jueves, 4 de abril de 2013

Servicio Público: Ética, Organización y Cumplimiento

En la mañana de hoy visité, en gestiona rutinaria, la Oficina de Servicios al Ciudadano del Departamento de Obras Públicas en el complejo físicamente imponente que lleva el nombre de Roberto Sánchez Vilella.  Digna dedicación, pensé, al hombre que fue consubstancial con la ética y la práctica del servicio público en Puerto Rico.

Los griegos usaban un vocablo para designar al paradigma de una conducta, de una ciencia o de una creación artística:  la llamaban “eidolon”, de donde viene nuestro sustantivo “ídolo”, es decir la mayor representación de una idea, una acción o una creación.  Pues bien, indudablemente Roberto Sánchez Vilella representó en la acción --- y debe representarlo en la memoria agradecida --- la sublimación ética del servicio público como esencia de la administración democrática.

Mientras sufría en aquel edificio la espera abominable a que el Departamento de Obras Públicas somete al ciudadano que lo distingue con el honor de unos puestos y la remuneración muchas veces inmerecida, pensaba en el desenlace que no tardó en producirse, cuando la empleada que me atendió no pudo producir el documento solicitado y me mandó a uno de esos antros de tortura abominables que son los CESCO’s.  El lector sabe por experiencia en su propia carne lo que eso significa, porque en eso se ha convertido el servicio público que Luis Muñoz Marín, Roberto Sánchez Vilella, y Manuel a. Pérez --- y sus sucesores hasta 1968 --- fundaron como yunque de sus vidas.  La ética de ese servicio radicaba en la motivación precisamente para eso, para servir.  Porque para eso es que existe la administración pública.  Ello requiere, sin embargo, organización, supervisión, planeación sobre cómo realizar ese servicio.  Para que no suceda lo que hoy define al Departamento de Obras Públicas, un desastre de tortura ciudadana, mientra el fresco ex-Secretario, un tal Gregorat, se asignó una fabulosa cantidad de miles de dólares por su “productividad”  ¿Qué produjo?  La tortura sicológica y moral de la incompetencia y el incumplimiento.

Si no existe la motivación ética, como nunca existió en la mafia corrupta que encabezó Luis Fortuño, no se produce la organización racional y responsable que exige la oferta del servicio, y por tanto no puede realizarse el cumplimiento al ciudadano a nivel de ventanilla o escritorio.

Ese es el reto del nuevo Secretario de Obras Públicas, y esa es la esperanza del pueblo.

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