos posturas políticamente machorras, que no le han añadido a este pueblo una sola prerrogativa o derecho  o institución que amplíe sus capacidades e iniciativas.  Eso es así desde el Grito de Lares de 1868 al 25 de julio del 2013.

La agenda, por si esas dos posturas estériles quieran invertir sus respectivas nadas en algo digno y productivo para el País, es sencilla:  al independentismo que vaya y obtenga la voluntad del pueblo tras su aspiración absoluta; y al estadoismo que vaya y obtenga del Congreso norteamericano la disposición de aceptar a Puerto Rico como estado.  Entonces y sólo entonces puede este pueblo tomar una decisión racional, no suicida, sobre su destino político.  Hasta entonces no vale la pena continuar con la comedia retórica de ¡status… status… bla…bla…bla!

Para el autonomismo el futuro posible requiere un continuo planteo de derechos y necesidades de Puerto Rico, en Casa Blanca, en el Congreso, en la Prensa y en las calles de Washington y otras grandes ciudades.  Puerto Rico gasta cientos de millones de dólares en cabildeo improductivo, a unos cabilderos carentes de seriedad y conciencia sobre los derechos de Puerto Rico.  ¿Por qué no emplear parte de ese dinero en un cabildeo político real, que el Presidente y el Congreso tengan que reconocer como problema real?  En ausencia de eso no pasará nada.  Con dos o tres alcahuetes locales detrás del Presidente y de cada partido nacional, perdemos el tiempo y el dinero.

miércoles, 24 de julio de 2013

Bambalinas Publicitarias Vacías


Pedro Rosselló nos regaló “El Continente de Puerto Rico”;  Luis Fortuño ripostó con  “Puerto Rico lo Hace Mejor”, y en esta competencia de bambalinas Alejandro acaba de remachar la irrelevancia con “La Marca de País”.

Lo importante no es la vasija que contiene un alimento o una bebida.  ¡Es el contenido, bobo!

Esas palabras sencillas resumen mi reacción al gran invento retórico, publicitario y fantasioso que acaba de lanzar con bombos y platillos el gobierno de Puerto Rico.  Porque la pregunta se cae de la mata:  ¿Qué es lo que va a vender esa marca?  ¿Quién la va a comprar, vender, invertir --- fuera y dentro de Puerto Rico --- porque ahora estamos “marcados”? 

Van los empresarios de la oligarquía bancaria, publicitaria y del negocio de seguros a sacar sus miles de millones de Wall Street y de la Milla de Oro para invertirlos productivamente y crear empleos y productos porque ahora tenemos marca?

El que se está ahogando se agarra a cualquier yerbajo que flota.  Eso ha hecho el gobernador con la Marca de País.  Como símbolo no hace daño, pero la verdad --- tan esquiva para este gobierno, aunque sin la perversidad criminal de Fortuño --- es que ese símbolo no tiene tracción en el mundo empresarial e inversionista, que está más pendiente de lo que le puede sacar al gobierno --- cuponeros de luxe que son --- que lo que puede invertir en el País y en nuestro pueblo.  El que tenga dudas que le pregunte a Richard Carrión cuánto le sacó al gobierno de Fortuño y cuánto ha contribuido para mejorar el cuadro de inversión y de empleo.

¡Pero ahora, con la Marca de País, daremos todos un salto cualitativo a la superación económica!

Decían los jíbaros machistas de mi infancia que “el que no tiene para más, con su mujer se acuesta!"  ¡Ahora nos acostaremos con la Marca de País y despertaremos ricos!

Con frases huecas, producto de las empresas publicitarias, no saldremos de la crisis.

martes, 23 de julio de 2013

La Reeducación de la Policía


¿Cómo usted transforma --- o reeduca, que es lo mismo --- una Policía malamañosa, violenta, prácticamente analfabeta, cuyo lenguaje es la fuerza bruta, en un Cuerpo Policíaco pacífico, civil, educado en los derechos civiles y personales que viene llamado a proteger?

