miércoles, 11 de junio de 2014

Sindicalismo: ¿Derechos, Concesiones, o Privilegios?


El llamado movimiento obrero --- que apenas se mueve y apenas labora --- ha conseguido por su cuenta y sin ayuda de nadie, lo que sus detractores siempre han tramado en su contra:  la división con respecto a sus reclamos o defensas --- no contra el gobierno, sino contra la realidad crítica del fisco, y contra el pueblo.

Ante el llamado del Gobernador y la Legislatura --- el único gobierno que tenemos, a menos que la UTIER y la UIAA hayan realizado exitosamente un golpe de estado sordo contra el pueblo y yo no me haya enterado --- estas uniones proclaman la calle y la intransigencia como método de lucha.

Los empleados del Gobierno Central y sus representantes laborales han concluido acuerdos sensatos con el gobierno:  ganan por aquí, pierden por allá, posponen por el otro lado, como líderes sindicales pragmáticos, que no rechazan lo posible en aras de lo imposible fantasioso.

Lo anterior les ha valido el insulto, la descalificación moral para defender a sus afiliados. ¿De boca de quién?  De boca de lo que Mario Vargas Llosa ha llamado “los perfectos idiotas”, que braman por lo absoluto y desprecian lo relativo, lo parcial, lo posible, en lo que el futuro prometa las conquistas ideales.

Aquí el contraste se da en términos de personas líderes y demagogos vociferantes.  Los primeros están representados por Manuel Perfecto y Luisa Acevedo, los segundos por Luis Pedraza y Figueroa Jaramillo, que piden calle como método e impugnan la integridad de los primeros.

Piense el lector en lo que se trata, en el fondo.  Los líderes que han negociado exitosa y responsablemente con el gobierno representan uniones que sirven directamente al pueblo, en las salas de espera y en las ventanillas o en las salas de emergencia.  Los empleados de Pedraza y Jaramillo --- y los de la UIAA --- trabajan para instrumentalidades corporativas que funcionan como negocios privados.  Y que están quebradas --- AAA y AEE ---, entre otras.  Normalmente, en esas corporaciones el sueldo y las concesiones adicionales --- bonos de todo tipo, hasta los de la perra y la gata --- dependen de si tienen ganancias.  Pero están en quiebra de facto.  ¿De dónde más beneficios o mantenimiento de los acuerdos?

Estas uniones privilegiadas alegan que le están alterando sus derechos.  ¿Derechos de qué?  Concesiones y privilegios producto de unas gerencias cobardes e incompetentes, y que repartían para ellos también.  Todo eso se acabó.  ¡Despierta boricua!

Toda esta demagogia sindical sobre “la calle” contra quien va dirigida es contra el pueblo, que es quien paga por los beneficios privilegiados de los sindicatos, de los  trabajadores mejor pagados del País.

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