miércoles, 6 de marzo de 2013

El Racket “Científico” en la Universidad se Llama Manuel Gómez


La Fundación Nacional de Ciencias ha suspendido su endoso y financiamiento a la U.P.R. debido al “racket” que descubrió en los informes sobre investigaciones.  Creyendo que no los estaban velando, los supuestos investigadores sometieron informes inflados en tiempo y dinero, aunque poco se sabe de las verdades científicas descubiertas.

En el día de ayer el Director de los proyectos, por décadas, Manuel Gómez --- enemigo de cualquier profesor o estudiante que piense con su cabeza --- tuvo que dar cuentas ante una Comisión Legislativa sobre su mayordomía.  Arrogante y prepotente como siempre, responsabilizó a otros por su fracaso.  Al único que no culpó fue al coquí.

Deben saber los legisladores, como sabe la comunidad universitaria, que Manuel Gómez es un embustero, sobre lo cual yo tengo prueba privilegiada, de primera mano, ocular y auditiva, que paso a relatar.

Temprano en 1994, siendo yo Secretario de Educación, tuvimos la visita de un alto funcionario de la National Science Foundation, y el gobernador de entonces, Pedro Rosselló, celebró una reunión en Fortaleza, e invitó a este servidor para informar sobre el programa de ciencias y matemáticas de mi Departamento.  Invitó también al señor Gómez, que desde entonces dirigía las investigaciones que financiaba el NSF en la Universidad.  Allí, con la cara de lechuga fresca después del sereno de la noche, el señor Gómez le dijo al americano que él dirigía la reforma de la enseñanza de la ciencia en mis escuelas públicas.  Lo corregí en términos firmes y fuertes, porque no podía concebir que tuviera el cuajo necesario para aquel embuste.  El gobernador Rosselló respaldó mi aclaración, y el hombre ni se inmutó.

Ese es el tipo de persona que ha estado inflando su ego, y sus ingresos, a costa del trabajo de otros, hasta que finalmente ha caído en la nasa de la verdad, chantajeando a las administraciones universitarias con su supuesta indispensabilidad como agente de la NSF, que le ha retirado 33 millones a la U.P.R. como resultado de la ventosidad seudo-académica de Gómez.  Ahora culpa a todo el mundo, menos a sí mismo.

Como decía José Luis González en su famoso cuento:  “En el fondo del caño hay un negrito”.  Se llama Manuel Gómez, que se ve a sí mismo reflejado en su fracaso, a niveles de fraude.

martes, 5 de marzo de 2013

Sobre Hugo Chávez


Con Fidel Castro en Cuba, Hugo Chávez representó la protesta moral y política de América Latina contra la hegemonía imperial de los Estados Unidos, desde las primeras décadas del siglo 19, afirmada por voz del Presidente Monroe en su famosa doctrina de America para los americanos, lo que en realidad se traducía en el predominio imperial de los Estados Unidos en America Latina como la gran finca americana.

Con Fidel Castro también puede reconocérsele a Chávez dos actitudes morales y políticas positivas.  Por un lado, ninguno de los dos le bajó la vista al imperio americano, por no reconocerse inferiores, aunque reconociéndose más débiles en cuanto a economía y poder militar.  En segundo lugar, es innegable que ambos utilizaron el poder total que ejercieron sobre sus países en beneficio de las clases más pobres, olvidadas, y oprimidas económicamente.  Eso los inscribe en la historia como verdaderos patriotas.

A la hora del enjuiciamiento total, sin embargo, hay que hacerles a ambos un significativo descuento:  fueron mandones, dictador uno --- Fidel --- y autoritario y totalitario en ánimo y carácter el otro --- Chávez --- a pesar de su retórica socialista y democrática.

Fidel subió al poder jurando defender la Constitución democrática liberal del 1940, y la abolió y pisoteó desde el poder total, “para el pueblo”, pero sin el pueblo.  Eso dice en Cuba la historia del último medio siglo.

