lunes, 29 de septiembre de 2014

La Democracia, los Partidos y los Líderes


La gran divisoria histórica, política y humana sobre los asuntos públicos --- y del pueblo como sociedad --- se expresa en dos tipos de regímenes políticos:  el sistema totalitario, con sus variantes de autoritarismo y dictadura personal, por un lado, y el sistema democrático liberal, creación --- como la ciencia experimental --- del mundo moderno, del Renacimiento y la Ilustración hasta nuestros días.

El totalitarismo y los dictadores tiránicos son directos, eficientes, y superorganizados.  “El Estado soy yo”, “lo manda el jefe”, y otra expresiones sintéticas, directas y finales, caracterizan el orden antidemocrático en todas sus variantes.

La democracia, por otro lado, sobre la base de las libertades personales y el derecho de asociación, se expresa como reguero, como proliferación de intereses y de grupos, en lo que los Padres de la Constitución de los Estados Unidos llamaron “facciones”.

Por todo lo anterior, en la democracia, el reclamo del poder como medio de diz que representar al pueblo, se organiza en partidos, esto es, partes en busca de la autoridad para representar al Todo, a la comunidad política entera.  El proceso que hace posible eso se llama lucha y competencia partidista.  Ese es el proceso.  El resultado no es ni elegante ni agradable.  “Democracy is not nice” dijo John F. Kennedy.

Lo que ocurrió el pasado fin de semana en un hotel de San Juan, en el que el PNP celebró una asamblea reglamentaria, no es nada fuera del proceso normal de cualquier partido en el cual privan ambiciones encontradas y pasiones antitéticas en camino de realizar tales ambiciones.  Ha ocurrido en nuestra vida pública desde 1887.

El ciudadano y el elector tiene que tragar gordo para allanarse a esa realidad de la lucha partidista, a menos que prefiera la tiranía de una persona, de una “junta” militar, o de una autoridad teocrática, llámese Islam, Cristianismo o Judaísmo.

El PPD está hoy gozoso por el desconcierto del PNP.  Deje el lector que llegue el momento de las decisiones definitivas en el PPD.  Se comportará como… qué?  Como se comporta un partido complejo, a la defensiva, con un Babel de voces reclamando su representación verdadera.

“So, what is new?  Nada.  La política, pero sin política y partidos no hay democracia ni libertades.  Afine el lector entonces su ingenio, asegúrese quién es el menos malo, y vote.  Porque los buenos, los verdaderamente buenos, no corren.

Lo único que puede paliar, aliviar esa realidad amarga --- a la luz de los ideales --- es el liderato que piensa, articula, y educa, en el silencio de las pasiones reeleccionarias.  Si es un liderato que va al frente del pueblo, abriendo caminos, no detrás, averiguando para donde es que va el pueblo para seguirlo.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El Gobierno, Los Partidos y El Pueblo


No debe resultar difícil para el ciudadano promedio --- llamémosle pueblo -- concebir al gobierno como la maquinaria administrativa --- legislativa, ejecutiva y judicial --- encargada de administrar los programas de gobierno, la política pública supuestamente al servicio del Bien Común.

El material de trabajo para esa función administrativa lo provee el pueblo mismo, mediante los programas de los partidos políticos, encargados estos de organizar la opinión pública en torno a valores, intereses y necesidades.

Lo anterior representa una definición sencilla del sistema y proceso democrático.  Tal supuesto funciona prácticamente bien en épocas de consenso social, de homogeneidad valorativa, o de liderato dedicado al servicio y no a servirse.  Así ocurrió en Puerto Rico de 1940 al 1968, porque líderes y pueblo estaban leyendo el mismo texto y la misma página.  Lo he expresado en otro contexto con una formula sencilla: se trata de un liderato que consideró que la felicidad pública constituía el principio de su felicidad privada, y no al revés como se estila en nuestros días.

Lejos de esa feliz fórmula, como antípodas unas de otras, vivimos en Puerto Rico en 2014 una especie de macabra geometría política en que los intereses de la oligarquía gobernante y sus clientes de todo tipo viven y circulan en forma paralela a los intereses y necesidades del pueblo, pero paralelas al fin esas dos realidades no se encuentran.

