miércoles, 10 de abril de 2013

Las Encuestas...


Como es su costumbre, El Nuevo Día adelanta su protagonismo político con una serie de encuestas ambiguas, imprecisas, que constituyen un reclamo de poder sobre la opinión pública, para dirigir el gobierno sin la necesidad de primarias, candidaturas o elecciones donde juegue su capital económico y político.  Su record histórico, en términos de valor predictivo, es fatal, a partir de los tiempos de Sila María Calderón y Aníbal Acevedo Vilá.  Guardo sus desaciertos para referencia histórica.

Las encuestas de marras no distinguen lo que es sentimiento de pueblo sobre el gobierno de lo que es angustia sobre la sociedad en que vivimos.  Los políticos son sencillamente el blanco más visible para sus fines de “factotum” profético, cuanto realmente ni sus datos de reacciones y sus ambigüedades metodológicas están claras.

La falacia metodológica central de esas encuestas reside en la confusión diagnóstica sobre el estado del País con la calibración pormenorizada de insatisfacciones y quejas sobre el desempeño del gobierno.  La anominia sobre lo primero se le achaca a lo segundo, como si el gobierno fuera totalitario, responsable de todo lo malo acumulado por el último medio siglo.

Yo tengo insatisfacciones con la ejecutoria del Gobernador, y estas no consisten de ignorar o no apreciar las decisiones que ha tomado, sino en el enfoque utilizado para tomarlas, que en vez de integral ha sido atomizado, parcial, e insuficiente en su fundamentación.  Con todo y eso, la metodología de las encuestas no le hace justicia, ya que confunde a propósito el reguero mental de la masa del pueblo con el rechazo especifico y personal a la gestión del Gobernador, para empezar desde ahora a ventear candidatos alternos del PNP para la pelea de gallos del 2016.  Se le ve la costura a esa estrategia comercial y política.

De hecho, bien analizadas las cifras de ese reguero, Alejandro sale bastante bien parado, aún frente a un pueblo aturdido por la crisis social, y confundido por la algarabía política.  Porque si de un cien por ciento usted obtiene 33 de excelente y bueno (A y B), más un 27 por ciento de regular (C), eso da un 60% de aprobación, mucho más que en noviembre 6 del año pasado.  Esos datos niegan los titulares políticos y editoriales de El Nuevo Día. ¿Tiene problemas El Nuevo Día con la aritmética, su propia aritmética? ¡Yo no!

lunes, 8 de abril de 2013

Gobierno y Pueblo ante una Crisis Total


La crisis que padecemos como pueblo es total.  Violencia e inseguridad, desempleo masivo, corrupción administrativa, ausencia total de proyecto en la educación pública en todos los niveles, mientras más altos peor, depredación del tesoro público por unas aseguradoras de salud que compran al gobierno y se ceban de sus patentes de corso lucrativas.  Esa es la herencia que legó Pedro Rosselló y que Luis Fortuño llevó a sus últimas consecuencias.  A Aníbal Acevedo Vilá no lo menciono porque no le permitieron gobernar, los Primitivo Aponte y Kenneth McClintock de la vida.

Esa es la realidad, esa la herencia que le ha tocado administrar a Alejandro García Padilla y sus correligionarios de la Legislatura.

Ante ese cuadro, el Gobernador tiene dos opciones: el estilo tradicional de prometer que va a resolver y mejorar cada renglón crítico que ha heredado, y proceder a una administración micro, pedazo a pedazo, sin anotar que cada pedazo es una parte de un todo enfermo, grave, en intensivo.

El resultado de ese enfoque puede verse ya.  A cada renglón que le mete el hombro es una clientela que enoja, porque los afectados no ven porque no se les explica el cuadro total.  Por eso pienso que el Gobernador no debe estar prometiendo y reclamando éxitos parciales --- esto  o aquello --- porque la crisis total no deja ver el contexto, la interacción de todos los problemas y de las posibles soluciones.

