jueves, 2 de junio de 2016

Mi Papeleta para el Domingo

En política democrática participativa es moralmente obligado el participar, el contribuir con la decisión individual a legitimar el rumbo del País, a manos de los vencedores.  De otra manera se corre el riesgo del asno que sufría al mismo tiempo de una terrible sed y de un hambre intolerable.  Tanto lo pensó que murió de ambas cosas al mismo tiempo.

Por eso me obligo a mí mismo a optar por candidatos sobre candidatos.  Hay que optar, hay que decidir.  Ofrezco a mis lectores mi selección para el domingo:

• Para Comisionado Residente --- Entre dos candidatos idóneos, votaré por el que me parece más preparado, representa cambio y futuro y representará a todo el pueblo y no a maquinarias caducas --- Ángel Rosa

• Para el Senado --- Aníbal José Torres; Cirilo Tirado; Miguel Pereira, Roxana López; Luisa Gándara y José Nadal Power.

• Para la Cámara --- Jesús Manuel Ortiz; Brenda López; Dayanary Torres; Ulises Dalmau y Gil A. Rodríguez.

Esa es mi selección de candidatos conocidos, por los desconocidos, desconozco.

lunes, 30 de mayo de 2016

De la Ley 600 a la Junta de Control Financiero

Llevo más de seis décadas estudiando, escribiendo, pensando sobre Puerto Rico en las entrañas del imperio norteamericano.  El principio --- la aspiración --- de nuestro pueblo, de la mano de Don Luis Muñoz Marín y de Don Antonio Fernós Isern, fue la autonomía, la división de poderes, entre la esfera federal y la esfera puertorriqueña, consagrado en un supuesto “pacto” que le daba legitimidad al reclamo de descolonización.

Muchas de las más altas voces de nuestra política, como Vicente Géigel Polanco, Gilberto Concepción de Gracia, y Pedro Albizu Campos advirtieron que se trataba de un doble engaño, de los americanos de allá y los líderes con poder oficial de acá.  La forma más incisiva de desvestir el mito del ELA lo produjo Albizu Campos en un intercambio amigable con Don José Trías Monge en un encuentro incidental en una calle del Viejo San Juan.  Dice Trías que Don Pedro le dijo:  el ELA es una “sosera jurídica”.

Según el Presidente Obama y el Congreso, eso es lo que es y nada más.

No es raro que la voluntad imperial se exprese como lo han hecho los arrogantes del Congreso y los servidores de la Casa Blanca de Obama.  Lo raro es la pasividad, docilidad y cobardía con que el supuesto liderato puertorriqueño ha reaccionado al insulto.  Valen más las primarias, los sueldos y los contratos, que la vejación a Puerto Rico que emana de todas las esferas federales.

En medio de esta crisis de voluntad patriótica veo que la maquinaria política de lo que queda del PPD se lanza contra una de las pocas esperanzas de renovación del Partido y del País.  Eduardo Bhatia y Jaime Perelló se lanzan contra Ángel Rosa, una de las personas que puede darle vida y credibilidad al PPD.  Están, como maquinaria política, repitiendo el error de 1980, cuando Rafael Hernández Colón y Miguel Hernández Agosto se tiraron contra mi candidatura a Comisionado Residente, lanzando a la derrota a un ilustre puertorriqueño, Arturo Morales Carrión, que había sido el primero en proponer y alabar mi candidatura.  Los derroté a los tres, sin dinero, pero con un record limpio a favor del Partido.

Héctor Ferrer es un candidato idóneo para Comisionado Residente, como lo es Ángel Rosa.  ¿Por qué tiene la maquinaria mohosa de Bhatia-Perelló denigrar la competencia limpia de los dos candidatos?  Me parece una expresión de debilidad y miedo al pueblo.

Sumadas esas manipulaciones a las cobardías frente al Congreso que quiere regresar a Puerto Rico al 1899, el balance es cenizas.

Volveré sobre estas claudicaciones en las próximas reflexiones.

domingo, 29 de mayo de 2016

Los Presidentes Americanos: Del Nuevo Trato de Roosevelt al Trato Sucio de Clinton y Obama

La crisis económica y financiera de los Estados Unidos, de 1929 a 1944 --- conocida como la Gran Depresión y que consistió en la acumulación de la riqueza en manos de lo que el Presidente Franklin D. Roosevelt llamó a una reducida oligarquía de “malhechores de gran riqueza”, produjo como respuesta un programa de rehabilitación económica y justicia social conocido como “El Nuevo Trato”.  Se trató --- de 1933 a 1944 --- de cortar arriba para rellenar abajo, financiando el Estado el empleo y las medidas de rescate --- desde la comida hasta la salud pública.

A la muerte de Roosevelt en 1945 advino al poder su Vicepresidente, Harry S. Truman, que gobernó hasta 1952 bajo la consigna de “el Trato Justo”, una continuación y adaptación de los programas de Roosevelt a los nuevos tiempos de recuperación de los costos de la Segunda Guerra Mundial.