La vida de los jefes, los contratos, las alianzas, los accesos al poder y las concesiones especiales --- los amigos, los parientes, los compañeros de “sociedad”, los excompañeros de estudios, los contribuyentes políticos, se tragan y sacrifican la otra vida, la deprivada de todo lo anterior --- paralelas ambas, en el tiempo, en el espacio, en el partido, --- pero no se encuentran.

Gobierno y pueblo se intersectan cada cuatro años, en las campañas políticas.  Después, desde 1968 al presente, apenas se interpelan, se conocen, o dan cuenta una a la otra de sus andanzas.

Para la vida oficial --- del poder, del mando, del “prestigio” honorable por el puesto que se ocupa, --- el pueblo, sus necesidades, sus circunstancias, su empleo, su salud, su educación, su seguridad es un primo pobre, un estorbo al disfrute del poder o la apariencia del poder.

Necesitamos urgentemente una nueva geometría política en la que las vidas paralelas de gobierno y pueblo de intersectan en el servicio, de la misma manera que se intersectan en el voto.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Prioridades: Entre el Buen Gobierno y la Política de Reelección


La democracia, antes de expresarse numéricamente el día de las elecciones, supone y exige la competencia político-partidista.  De esa manera, aunque el Bien Común exige unidad de propósito y acciones, el Bien Particular --- los partidos políticos --- dividen, compiten y desgarran la unidad necesaria para que lo que se haga desde el gobierno sea común y no particular, del TODO y no de la PARTE, partidos.

Lo que hay que tener meridianamente claro es que lo que es bueno para los partidos --- ganar elecciones para escalar el poder a nombre de todos --- no es necesariamente bueno para el pueblo que sostiene la democracia y los partidos.

Nada ilustra mejor el choque de principios y valores que se da entre el buen gobierno y el interés partidista --- entre la política democrática y los partidos --- que la decisión del gobernante sobre qué va primero, el buen gobierno o la reelección de un líder o gobernante particular. 

El Gobernador Alejandro García Padilla se ha enfrentado en días recientes a ese dilema de principios y valores: el candidato, el partido, o el pueblo como receptor del buen o mal gobierno.

El Gobernador ha optado claramente por sí mismo --- su reelección, y la de su partido --- por sobre los intereses del pueblo y su derecho a un gobierno racional, eficiente, serio.  No ha entendido que la mejor política es la política de la verdad, de la justicia, de la pulcritud administrativa, frente a su antípoda moral, la politiquería con los dineros y la autoridad del pueblo.

Para mi eso es lo que significa la expulsión de Fortaleza de Ingrid Vila.  El cálculo es transparente:  con ella decidiendo los asuntos de gobierno con seriedad, firmeza y racionalidad, no gano en 2016.  Sin ella, con un político partidista en su posición es posible que vigorice al PPD y compre la voluntad del pueblo decepcionado, y puedo reelegirme. 

Es una apuesta: buen gobierno o gobierno partidista. ¡Buena suerte!

domingo, 21 de septiembre de 2014

Los Tres Procesos Sociales que Hoy Definen a Puerto Rico


En un análisis macro sobre el Puerto Rico que hoy vivimos y sufrimos quizás podría decirse que no ha cambiado mucho durante el último medio siglo.  Más o menos la misma población, numéricamente hablando, la misma geografía, la misma organización gubernamental y municipal y la misma estructura económica, aún con los cambios del último cuarto de siglo.

Sobre el trasfondo de esa realidad macro, sin embargo, ocurren tres procesos que definen el sentido de angustia y desesperanza del pueblo avisado y atento a las condiciones que enmarcan su vida, en todos los sentidos.

En primer lugar, salta a la vista la horrenda ola criminal de todo tipo, contra hombres, pero especialmente contra mujeres y niños.  La negación estadística del gobierno trata, pero no puede negar la realidad estadística de la matanza cotidiana --- hombres contra mujeres, hombres contra hombres, y hombres y mujeres contra niños.  No hablo del maltrato moral y sicológico, difícil de definir y procesar, sino del maltrato y la violencia física contra la vida de los más próximos, los vecinos, los conocidos, los niños y las mujeres.  Tiene carácter de epidemia.