La otra opción es la que el americano llama “taking the people into his confidence”, esto es, comparecer ante el País, antes del Mensaje de la Situación del Estado, para enseñarle, mostrarle, la figura total del Puerto Rico que heredó el pasado dos de enero.  Este sería un discurso político, no partidista, pero político en el más alto sentido cívico de la palabra:  una sinceración con su pueblo, sin reclamos fatuos y aislados, sino en clara voluntad de empatía con el dolor de su pueblo, y una advertencia a los probablemente afectados por sus soluciones --- que somos todos --- que se acabó aquello de “que pague el otro, yo no”.

Le recomiendo al Gobernador como texto preparatorio para ese mensaje el Discurso de la Victoria de Don Luis Muñoz Marin pronunciado el día 16 de noviembre de 1940 --- cuyo título retrata precisamente lo ocurrido el pasado 6 de noviembre --- “Victoria grande y precaria”.

En la democracia el pueblo decide candidaturas y elecciones.  Pero es el gobernante el que decide sobre problemas y urgencias a atenderse con prioridad.  De ahí en adelante el gobernante viene obligado, por responsabilidad moral y por conveniencia política --- razón de estado --- a explicar.  Al pueblo le toca entonces calibrar, comparar, y recordar, para renovar su confianza o retirarla.  Pedazo a pedazo es la estrategia equivocada.  Ejemplos, el Aeropuerto y Retiro.  Dos pedazos sin explicación, dos rechazos de pueblo.  El problema es de comunicación y del estilo y la lógica discursiva de esa comunicación.

Los Sindicatos en el País de las Maravillas


Se ha anunciado una marcha masiva de los sindicatos laborales para el próximo miércoles protestar contra el Gobernador y la Legislatura por haber aprobado una nueva ley de Retiro que no les complace.  Eso es normal y deseable en la democracia cuando las decisiones del gobierno se consideran agravios, no importa si tienen razón o no.  Lo indeseable es que los grupos cívicos sean pasivos, aguantones y cobardes.

Sin embargo, en algún momento hay que exigir razones y alternativas realistas, viables y suficientes para conjurar la crisis a que se enfrenta la condición fiscal del Estado y la quiebra actuarial del Sistema de Retiro.  No he escuchado ni una sola solución alternativa de parte de los protestantes.  Pero la protesta no basta, la responsabilidad exige principios, números, proyecciones adecuadas y suficientes en alternativa.  Hasta hoy no conozco ninguna propuesta, política o laboral que satisfaga esos sencillos requisitos de la honestidad que fortalecería la protesta, y que en su ausencia le resta honestidad intelectual.

Estos sindicatos laborales harían bien en ejercitar la doble memoria que legitimaría su aparatosa indignación:  ¿qué dijeron y qué hicieron cuando Fortuño y Rivera Schatz masacraron el servicio público y rompieron las cabezas de los obreros y estudiantes a raíz de la Ley 7?  Ese es el ejercicio de memoria corta a que los invito.  Si la ejercitan, tendrán que calificar como nauseabundas las charlatanerías de Lourdes Ramos y Jenniffer González sobre su novedosa defensa ahora de los trabajadores y los empleados públicos.

Ahora bien, ese ejercicio de memoria podría extenderse, retroactivamente, hasta los años 30, y después de ellos, a los años 40 al 90 del pasado siglo, para ver qué partido explotó y vilipendió a los trabajadores y cuál los liberó de aquel yugo republicano durante el mismo periodo de tiempo.

La ignorancia sobre aquel proceso histórico es mala consejera.

Además, hay que preguntarse por qué estos sindicatos militan tan airadamente contra el gobierno popular, cuando actuaron como corderitos bajo Rosselló y Fortuño.  Sabían que la protesta la disolvían a palo limpio, a lo Figueroa Sancha, de tan ingrata recordación.  Ahora pueden protestar porque el PPD respeta su derecho a hacerlo.  El oportunismo de esa actitud se les nota.

