lunes, 17 de abril de 2017

¿El PPD: Una Entidad Evanescente?

El Partido Popular Democrático ha sido en nuestra historia --- 1938 a 1968 --- el partido más creador, más honesto en el proceso de administración pública que concebirse pueda dentro de un proceso político partidista y colonial.


Esa gestión histórica puede sintetizarse en dos logros:  modernización administrativa y crecimiento económico que permitió superar la miseria y limitar considerablemente la pobreza.  Se trató en esos treinta años de una entrega de la clase política que concibió y dirigió el cambio al servicio público en forma desinteresada, ajena a los contratos leoninos, los tumbes extorsionistas, la degradación de las instrumentalidades públicas hacia el patronazgo y el robo legal, tal como ha ocurrido en AEE, AAA, y la mayor parte de las alcaldías.


Todo lo anterior culminó en 1968 con el golpe caudillista de 1968, que llevó al poder al PNP, mediante el cual la generación gloriosa de 1940 --- Luis Muñoz Marín, Roberto Sánchez Vilella, Fernós, Ramos Antonini, Luchetti, Manuel A. Pérez, Jaime Benítez, Teodoro Moscoso y docenas de otros--- fue sustituida por los Hernández Colón, los Ferré, los Rosselló padre e hijo, los Luis Fortuño y sus aláteres.


Para el PPD el balance ha sido cenizas.  Por ahí anda hoy buscando a ver qué es y qué representa.  Dando tumbos como el borracho.  Frente al reto audaz y tramposo que le hace Rosselló --- como ayer se lo hizo Fortuño --- vacila y entra en un penoso proceso de búsqueda de su razón de ser como partido.  ¿En qué creer?  ¿Participar en el plebiscito tramposo de Rossellito, abstenerse, votar en blanco, dañar la papeleta, o aspirar a conservar lo que tiene, sea lo que sea, de 1952-2017?


De todas las opciones que representa el plebiscito tramposo de Rossellito al PPD, la única que tiene dignidad y posibles oportunidades de victoria es la del Estado Libre Asociado Soberano.  Lo primero porque frente a la colonia clásica de antes de 1952, conserva las ganancias políticas que el ELA representa y le añade un futuro digno y jurídicamente válido al nivel internacional.  Si los Estados Unidos quieren consagrar la colonia, mediante la insolencia de su presente PROMESA, allá ellos.  Nosotros debemos repudiarla, y desde el presente ante esa insolente PROMESA, aspirar a lo digno que es posible ---mucho más posible que todas las demás alternativas.


Insistir en ratificar lo que hay, junto al rechazo de mejoras, de 1953 hasta hoy, significa abrazar como ideal la colonia al desnudo.  El ELA Soberano se ancla en la estima de lo positivo que ha representado y en la necesidad y dignidad de una soberanía con ciudadanía, que es posible y necesaria.


Tal decisión le devolvería al PPD su identidad como fuerza transformadora y verdaderamente patriótica:  “Patria pueblo, patria gente”, en vez del regüerete oportunista y  tímido que las actitudes del pasado reciente --- 1968-2017 --- han representado.  ¡Lo contrario es la evanescencia! En parte por la muerte natural de sus miembros más maduros, y por la emigración de sus miembros más jóvenes.  


Esa doble soledad es evitable con sólo poner cabeza y corazón a la gestión de un ELA verdaderamente soberano.  Porque la estadidad es imposible allá y destructiva acá, mientras la independencia e indeseable acá. Sólo el ELA Soberano tiene razón práctica allá y dignidad acá, además de que es válido en el derecho internacional que obliga a los Estados Unidos frente a una petición del pueblo puertorriqueño.

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