En la
amplia vista celebrada por el Senado de Puerto Rico ayer se puso de manifiesto
el conflicto a que se enfrenta la transformación contributiva propuesta por el
Gobernador: El Todo que significa
el Bien Común, por un lado, y las partes, los municipios, por el otro. El País como tal lo representa el
Gobernador, los intereses particulares --- 78 pedazos --- los representan los
alcaldes, que tienen intereses reales, pero que no son el País.
Tanto
en relación al IVA como con relación a la condición crítica de la AEE, los
municipios han representado una fuerza retardataria y destructiva de los
intereses comunes de todo el pueblo.
La
actitud negativa, políticamente egoísta de esos alcaldes populares los hermanan
al obstruccionismo del PNP: porque
a veces la política produce extraños compañeros de viaje. Deben saber esos alcaldes que la salvación
en política no es individual, y que muy bien su buena obra alcaldicia puede perecer
en un tsunami electoral contra todo el gobierno por falta de solidaridad con
los esfuerzos del Gobernador para cumplir con las obligaciones de la deuda pública
y las exigencias de un vasto gobierno para rendir servicios y realizar obra
permanente, en beneficio de las municipalidades mismas.
Es obligación
recordarles a Muñoz: “Si se
dividen, se revientan”.