El caso de Chávez es más complejo, aunque llega al poder con los votos, a pesar de su intento golpista militar previo, y se ampara en el obelisco patriótico de Bolívar, como Fidel se amparó en el obelisco moral y nacionalista de José Martí.  Se trata de dos pretensiones espurias, totalmente fraudulentas y francamente ilegítimas.  Su fundamento político ha sido la demagogia.

En ambos casos se llega al poder con un ideario proto-democrático, y desde el poder se actúa para abolir la democracia.  En Cuba de manera oficial, en Venezuela de manera virtual.  Evo Morales en Bolivia, los Ortega en Nicaragua, y los Correa en Ecuador siguen ese paradigma:  ganan el poder mediante una constitución liberal, y desde el poder --- por falta de confianza en sí mismos y en el pueblo, la alteran para servirse a la medida de su demagogia.  Eso, aunque se le reconozca la obra de justicia social que han producido.

La dictadura cubana de Fidel siempre resultó más fácil que la mandonería y demagogia de Chávez.  La diferencia era de riqueza y de complejidad social.  Así será en los años venideros.  Paradójicamente, quizás la única salida de Venezuela será la dictadura a lo Castro, ya que su diversidad de clases sociales no consentirá la continuación del chavismo sin Chávez, mientras el cambio en Cuba podría ser hacia una democracia dirigida, pero democracia al fin, con el pueblo como protagonista, en vez de mero objeto porque los Castro no tienen herederos legitimados.

No me parece concebible en Venezuela el chavismo sin Chávez, ni en Cuba el castrismo sin Castro.

lunes, 4 de marzo de 2013

El Demonio de la Explicación


Edward Meyer, un físico y filósofo francés de la ciencia de principios del siglo pasado, gustaba de expresar en términos humanos las penurias del científico que quiere compartir con su público las dificultades de la lógica y del lenguaje científico.  A esa compulsión y necesidad la llamó “el demonio de la explicación”.

Tarea difícil esa, cuando el interlocutor no es un científico, sino parte del público curioso, ávido de saber cómo funciona la máquina del mundo físico, sobre lo cual Meyer era experto.  Con todo y eso, ese demonio no podría ser más difícil y complejo para explicar que lo que es el mundo político para líderes y seguidores.  Porque sobre la dificultad de las explicaciones existe un error de bulto cuando se compara la ciencia natural con la política y la ética.  La noción común es que la ciencia es difícil y la política es fácil.  Lo correcto, sin embargo, es todo lo contrario.  La ciencia es fácil, a partir de una inteligencia promedio, y la política difícil.  ¿Cómo es esto así, a contrapelo, se supone cándidamente, del sentido común?

La ciencia, dados los experimentos y las generalizaciones que ellos producen, es cuestión de semántica correcta y procesos lógicos de inferencia y aplicaciones.  Porque se trata de un proceso exclusivamente intelectual, lógico, como diría Juan Jacobo Rousseau, “en el silencio de las pasiones”.  El discurso político, por el contrario se da frente a un material respondón:  las emociones, pasiones, intereses, ideas e ideologías que nada tienen, las más de las veces, de rigor lógico, semántico, o puramente demostrativo.  Así que imagine el lector, si la ciencia natural es difícil y complicada, cómo será la “ciencia política”, que versa sobre las pasiones e intereses humanos, demasiado humanos.  Aquí la “explicación” no es meramente demónica, sino laberíntica.

De lo anterior se desprende que la tarea del político --- y la del ciudadano --- lidiando inevitablemente con la complejidad humana, con su variabilidad, con sus especificaciones individuales, o grupales, se convierte no solamente en el “demonio de la explicación” de Edward Meyer, sino en el infierno de Babel de voces, que es una campaña política y una administración de gobierno.