¿Causas? La crisis económica del País, la crisis de objetivos, el oscurantismo fundamentalista, que es una especie de espiritismo con corbata y el fracaso de la praxis educativa, a falta de cultura y compromiso.

Existe, sin embargo, en segundo lugar y como respuesta al reguero político frente a la violencia sin freno, una respuesta positiva y generosa de muchas personas y grupos, que pueden denominarse --- a pesar de su diversidad y grado de organización --- Voluntarismo.  Docenas, cientos, quizás miles de ciudadanos privados --- mujeres y hombres todad las edades --- que se han echado sobre sus hombros la tarea de educar, motivar, organizar grupos y comunidades hoy al garete, en torno a valores y principios prácticos de convivencia sana y productiva, para sí mismos, para sus comunidades y el País.  Y lo hacen con gran sacrificio personal y profesional, con sólo el poderoso instrumento de la buena voluntad.  De esa manera, contra la mala voluntad de los sicópatas, de los hombres de embuste, de los cobardes que sólo exhiben su supuesta valentía contra las mujeres y los niños, estos voluntarios apuestan su buena voluntad a una mejor vida, personal y comunitaria.

Queda por analizar el proceso gubernamental frente a la crisis, y preguntarse, en esa pugna de la mala voluntad contra la buena voluntad del voluntarismo, ¿qué hace el gobierno?  No se sabe.  Anda perdido en el bosque de la reelección.  Parece irrelevante.  Quizás no lo es, pero no hay manera de saberlo, porque ni informa, ni explica, ni educa.  Le interesa más su propio ombligo burocrático que la gente… la gente…  ¿Recuerdan?

viernes, 19 de septiembre de 2014

El Despido de Ingrid Vila como Secretaria de la Gobernación


Mi título de hoy habla por sí sólo.  Ingrid Vila no renunció, fue forzada a hacerlo protocolariamente porque la verdadera razón de su salida es inconfesable para el Gobernador, y ella, elegante como es, le permitió la mentira de que le aceptó la renuncia que, supuestamente voluntariamente ella iniciara.

La significación de esa renuncia es enorme en su simbolismo político, y costosa para una administración pública digna y racional.  Todo el País debiera saber, como todos los medios de comunicación ya saben, que el Gobernador actuó, al prescindir de los servicios de la señora Vila, a instancias del gobernador de facto, su hermano mayor Antonio García  Padilla, de tan funesta recordación en la Universidad.

¿Por qué? Porque estorbaba con su rectitud a los procuradores de contratos y prebendas auspiciados por el hermano, por quien nadie votó en Puerto Rico.

¿A quién más estorbaba la rectitud de la señora Vila?  A los políticos del PPD, a los alcaldes chanchulleros que negocian su protagonismo local a cambio de prebendas y concesiones que sólo Fortaleza puede conceder, pero que eran ajenos al concepto de servicio público de la señora Vila.

Todo lo anterior significa una sola cosa:  en menos de dos años y faltando más de dos años para el cambio de gobierno, Alejandro García Padilla ha cambiado de rumbo y de agenda.  De una obligación de gobierno serio, racional y centrado en las necesidades objetivas del pueblo, a un enfoque electorero, partidista, por los próximos dos años y pico.  Se trata de un cambio de rumbo y de compromiso:  en vez de servirle al País a lo Ingrid Vila, servirle al partido para volver a ganar.  Y uno se pregunta:  ¿ganar para qué? ¿Para hacer lo mismo el próximo cuatrienio?

Repito una idea cuya realización impediría en el futuro virazones tan dañinas como la que hoy comento:  el gobernador de un sólo término de 6 años, porque la reelección es la madre de esta negación de servicio al pueblo como única justificación del poder que ese pueblo le confiere.  De esa forma el objetivo electorero a mitad de camino no se traga el compromiso de servicio sobre todas las otras consideraciones.

martes, 16 de septiembre de 2014

Política, Democracia, Partidos y Personas


Puerto Rico atraviesa hoy por una crisis total, en las cuatro dimensiones que anoto en el título de estas líneas.

En primer lugar, una crisis política en el sentido de que los nexos, los problemas, y todo el entramado de la vida social gritan desconciertos y disfunciones angustiosas:  crimen, desempleo, insolidaridad a todos los niveles --- a pesar de los esfuerzos de grupos comunitarios de infundir aliento y esperanza al desespero ---, más la pobreza masiva y la incompetencia oficial para entenderla y atenderla.