En esa secuencia histórica, Puerto Rico figuró como fuente de reclutamiento militar, como base naval, y como beneficiario de “welfare”, al nivel económico gracias al liderato de Rexford Tugwell y Harold Ickes mientras al nivel político Roosevelt trató a Puerto Rico como botín de patronazgo para premiar sus clientelas políticas: los gobernadores funestos Gore, Winship y el rígido Almirante Leahy.

El Trato Justo de Truman consistió en el reconocimiento del gobernador electivo, que dio sus primeros frutos en 1948, cuando Luis Muñoz Marín estrenó esa prerrogativa democrática, después de haber nombrado a Jesús T. Piñero como primer gobernador puertorriqueño en 1946. Hizo más Truman en deferencia a los derechos políticos de Puerto Rico como pueblo:  le advirtió al Congreso que si autorizaba consultas de status en Puerto Rico, tenía que comprometerse de antemano con el resultado y a que sin ese compromiso la tal consulta sería un engaño, exactamente como ha ocurrido desde entonces.

Ese fue el producto del Trato Justo en lo que tocaba a Puerto Rico. Desde entonces hasta hoy, incluyendo todos los Presidentes post-Truman, lo que hemos recibido, desde el engaño de 1953 ante las Naciones Unidas y su propia reafirmación de la relación imperio-colonia de 1898 a 2016, es de Trato Sucio --- de los Kennedy, los Nixons, Clintons y Obamas. En el caso de este último con una ironía adicional: el defensor de Nelson Mandela y supuesto paladín de la raza negra, no tiene conciencia para ver a Oscar López ni nuestro derecho a la igualdad política como pueblo, que Eisenhower proclamó ante el mundo en 1953.

Por eso digo: el Nuevo Trato de Roosevelt y del Trato Justo de Truman, hasta el Trato Sucio de los Clinton y Obama.

sábado, 28 de mayo de 2016

Por Fin se Alzó una Voz por Puerto Rico

El pasado miércoles, en una Perspectiva publicada en El Nuevo Día, Aníbal Acevedo rompió el cerco de silencio sepulcral que el supuesto “liderato” del País ha observado servilmente ante la arrogancia federal. La cual quiere imponerle al ELA la soga apretada del imperialismo vergonzoso de principios del siglo 20, regresando al Componte de 1887.  Excepto que ahora se hace a nombre y a favor de unos bonistas buitres, cuando en 1887 se hacia por España a nombre de la Corona, su unidad y su absolutismo confesado.

Da vergüenza --- ajena y propia --- observar la complacencia de los dos partidos principales y sus “líderes”, objetando puntos y comas de la vejación antidemocrática que se le hace a Puerto Rico mediante una “junta imperial” que revoca la Constitución del 1952 y suprime el mandato democrático del pueblo en el proceso electoral.

¿Qué vale para un puertorriqueño digno la ciudadanía americana que desde 1917 ha acorralado la conciencia puertorriqueña mediante una complacencia esclavista?, que hoy produce el fruto de la incondicionalidad.

Es patética la conducta de nuestros partidos: todos, anonadados frente al insulto imperial.  Muchachos y muchachas de mandado de un comité de gringos, que le ordenarán lo que tienen que hacer.  ¿Y a eso le vamos a seguir llamando democracia y gobierno de Puerto Rico? ¡Da nauseas!

lunes, 23 de mayo de 2016

USA: República Democrática en Teoría, Oligarquía Imperial de Hecho

Una mirada histórica a la realidad viviente de los Estados Unidos, de 1787 al 2016, detecta necesariamente el contraste entre la teoría y la práctica del régimen norteamericano, de vida real y de gobierno teórico.  Primero, indios y colonos, de 1607 a 1787.  Luego, oligarquía blanca sobre el lomo de una esclavitud que se alargó desde el siglo 17 hasta la segunda mitad del siglo 19, la emancipación parcial, de jure, de 1863.  Luego lo que se llamó “la Reconstrucción”, lo único que reconstruyó fue el florecimiento oligárquico, de Norte a Sur, de Plymouth Bay hasta California, de Canadá hasta Luisiana y Arizona: la gran plaza imperial --- desde Filipinas hasta Puerto Rico --- donde la comunidad política, la polis griega y la república romana, se convierten en mercado oligárquico, a lo que aguante el consumidor y el comerciante inversionista, hasta el dato escandaloso que los economistas señalan: el uno por ciento de la población posee el 80 por ciento del capital que circula en ese mercado.

Sobre ese telón de fondo, funesto en su pura expresión, ocurre el debate de la sombra que llamamos: ¡ “campaña política democrática”!

La prueba más elocuente de esa farsa moral está hoy personificada en la prominencia de Donald Trump como candidato a dirigir esa oligarquía.  Nada más natural.  Porque candidatos ricos los ha habido antes, como los Roosevelt y los Kennedy --- pero su conducta fue, por excepción, aquella de “nobleza obliga” --- el multimillonario que se siente obligado a servir al pobre y al mediano.  Esa medida no la dan hoy día ni los Trump ni los Clinton. Pertenecen a la misma codicia oligárquica con sólo diferencias de estilo.

