lunes, 10 de agosto de 2015

Nuestra Clase Gobernante: La Inmoralidad de la Legalidad


La filosofía griega utilizaba frecuentemente un nombre --- eidolon --- para representar al vivo representante o encarnación de una idea.  Me valgo hoy de ese concepto para enjuiciar el último escándalo moral con que el actual gobierno nos regala su actitud ante la corrupción gubernamental:  el caso Juan Alicea.  Juan Aliciea hoy, Miguel Cordero ayer, Víctor Fajardo antier, y , ¡que viva la Pepa!, como se decía en España desde los tiempos de Fernando VII.

El caso Juan Alicea dramatiza la combinación fatal de incompetencia e inmoralidad en la alta dirección de la AEE.  Agotada moralmente la estrategia corrupta de excusar sus incompetencias e inmoralidades con el sambenito de “costos del combustible”, ahora la Junta de Gobierno de la AEE se vale del presupuesto de la agencia para regalarle a Juan Alicea --- y ayer a Miguel Cordero y docenas de otros de la mafia allí residente --- un aumento en su ya elevada pensión “deluxe” de $3,767.20 (tres mil setecientos sesenta y siete dolares), más el costoso plan médico por cuenta de la AEE.  Comparado con Juan Alicea, el Rey Midas de la leyenda era un bobo.

Súmese a esta inmoralidad la callosidad y la fresquería de los exgobernadores (Rafael Hernández Colón, Romero, Rosselló y Fortuño, con sus escoltas, fundaciones y gastos de oficina --- para negocios de bienes raíces en el caso de Romero y bufete legal en el caso de R.H.C.  Y si le da la atención, ya que estamos en el tema de la gula crematística, añádale los exjueces del Tribunal Supremo:  Federico Hernández Denton y Antonio Andreu García, como exPresidentes: pensión vitalicia con el mismo sueldo más la herencia total de la misma para sus herederos o herederas supérstites.  Esa inmoralidad ante un País que agoniza fiscalmente no tiene paralelos en la historia de la avaricia.  Y para colofón, estos dos expresidentes del Supremo se aliaron al Banco Doral en su demanda tramposa y corrupta contra el gobierno que los privilegió con sus puestos.

Estos “eidolones” de la gula crematística y del cinismo moral no agotaron la lista de las sanguijuelas chupópteras del flaco presupuesto del Estado, pero nos dan una idea de la ruina moral de nuestra clase supuestamente dirigente.  De Miguel Cordero y Juan Alicea, a Hernández Denton y Tono Andreu, más los gobernadores antes mencionados, no hay mucha distancia ética.  Claro, todo ha sido alegadamente muy legal.  ¡Ya veremos!

Mientras tanto, ética y políticamente hablando, ¿dónde están el Gobernador y los Presidentes de la Cámaras?

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