El físico, el biólogo, el naturalista en general, explican lo que les parece mínimo para comunicarse con sus pares.  En el límite, sin dejar de ser científico, explica si le da la gana y hasta donde le da la gana.  El político explica o perece.  Su necesidad y obligación es  explicar y explicarse.  “Take the people into his confidence”, como lo diría un angloparlante.  Porque el político, en la democracia, vive o muere con las explicaciones --- con la educación política como asignatura obligatoria de todos los días.

En la historia política de Puerto Rico no existió jamás un explicador, un educador más obsesivo --- a la altura de la necesidad de su pueblo --- que Luis Muñoz Marín, en cuyo honor nombramos nuestro Aeropuerto Internacional, ahora vendido por Luis Fortuño y Alejandro García Padilla.

De 1938 a 1964 Luis Muñoz Marín gobernó al País en hombros de su pueblo.  El respaldo que este pueblo le ofreció no era fortuito.  Era el producto de una sostenida pedagogía política mediante la cual el maestro aleccionaba sobre la totalidad y la interrelación de los problemas que lo torturaban.  Quien lea sus Memorias de 1940 a 1952 tiene que concluir que la responsabilidad política con el pueblo no se cumple con apariciones esporádicas de reclamos parciales sobre asuntos ad hoc.  El pueblo necesita saber cómo las soluciones de un sector afectan a los otros y como la visión total es necesaria para acreditar un curso de acción particular.  Porque la estrategia de comunicación contraria, de pedazo a pedazo, lejos de ir complaciendo a grupo por grupo, también puede ir enojándolo porque no se percibe un enfoque global.   Usted no puede reducir las pensiones de los pobres, dejar intocadas las pensiones exageradas de los altos funcionarios retirados, de la Rama Judicial, de la Administración Ejecutiva y de las alcaldías y suponer que está haciendo justicia.

¡El demonio de la explicación exige más … mucho más!

domingo, 3 de marzo de 2013

La Opereta del Vaticano


Mientras el mundo todo se estremece a manos de sus crisis económicas y el deterioro social que es causa y efecto a un tiempo de la debacle de la producción, de los empleos, y de los efectos fiscales de todo ello en la caja fuerte de los gobiernos, en Roma se escenifica una opera bufa:  la Iglesia Católica Romana ---  y nunca ha sido mucho más que eso --- le quiere hacer creer al mundo crédulo --- ¿y qué si no? --- que quiere y necesita creer, que vivimos un drama humano legítimo, semi-trágico, porque el Papa se ha puesto viejo y está cansado, y se retira a lo suyo personal, o espiritual, como se alega.

Pienso que mis lectores ya saben lo que pienso sobre las premisas de toda esa parafernalia teológica --- una “ciencia” o rama de la filosofía, que no tiene objeto propio, demostrabilidad racional, o confirmabilidad inter-subjetiva.  En otras palabras, es una ficción producto de la voluntad o la estructura de poder o de dominio de unos hombres sobre otros, en otras palabras, una musaraña útil para oprimir voluntades débiles o desavisadas, mientras demasiado muchos de sus dirigentes, en Roma y en todos los continentes, navegan en un mar de corrupción escandalosa.

Este criterio es extensivo, claro está, a todas las religiones como instrumentos de intimidación y opresión de unos listos sobre unos asustados sobre el misterio.  El Islamismo hace lo propio, el Judaismo igual. Y así todas, desde las primitivas del Totem y el Tabú.

Cuando se examinan los fundamentos racionales de esas religiones se encuentra la mente seria con lo que han sido virtualmente confesiones de incapacidad intelectual para demostrar nada que satisfaga la inteligencia.

En el Siglo II después de Cristo, interrogado uno de los más prominentes “padres de la iglesia” --- Tertuliano --- por las demostraciones racionales sobre el Dios cristiano, confesó sinceramente que tratar de probar racionalmente la existencia de Dios era un absurdo, que eso era cuestión de fe: “Credo Quia Absurdum”, dijo.  Porque es racionalmente absurdo, lo creo.  En el siglo XIII, el filósofo oficial de la Iglesia Romana, Santo Tomás de Aquino, hizo igual confesión, válida hasta el día de hoy:  la razón no puede demostrar a Dios.  Eso es un asunto de la voluntad, es decir, del querer, de la necesidad, y eso, como sabemos, es la noche en que todos los gatos son negros.

