jueves, 27 de octubre de 2016

Candidatos y Votos 2016

A menos de dos semanas para escoger a quienes mejor quieran, sepan y puedan encarnar una esperanza realista de buen gobierno --- aún con las limitadas opciones y poderes de que dispondrán desde el Ejecutivo y el Legislativo --- conviene expresar mi ponderado juicio sobre las alternativas ante el votante.


En cuanto a la gobernación es claro que se imponen unos criterios mínimos para merecer el endoso del pueblo.  Abundancia de candidatos hay, y con la flagrante excepción de uno --- Rickey Rosselló --- todos comparten varios, si no todos, esos criterios, que a mi parecer son los siguientes: ¿Es serio, o seria, prudente, y capacitado por larga experiencia  y conocidas ejecutorias al frente de organizaciones --- públicas o privadas --- que infundan merecida confianza al votante? ¿Certifica su historial público o privado una honestidad indubitable?


A la luz de estos criterios, no me queda duda de que David Bernier galopa de frente de ese cuadro.  Profesional distinguido, eficaz, honesto y experimentado.  Como diría Don Miguel de Unamuno, “todo un hombre”.


No tengo por qué pensar que todos los otros candidatos, menos uno, no cumplen en diversas medidas esas especificaciones y criterios.  Sin embargo, la realidad histórica es que sólo Rosselló acompaña a David Bernier en la expectativa estadística del voto.  Por ello es necesario aplicarle un espectroscopio político para detectar el fraude que representa.  Ya lo vemos en su campaña publicitaria:  la mentira estridente y agresiva, la oferta generalizada, sin especificación de compromiso serio y a sabiendas de lo que ofrece.  Es la fotostática pura y pinta de su padre, a quien su creador publicitario --- Joe Franco --- nos dejó dicho:  ¡“Yo lo fabriqué”!  Porque detrás de su palabrería hueca no hay nada serio que no sea el suicidio espiritual de la estadidad quimérica.


De los otros tres candidatos, ¿qué diré?  Que son personas honestas y decentes, articuladas y sinceras.  Pudieron haber sido excelentes candidatos a la Legislatura.  No haber optado a ella los convierte en lamentable pérdida total.  La pureza cautiva, sin pueblo.  De ninguno de ellos puede decirse lo que puede y debe decirse de Rosselló, que es un paquete.  Porque sencillamente estrena “unos pantalones nuevos, de los viejos de papá”.  El País no está para eso.

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