Esa es nuestra sociedad, nuestra comunidad política, que los griegos llamaban “polis, o “politeia”.

Sobre esa sociedad política, que nos incluye y nos envuelve a todos, se ensaya y se practica la democracia:  la decisión de la mayoría sobre quiénes nos gobiernan, por cuánto tiempo, en qué direcciones de programas de acción.  Es en este momento que entran en juego los intereses, valores, instituciones que aspiran al poder, no para realizar el bien común, sino el suyo particular.  Es ahí que el Todo político se vuelve parte, partido, que secuestra el Bien Común para poner los recursos de todos al servicio de unos pocos.  Llegado al poder, el partido secuestra el Bien Común y lo pone a su servicio, y de ahí en adelante lo envenena todo.  Hay excepciones a esa conducta partidista mezquina:  la generación que fundó la federación norteamericana, la que acompañó a Franklin D. Roosevelt a rescatar a los Estados Unidos de las garras de lo que él llamó “los malefactores de la riqueza”, y más tarde la generación que administró la recuperación de la Europa devastada por Hitler y creadora de las instituciones internacionales que le dieron contenido a la paz tan caramente lograda.

En Puerto Rico la generación creadora y fundadora de tantas cosas de nuestra vida pública le hizo honor a la política, a la democracia, y a un partidismo creador para crear vida y ensanchar la voluntad colectiva.  Pero esa fue la excepción a la generalización de que el partidismo corrompe la democracia y hace aparecer la política como sucia, corrupta e incompetente.

¿Cómo es posible constituir aquella excepción en regla, en supuesto de la vida democrática, con todo y partidos?  La respuesta, como siempre en las cosas humanas, está en las personas.  Compare las personas de 1776 a 1812 en Estados Unidos, y luego la generación de Roosevelt, y la generación de 1938 a 1968 en Puerto Rico con la medianía intelectual y moral que le siguieron, y se dará cuenta de que no hay sustitución para las personas que consideran el servicio público como la base de la felicidad privada:  no en dinero, no en pensiones inmorales, no en escoltas que lo son mucho más, sino en servicio a la humanidad doliente que les confirió el honor de ser figuras públicas.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Doral: La Mafia Extorsionista al Descubierto


El gato está fuera del saco.  Los extorsionistas de Doral se han descarado, es decir, se han quitado la careta.

La institución delincuente que ha escrito capítulos épicos en la corrupción bancaria de Puerto Rico, ha vuelto por sus fueros.  Para sobrevivir su incompetencia acude a recursos chantajistas contra el gobierno, además de su conducta rastrera contra personas particulares.  Sé de lo que hablo, pues en 1997 Doral me fabricó una deuda, tipo pagaré, por 80 mil dólares por un préstamo que nunca solicité, ni pagué, ni me fue cobrado.  Falsificó, vía copia fotostática, mi firma y la de mi hija mayor para esos fines ladrones.  El notario que les sirvió de tarugo fue echado de la profesión.  Tuve que amenazarlos con la Corte Federal para que cancelaran el pagaré fatulo, como lo está haciendo hoy contra Hacienda, para dar la impresión de que tiene más capital que el que puede probar.  De ahí la acción desesperada mediante una campaña en Estados Unidos contra el pueblo de Puerto Rico.

Puertorriqueño que insista en utilizar ese banco tramposo y delincuente no sabe mucho de dignidad ni de orgullo patrio.  Ese banco hay que ignorarlo, despreciarlo, castigarlo por su despreciable intento de hacerle daño a Puerto Rico mediante anuncios mandases en los medios más derechistas de los Estados Unidos.

Este asunto lleva 24 horas ante la atención y la opinión pública.  Pero ya es tiempo de que a la indignación del pueblo, el gobierno acuse recibo del insulto y del ataque ruin y cobarde de Doral y sus gatilleros publicitarios del Norte.

Además, se echa de menos, políticamente, la falta de testosterona en el liderato ejecutivo y legislativo del País ante esta afrenta, empezando por el Gobernador.  ¡Ya sabremos mañana si tal ente existe!