El periódico El Nuevo Día de hoy 3 de marzo, le dedica 5 páginas a la opereta del Vaticano, como si eso le fuera o le viniera a este pobre pueblo, ya en exceso embobado por otras zarzuelas políticas y de bambalinas, que le llaman arte y televisión.

La premisa de toda religión las establece el misterio y el miedo.  Par combatirlos la naturaleza proveyó la razón.  Si usted abraza el primero y entrega la segunda, siga con la opereta romana y todas las otras.

jueves, 28 de febrero de 2013

Hablemos de Pensiones


El gobernador ha propuesto, con considerable riesgo político, y con fundamentos económicos y morales parciales, una reforma en las pensiones del Sistema de Retiro de los servidores públicos que un día sostuvieron la excelencia de las funciones públicas para con toda la ciudadanía.

La reforma del Sistema de Retiro es impostergable, por necesaria y por ser actuarialmente obligatoria para un gobierno responsable.  Para demostrar lo que significa su contraparte demagógica y politiquera no hay más que recordar el proyecto de Jenniffer González de prometer una rebaja en la tarifa del agua con un préstamo al Banco Gubernamental a cuenta del Sistema de Retiro quebrado, a semanas de las elecciones.

Digo que es impostergable porque por demasiado mucho tiempo los políticos, legisladores y moradores de la Fortaleza usaron a Retiro como ATH para comprar votos, regalar bonos de esto y de aquello sin la más mínima sombra de responsabilidad para con la aritmética y la salud integral de Retiro y del Fisco.

El problema con la propuesta del gobernador es que es incompleta, desbalanceada e injusta.  Es correcta hasta donde alcanza pero es evidentemente parcial e injusta porque pone a subsanar el desastre fiscal que heredó, a los retirados de la clase media y clase media baja, mientras deja intocada la injusticia de las pensiones de la Rama Judicial, que representan un escándalo moral, y las pensiones de los alcaldes, que se asignan las pensiones que les da la gana cuando se aumentan los sueldos precisamente para eso.  Arlequín de Guayanilla y Chemo Soto de Canóvanas son los “poster boys” de esa gansería endémica y cumulativa.

Los jueces se han asignado a sí mismos unas pensiones equivalentes a sus sueldos, y es heredable por sus esposas, con todo y los aumentos que se hagan ellos mismos --- los activos en el Tribunal Supremo --- hasta que se mueran.  De esa manera un Efraín Rivera anda por ahí de contratista y cabildero, apeando cientos de miles de dólares adicionales, y un Antonio Negrón García produce alegatos para un poderoso bufete, más la pensión, que no es Cadillac, sino Maserati.  Esa desigualdad e injusticia claman a los cielos.

Clama a los cielos también que los gobernadores Hernández Colón, Romero, Rosselló y Fortuño anden por ahí, y en los Estados Unidos, con escoltas millonarias en costo, como cabilderos y abogados activos, más fundaciones fatulas que nada producen para el País, excepto la chupeta presupuestaria que inmoralmente ostentan.

Hasta que el gobernador no confronte esas gollerías e injusticias oficiales, no debe limitar las pensiones modestas del servicio público de la clase media baja retirada.  Igual debo decir de la patente de corso contributiva de los ricos evasores, dueños de yates, mansiones, y refugios contributivos que le trabajan los abogados y contables, o los médicos que sólo cobran en efectivo los deducibles de los planes de salud.  La cosa es demasiado gruesa para ser ignorada.