¿Cuáles sindicatos protestan?  Los del servicio público, porque se trata de un liderato mantenido, que no está dispuesto a coger sol, lluvia y sereno en las calles para organizar la industria privada.  ¿Cuántos de esos sindicatos y líderes han organizado los bancos o las farmacéuticas, o los obreros de la construcción?  Ninguno.  Porque son más fáciles las matrículas cautivas. ¡Así es un mamey!, dice el jíbaro.  Con todo y eso, para que se les atienda seriamente, sólo tienen que producir alternativas serias, suficientes, y administrables.  En ese caso el gobierno no sólo respetaría sus marchas, sino sus ideas.  ¿Donde están?

jueves, 4 de abril de 2013

La Desvergüenza PNP y los Sindicatos Públicos ante la Legislación de Retiro

El Partido Popular Democrático, rebuscando en su glorioso pasado, ha encontrado la voluntad para enfrentar la bancarrota del Sistema de Retiro, que gobernadores y legislaturas de los últimos 30 años han saqueado para regalos políticos a sus clientelas electorales.

Se trata de una legislación que tiene ribetes de urgencia, en atención a la crisis heredada, especialmente por la depredación que realizó Luis Fortuño y su pandilla de amigotes y de legisladores analfabetas y buscones que le acompañaron los últimos cuatro años.  Se trata además de que no existen, dentro del sistema económico y político de Puerto Rico, alternativas mejores que lo que en la tarde y noche de hoy han aprobado los Cuerpos Legislativos.

No existen, para la debacle de Retiro, soluciones ideales, ni tiempo para ensayarlas, ante la quiebra actuarial del sistema.

El PPD ha enfrentado la realidad, y ha preferido capear el abuso verbal de sus adversarios en vez de rendirse impotentemente ante el desastre heredado.  Eso es lo responsable, frente a la irresponsabilidad de la demagogia triple del PNP, del PIP y de los sindicatos oportunistas que durante el régimen de Rosselló y Fortuño se pusieron en cuatro para que le castigaran los traseros, y cuando es Popular Democrático el gobierno descubren su valor  y su militancia para unirse a sus enemigos, los corruptos, antiobreros y demagogos del PNP y la cotorrita del PIP en bastarda alianza.

Esos sindicatos de embuste, que sólo organizan las audiencias cautivas del sector público, y cuyos líderes son pagados y dirigidos desde los sindicatos matrices de los Estados Unidos, pretenden olvidar que ha sido el Partido Popular quien les ha convalidado como derechos sus organismos, a contrapelo histórico del republicanismo y el penepeísmo antiobrero de 115 años.

Daba asco esta noche escuchar el charlatanismo PNP --- las Lourdes Ramos e Itzamar Peña, autoras fervientes de la corrupción que llevó a la quiebra a Retiro defendiendo ahora a los servidores públicos y sus salarios, olvidando obscenamente la Ley 7 que diezmó la fuerza trabajadora del gobierno.

Vergüenza debe darle a esos sindicatos, víctimas de los garrotes de la Policía por expresarse en el Capitolio durante los pasados cuatro años, por aliarse ahora con sus verdugos de ayer y enemigos centenarios.

¿Cuál es el problema de la inteligencia promedio de este pueblo, o de su memoria?

Servicio Público: Ética, Organización y Cumplimiento

En la mañana de hoy visité, en gestiona rutinaria, la Oficina de Servicios al Ciudadano del Departamento de Obras Públicas en el complejo físicamente imponente que lleva el nombre de Roberto Sánchez Vilella.  Digna dedicación, pensé, al hombre que fue consubstancial con la ética y la práctica del servicio público en Puerto Rico.

Los griegos usaban un vocablo para designar al paradigma de una conducta, de una ciencia o de una creación artística:  la llamaban “eidolon”, de donde viene nuestro sustantivo “ídolo”, es decir la mayor representación de una idea, una acción o una creación.  Pues bien, indudablemente Roberto Sánchez Vilella representó en la acción --- y debe representarlo en la memoria agradecida --- la sublimación ética del servicio público como esencia de la administración democrática.