Desde nuestra realidad puertorriqueña, un apéndice problemático en el cuerpo de ese imperio oligárquico, debemos aprender a llamar las cosas por su nombre, porque el Imperio acaba de condenar a Puerto Rico a desistir del mito de la autonomía prometida a nosotros y al mundo desde 1952.

En virtud del poder imperial y la inermidad nuestra --- palabras de Luis Muñoz Marín --- es necesario empezar a vivir desde esa realidad, ya que no tenemos liderato político capaz ni tan siquiera de una protesta ante ese engaño y abuso del poder.  Para nuestro supuesto liderato --- todo, de todos los partidos --- las miasmas de poder de las primarias y las elecciones son mós importantes que la dignidad del pueblo.

sábado, 21 de mayo de 2016

El Duelo Pierluisi-Rosselló según Abraham Lincoln

El Presidente Abraham Lincoln fue poseedor de una inteligencia luminosa, y de un devastador sentido del humor --- esa rara capacidad para reducir la pomposidad narcisista al ridículo patético de los impostores transparentes.

Hace unos días la televisión comercial nos regaló un supuesto debate de alternativas para el proceso electoral de 2016.  Lo que nos regalaron los protagonistas, Pedro Pierluisi y Ricardo Rosselló representó un insulto a la ciudadanía avisada sobre los terribles problemas de nuestro pueblo.

Ambos se anclaron en la magia de la estadidad.  Lo imposible como solución a la angustia fiscal, financiera y económica de nuestro Pueblo, y sus efectos destructivos en las actitudes y propuestas políticas, que van desde la quiebra real y objetiva hasta la cobardía y el oportunismo de los responsables y encargados de resolverlo.

Ante esa crisis múltiple --- económica, moral y política --- los debatientes por la gobernación en el PNP --- Pierluisi y Rosselló, hijo --- subrayo hijo --- le presentaron al País una dosis intragable de baba ideológica: desmantelar el gobierno, producto de 75 años de brega más o menos racional con obstáculos inamovibles, sin que supuestamente se afecten los servicios al pueblo.

Ante el espectáculo de incapacidad y falta de imaginación, no hay más remedio que apelar al sabio Abraham Lincoln.

Contaba él que en una ocasión se encontraron dos borrachitos pendencieros en la base de un poste del alumbrado eléctrico, se enredaron en una pelea de empujones y golpes al aire, y que al cabo de una hora de furiosa pelea lo único que ocurrió fue que cada uno salió al fin con el coquetón del otro.

¡Ni más ni menos: Pierluisi y Rossellito por la gobernación!

martes, 17 de mayo de 2016

Nuestro “Socio” del Norte: “Sucio” Sería más Correcto

Ejerciendo su mollero imperial desde fines del siglo 19, al amparo de una ideología nacionalista alentada por el Almirante Alfred Mahan en adoración del poder naval, y del Presidente McKinley en su versión política expansionista, desde China y Filipinas en el Este hasta el Caribe en el Oeste, los Estados Unidos se autodefinieron como imperio al cerrar el siglo 19 y estrenarse el 20.
 
Puerto Rico, recién estrenando un régimen autonómico verdadero que le arrancamos a la España despótica, pereció como nación en el tumulto de la Guerra Hispanoamericana, en cuyo entierro no llevábamos vela alguna.
 
El maltrato imperial por parte de los Estados Unidos a Puerto Rico tiene tres fases:  la invasión abusiva de 1898, la ofuscación de 1952, y la humillación del 2016: invasión, engaño y traición a sus propios alegatos de autonomía y democracia de 1948 --- el gobernador electivo--- y 1952, Estado Libre Asociado.

El mito del Pacto --- “en la naturaleza de un convenio” --- acaba de ser repudiado en forma insolente por la Administración y el Congreso norteamericanos, hagan o no hagan poco o nada sobre la crisis financiera de Puerto Rico, porque lo que es para ellos un remedio fiscal es para nosotros un insulto, lo que el Juez Magruder llamó “a monumental hoax”--- un engaño funesto.

Ante esta crisis moral colectiva --- políticaeconómica y constitucional --- sorprende y apabulla el espíritu, la reacciónpusilánime, cobarde y oportunista de todo el liderato políticopuertorriqueño, si a eso se le puede llamar liderato.  Esta más pendiente de sus primarias, sus escaños, sus curules de poder --- de patética apariencia de poder --- que de la dignidad y la vergüenza de Puerto Rico como pueblo.

¿Se confirmará la vieja y persistente teoría del “puertorriqueño dócil”? 
 
La única expresión inteligente y valerosa que he leídos obre esta vergonzosa humillación vino hace unos días de la distinguida crítica literaria y cultural desde la Universidad de Puerto Rico, la amiga y doctora Lucy López Baralt, a quien felicito.

Los beneficiarios del Estado Libre Asociado guardan silencio: parece que no pueden hablar porque tienen los labios partidos.  Así de profunda es la crisis político-moral que vivimos.
 
Oportunamente definiré las alternativas que tenemos, como Pueblo.