¿Cuándo va el gobernador y la Secretaria de Hacienda a nombrar la Comisión de Investigación de la Evasión Contributiva para que le informen al País las personas, corporaciones y cantidades de evasión contributiva  que, a falta de sus pagos, diz que obligan al gobernador a partir la soga por lo más finito?

O el Partido Popular y el gobernador se definen como agentes revolucionarios, moral y económicamente hablando, o se dedican a la sastrería de los remiendos parciales que se ven a simple vista, y abochornan.

No pretendo que se resuelvan todos los problemas de una vez, pero sí pretendo que se entienda su interrelación y causalidad recíproca, y que nadie quede exento y a salvo, como de la casa, como en tiempos de Fortuño.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Política y Crisis: Enfoque Integral y Enfoque Concretista


Si algún sicólogo o siquiatra me hace el honor de analizar esta líneas, sabrá de sobra a que se refiere el título que las preside.  Porque hay capacidades mentales que se enfrentan a los problemas de una manera integral, esto es, conceptualizan, y organizan los problemas en sus interacciones causales, mientras otras se concentran y atienden los componentes de un problema complejo, uno a uno, aisladamente, y no ven las conexiones de unos problemas con otros, y menos son capaces de ofrecerle soluciones completas.

En política y administración democrática, donde hay que justificar las decisiones de una manera integral, porque todo se relaciona con todo en la vida colectiva, el líder como educador de las masas, como guía de su pueblo, no puede darse el lujo de decisiones "ad hoc" y de explicaciones parciales a problemas de profundas consecuencias en el todo social.

Lo que se va proyectando en las primeras decisiones del gobernador García Padilla es la impresión de que no tiene concepto de la interacción e intercausalidad de los problemas económicos y financieros que nos agobian, y que por tanto no puede ser pedagogo de la complejidad ante un pueblo sufrido, ávido de razones y justificaciones para entender y respaldar las decisiones de su líder.

Objetivamente, la administración de Luis Fortuño, tras cuatro años de corrupción rampante y descarada, le legó a Alejandro García Padilla un cuadro fiscal, financiero y administrativo desastroso.  Pero a juzgar por la actitud y las expresiones de García Padilla, aquí no ha pasado nada y hay que proceder en continuidad con lo heredado, sin molestar ni herir sensibilidades de los malhechores, en lo que los americanos llaman “business as usual”.

Lo anterior conduce a una política de elementos y partes concretas de la crisis total:  hoy el Aeropuerto, mañana las pensiones, sin que el pueblo sepa de qué cuadro mayor o integral son esas piezas importantes.

Por ejemplo, habían diferentes maneras alternas para enfrentarse a la entrega por Luis Fortuño, del Aeropuerto Luis Muñoz Marín a unos intereses foráneos mejicano-americanos.  Una era la que en efecto se adoptó, entregarse a Fortuño y a los mejicanos.  Otra hubiese sido la de presentarle al País el cuadro completo, integral, de la herencia infame de Luis Fortuño y de los cuatro gobernadores anteriores, populares y novoprogresistas, usando como texto el Informe de Transición de Fortuño a García Padilla.  ¿Por qué no se hizo?  Porque esa información --- y la conducta de García Padilla como gobernador popular y no novoprogresista --- hubiese alertado al pueblo sobre la quiebra total que fue el legado de Fortuño, y hubiese además preparado al pueblo para asimilar los sacrificios de todos para salir del abismo.  Pero sacrificar el Aeropuerto sin una explicación convincente de la falta de alternativas, y la indeseabilidad de sacrificar otros renglones de la penuria social con tal de retener el Aeropuerto, representó sencillamente una incapacidad de ver el todo y refugiarse en el concretismo de las partes.

A la vista está: las propuestas del gobierno que he escuchado esta tarde sobre el Sistema de Retiro parecerían razonables y necesarias, pero no en sí mismas --- otra vez el concretismo --- sino a la luz de otras propuestas, tales como el ataque a la descarada y masiva evasión contributiva de los ricos, los profesionales independientes y las corporaciones cuyas planillas están sobadas por abogados y contadores hasta que parecen confesiones de hermanitas de la caridad.  Mientras tanto Hacienda persigue implacablemente a los trabajadores y la clase media baja y media hasta arrancarle el último suspiro.