Mientras sufría en aquel edificio la espera abominable a que el Departamento de Obras Públicas somete al ciudadano que lo distingue con el honor de unos puestos y la remuneración muchas veces inmerecida, pensaba en el desenlace que no tardó en producirse, cuando la empleada que me atendió no pudo producir el documento solicitado y me mandó a uno de esos antros de tortura abominables que son los CESCO’s.  El lector sabe por experiencia en su propia carne lo que eso significa, porque en eso se ha convertido el servicio público que Luis Muñoz Marín, Roberto Sánchez Vilella, y Manuel a. Pérez --- y sus sucesores hasta 1968 --- fundaron como yunque de sus vidas.  La ética de ese servicio radicaba en la motivación precisamente para eso, para servir.  Porque para eso es que existe la administración pública.  Ello requiere, sin embargo, organización, supervisión, planeación sobre cómo realizar ese servicio.  Para que no suceda lo que hoy define al Departamento de Obras Públicas, un desastre de tortura ciudadana, mientra el fresco ex-Secretario, un tal Gregorat, se asignó una fabulosa cantidad de miles de dólares por su “productividad”  ¿Qué produjo?  La tortura sicológica y moral de la incompetencia y el incumplimiento.

Si no existe la motivación ética, como nunca existió en la mafia corrupta que encabezó Luis Fortuño, no se produce la organización racional y responsable que exige la oferta del servicio, y por tanto no puede realizarse el cumplimiento al ciudadano a nivel de ventanilla o escritorio.

Ese es el reto del nuevo Secretario de Obras Públicas, y esa es la esperanza del pueblo.

miércoles, 3 de abril de 2013

Pedro Pierluisi: De Presunto Hombre Serio a Demagogo Mediocre


El Comisionado Residente Pedro Pierluisi, graduado de la Universidad de la Corrupción de Pedro Rosselló --- de la cual salió ileso, con una imagen de hombre sobrio y serio --- ha hecho representaciones en Puerto Rico de moderación y pulcritud personal, donde otros establecieron récords de cinismo, vileza y total indiferencia a la ética y al pueblo.

En el Congreso ha figurado como demócrata, aunque su ideología programática es claramente republicana, y con su filiación al fortuñismo ha sellado la percepción del pueblo como digno sucesor de Rosselló y Fortuño.  En todo caso, ese Pedro Pierluisi: es el príncipe heredero de sus dos mentores, faraones de la corrupción y del desprecio al pueblo.  Como príncipe heredero es natural candidato a gobernador por el PNP en 1916.  Eso si el nazi de Rivera Schatz no le serrucha el palo al nivel local de alcaldías y liderato de barrio y sectores, que se conoce al dedillo y que Pierluisi desconoce abrumadoramente.

Sobre esa posible pugna, vale la pena preguntarse: asumiendo que la imagen de presunto hombre serio perdure ante el pueblo PNP, ¿es posible que un candidato definido convoque la lealtad de una mayoría de votantes del País si su insignia y palio político es la del PNP?  Olvídese el lector del nazi de Trujillo Alto.  ¿Podrá Pierluisi echarse al hombro los escombros morales del PNP, sinónimo de corrupción, torpeza moral, busconearía económica, fraude electoral e insensibilidad ética, pública y privada?

Las primeras intervenciones de Pierluisi en la brega política pintan mal:  silencio conveniente ante el vertedero moral en que Fortuño convirtió al gobierno de Puerto Rico, se rompe ahora para atacar al gobernador por unas posiciones --- sobre el Sistema de Retiro --- que pecan de discretas y anónimas, mientras no dijo nada serio y crítico sobre la bajura moral de su socio y jefe político por cuatro largos años.  El problema ahora es que si aquel silencio le valió la reelección, ahora tiene que hablar como líder, jurídico al menos, de su partido PNP.

Adelanto una hipótesis:  que no importa cuan crédulo y olvidadizo sea el pueblo de Puerto Rico, el PNP y su esencia podrida de corrupción, obra conjunta de Rosselló y Fortuño, son inolvidables y 2016 es un lapso muy breve para conjurar ese olvido.