Yo sé como se hace.  Mi saber de experiencia y de estudio fue expresado con sencillez diáfana por un eminente educador norteamericano de la segunda mitad del pasado siglo, Ralph Tyler, cuando nos dijo, en un taller universitario que dirigió mi antiguo profesor y mentor, Ángel Quintero Alfaro:  “La educación no es algo que alguien le dice a alguien”.  Porque es, por el contrario, diálogo racional y reflexivo: experiencia de duda y de aprendizaje.

La Policía de Puerto Rico, como culminación de sus hábitos de violencia y corrupción está en sindicatura federal.  Olvídese de las medias verdades --- y del resto, las media mentiras --- el Cuerpo Policíaco ha sido  federalizado.  El síndico es Héctor Pesquera:  el ausente, que por ser federal, anda como Dios, en todas partes y en ninguna.

¿Cómo se transforma la Policía?  Reeducándola.  ¿Y qué es eso y con qué se come?  No es mediante órdenes secas y autoritarias, que es lo único que parecen saber los policías de todos los rangos y estaciones.  Es como naciendo de nuevo a su función y a su misión de paz, de ley y de orden, lo cual no es equivalente a dictar órdenes ásperas y obedecer las que le dictan desde arriba.  El autoritarismo militar de la Policía tiene que cesar. Su estilo de comunicación tiene que ser civil y deliberativo.

Puesto que todo conocimiento parte de la ignorancia, la actitud de la policía tiene que partir de una necesidad sentida de capacitación para el diálogo, para la explicación, para la pregunta, camino de una conciencia informada de lo relevante a su función de protección de la ciudadanía que le paga.

Uno de los grandes obstáculos en el camino de esa reeducación es la gestión insidiosa de los cinco o seis pseudo sindicatos que viven de ellos y que no le aportan nada a su función, ya que sindicato y policía representan intereses opuestos, escollos en el camino del policía que quiere sencillamente cumplir con su deber, y prepararse y reeducarse para ello.  Los minisindicatos de la Policía son rémoras en el desempeño de su función y tajos cotidianos a sus bolsillos vacíos.

¡Yo quiero ver esa reeducación de la Policía --- el proceso y el producto --- comparada con lo que hoy existe!

Sobre la reeducación de los educadores hablaremos mañana.

lunes, 22 de julio de 2013

A la Cámara se le Extravió la Ética


Después de varias reuniones, bajo presión de la opinión pública, la Comisión de Ética de la Cámara de Representantes concluyó que el Portavoz Popular, Charlie Hernández está libre de polvo y paja.  Un honesto y recto varón de Dios ha sido injustamente señalado como oportunista que usa su posición legislativa para lucrarse económicamente.

En ese veredicto venció la locura, cometida cínicamente “delante de la gente”, como decíamos de niños en el campo.

Obtener un contrato con una institución semi-pública como la Asociación de Legisladores Municipales, y bajar para aprobación al hemiciclo y votar por una medida que le asigna fondos públicos , siendo a la vez el Presidente de esa organización un asesor del Presidente del Cuerpo es un violación tan descarada de la ética que sólo a los políticos se le escapa el conflicto.  Triunfó el “group thinking” de que habló Mary McCarthy.  La “logia de los compañeros” sobrepuja todo rubor moral.

La decisión toallesca de esa espuria Comisión de Ética --- sin ética --- pone de manifiesto otra vez el empeño del PPD de asimilarse a la peor expresión y definición del PNP:  la corrupción por avaricia.  Me recuerdan, como parodia, una vieja poesía de Francisco Manrique Cabrera:  ¡Esos muchachos puros y honestos, cogidos de las manos jugando ambos a dos!

El conflicto de intereses, y por eso el conflicto ético de Charlie Hernández, no merece discusión adicional.  La evidencia es racional, intuitiva, “mera palpatio”, es decir, no hay más que mirarla.