Esa evasión de por lo menos tres mil millones de dólares le quita toda fuerza moral a todo intento de exprimir a los pobres, los pensionados, y los trabajadores.

Esto es tan así, que pienso que la justificación que pueda tener el gobernador para salvar el Sistema de Retiro apretando a los retirados, actuales o futuros, cae de bruces ante el rechazo masivo del pueblo a la entrega, mediante argumentos falaces y deshonestos, del Aeropuerto Luis Muñoz Marín.  El rechazo a esto último le quita posibilidad de respaldo a la razonabilidad de lo otro.  La razón es sencilla:  no hay plan sobre el todo.  Si lo hubiera, el pueblo estaría dispuesto a escuchar, y a sacrificarse por el todo.  Pero no pedazo a pedazo, clientela a clientela, contra los de abajo y los medianos, sin tocar la oligarquía de arriba, que Alejandro comparte con Fortuño. 

¡No fue por eso que votó el pueblo!

martes, 26 de febrero de 2013

Alejandro no da el Grado: Yo Boté mi Voto


El espectáculo publicitario montado por el gobernador para justificar la entrega del Aeropuerto Luis Muñoz Marín a manos extrañas a nuestros intereses marca la claudicación de los mejores intereses de Puerto Rico como pueblo y como País al mejor postor.  La ristra de racionalizaciones falaces que adujo para justificar su entrega fue digna de los mejores días de la mendacidad de Luis Fortuño, quien perdió la batalla electoral y está ganando la guerra para los grandes intereses que comparte con Alejandro.

Mediante una larga repetición de clisés, Alejandro entrega los intereses del País a nombre de dos increíbles razonamientos torpes:  (1) Que como la propuesta de alquiler por 40 años del Aeropuerto está firmada por Fortuño, él viene obligado moralmente --- porque legalmente sería un disparate --- a honrarla.  ¿Quién le dijo?  ¿Y si fuera para él onerosa la propuesta?  ¿Se sentiría igualmente obligado?  ¿Qué lógica lo asiste?  ¿No se trata más bien de la sicológica del oportunismo y la cobardía?  (2) En segundo lugar, porque le va a dar ahora y por unos años tantos o cuantos millones, ¿es un negocio que no se puede rechazar?  ¿Y cuándo y por cuánto le va a vender la Fortaleza, o la Universidad, o el Morro al mejor postor si hay muchos chavos para el usar políticamente?

La explicación del gobernador es peor que la duda.  Es una falta de respeto a la inteligencia y los intereses del pueblo.

Eso me obliga, por primera vez tras treinta elecciones --- desde 1948 --- a reclamar la devolución de mi voto, porque voté creyendo, víctima como tantos de un anuncio engañoso.  Este voto perdido me duele más porque a invitación del entonces candidato comparecí, junto a un selecto grupo de distinguidos puertorriqueños, a endosar su candidatura para gobernador.  Ello tuvo dos explicaciones:  la perversidad de Luis Fortuño para con todo lo que era decente en Puerto Rico era una; la otra fue la ingenua creencia en su sinceridad y capacidad.  Ambas me han resultado erróneas.  El hombre me ha salido embustero --- a doce por docena --- y falso, un paquete bien envuelto, pero vacío por dentro.

He estado releyendo durante los últimos días las Memorias de Don Luis Muñoz Marín.  ¡Que experiencia!  Cabeza clara, profunda, de expresión articulada, culta, convincente.  Porque los políticos, especialmente en la democracia, viven o mueren por su palabra:  ese es su capital, su tesoro, en las antípodas del oportunismo y la veleta.

¡Que largos van a ser estos cuatro años, con la multiplicación de los problemas y la penuria del liderato!