El PNP se parece más a Rivera Schatz, quien lo controlará camino al 2016.  Le pasa a Pierluisi lo que le pasaba a Luis Ferré en relación a Miguel Ángel García Méndez y Ramiro Colón en el PER de 1960 a 1968.  Tuvo Ferré que crear sus propio  instrumento para salírsele de debajo del ala a García Méndez.  La ocasión la provocó el plebiscito de 1967.  Pierluisi tiene que provocar un hueco igual para que el electorado lo juzgue en sus propios términos y no como el líder sacrificado del partido más corrupto en la historia de Puerto Rico.  Lo demás será figurar por figurar.

martes, 2 de abril de 2013

De Grecia Hasta Puerto Rico


Las formas civilizadas de Occidente nos llegan desde la Grecia del Siglo V antes de Cristo.  Civilización, polis --- comunidad civil --- política, son extensiones y adaptaciones del pensamiento racional y social de los griegos, especialmente de los atenienses.  Roma se nutrió de esa herencia, y le añadió el Derecho y la administración pública, republicana primero e imperial después, hasta su agotamiento casi un milenio después que Sócrates, Platón y Aristóteles enseñaron a Occidente a pensar.

Lo que vino después fue la noche negrísima del feudalismo católico romano, adornado en su última fase por la Inquisición, que pretendía convencer a los supuestos pecadores quemándolos por las más triviales razones, o sinrazones más bien.  No en balde el Renacimiento se llamó a sí mismo --- como estructura de pensamiento teórico y práctico --- retorno a los clásicos seculares de Grecia, sobre todo, aunque también a la primera etapa de cultura romana --- la fase republicana.

Hoy, la crisis económica y fiscal que viven las naciones al entrar al siglo XXI, en cuanto a sucesión histórica, arranca también como negativo ejemplo luminoso de la vieja Grecia, que anda, como Puerto Rico, dando tumbos, y por las mismas razones, como veremos.  ¿Qué ha ocurrido, allá y acá?

Lo que ha ocurrido es que la sociedad liberal --- que en cuanto a libertades personales es la cumbre del desarrollo político y social --- está fracasada, porque los supuestos y premisas de su ideología han resultado, y lo eran desde principios de su formulación a fines del Siglo XVII en Inglaterra, sencillamente falsos.  ¿Cuáles eran esas premisas y supuestos?

El Estado liberal que formuló John Locke en Inglaterra y un siglo más tarde adoptaron Jefferson y Madison, suponía que el orden social lo establecieran, por consenso racional, los individuos que entraron para ello en el contrato político para crear un Estado para velar  por el orden público, hacer valer los contratos en que entraban, y defender la nación contra el ataque externo.

Esa teoría no tiene más que un defecto: es falsa.  Las unidades del sistema no son los individuos, sino los grupos de interés, corporaciones económicas, religiosas y sociales, y sus múltiples combinaciones para evitar precisamente que los individuos afecten sus intereses y poderes.

De Atenas a San Juan hemos visto en estos días la misma película, que más que historia es tragedia.  ¿Cómo así? Porque la impotencia de los gobiernos democráticos liberales para controlar las oligarquías económicas ha producido un tipo de legislación social dirigida a la justicia social para las masas, pobres y medianas, hasta llamarse a sí mismo Estado “providencial”, de bienestar, financiado por las onerosas contribuciones que se le imponen a la clase media y las miserables que le imponen a la oligarquía poderosa.  Lo primero para excusar lo segundo.  Cuando ese proceso queda viciado por la voracidad insaciable de la oligarquía, el Estado tiene que ampliar su ámbito de acción social reparadora, hasta los excesos, mientras los excesos de la oligarquía financiera conduce a los gobiernos democráticos  a la parálisis, en cuyo caso tiene que dar marcha atrás a la justicia para los muchos, porque los pocos ricos no tienen el problema que tienen los políticos, que dependen de las masas, y se niegan a contribuir al costo social a un nivel decente y suficiente para salir de la crisis.

El Partido Republicano de los Estados Unidos es modelo irracional de esa aberración, y el patrón se repite en Puerto Rico, porque nuestros ricos --- y nuestros políticos --- responden a la misma enfermedad: que los pobres y los medianos paguen porque a fin de cuentas las campañas políticas en este tipo de democracia no tienen nada que ver con la verdad, sino con los votos, y para eso están las agencias de publicidad.