miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Por qué Ocuparse de Chemo Soto?


Para la vasta mayoría del pueblo de Puerto Rico, incluido Canóvanas y el Distrito Senatorial de Carolina, se trata de un chiste, un ridículo, y ciertamente una payasada por la que Chemo Soto dispone para su familia de las posiciones electivas de ese pedazo de Puerto Rico.  Como chiste, como cinismo extremo que proviene de una condición de retraso mental, la cosa pasa, como pasó por un tiempo el otro episodio pintoresco del Chuchin de Guayama, que hoy anda en manos de la justicia.

Cuando me refiero a esa conducta política grotesca como picaresca, ando por los predios de Cervantes y su “Buscón”.  Pero me doy cuenta enseguida que la picaresca de Cervantes es graciosa, divertida, inofensiva en su entorno.  Lo de Chemo y Canóvanas --- mañana Carolina --- no tiene nada de gracioso.  Es insultante al concepto de la representación democrática y huele a caso mental digno de ASSMCA si estuviera activa todavía.  Aquí la picardía no viene de pintoresco sino de pícaro en el pleno sentido de la palabra.

Así que el incidente apesta moral y políticamente, pero a ese precio se compra la casa:  así es el PNP.  Por eso hay que discutir a Chemo, porque Chemo no es Chemo:  Chemo es el PNP, y por ello el peligro de degradación de la función representativa no lo representa él privadamente, lo representa el PNP.

En ciencia a veces un sólo caso prueba una teoría.  En política también, chemísticamente hablando.

martes, 27 de mayo de 2014

La AEE: Enemigos de Adentro y de Afuera


En toda la historia de Puerto Rico, desde que Luis Muñoz Marín y su generación le imprimieron rumbo al gobierno de Puerto Rico y sus instituciones, jamás se había generado un debate tan intenso, agrio y conflictivo como el que hoy presenciamos sobre la AEE, y en el que participamos como ciudadanos alertas sobre su importancia y porvenir.

Ese debate tiene dos dimensiones críticas.  Por un lado la crisis de gerencia que padece, por décadas, la AEE, por concepto de la corrupción interna que la sacude, la politización partidista que le carcome las entrañas, y la incompetencia crasa de sus gerencias --- históricas y actuales ---, que han repartido entre ellos mismos, sus gerenciales y sus sindicatos, la substancia económica que ha generado como monopolio del pueblo sobre la energía que necesita en sus familias y en las empresas de todo tipo.

A la hora que escribo, esta noche, la AEE está descapitalizada:  no tiene ni con qué comprar los combustibles que usa para generar energía, mientras le cobra a todos sus usuarios por el combustible y su sacramental “ajuste”, que compra con el dinero que ese pueblo paga, pero que se ha hecho sal y agua en las arcas de la agencia.

Los enemigos externos de la AEE --- empresarios, especuladores del petróleo, El Nuevo Día, ciertos elementos poderosos de la Asamblea Legislativa --- quisieran destruirla y jugar a los topos o a las cartas con unos inversionistas privados que se desconocen, pero que mueven los muñecos desde detrás de las cortinas, y sobre los cuales el pueblo ni los usuarios tendrían ningún poder que no sea el lamento borincano, como era el caso antes de crearse la Autoridad.

La única oportunidad que estos buitres que hoy actúan desde la sombra tienen de lograr sus propósitos es que la gerencia de la AEE los complazca con su incompetencia y su voracidad de repartirse los haberes del pueblo en la Autoridad.  Si no limpian su desempeño de las sombras de la corrupción, la Autoridad le caerá como guanábana madura en la falda de los nuevos colmillús, cerrando así el ciclo histórico de 1940-2014.

Estamos ante un experimento crucial de capacidad, voluntad, y convicción ética sobre para qué es el Estado democrático y el Bien Común.

Si esto último se da, estaremos ante la misma claudicación que se ha dado en los últimos 22 años en el área de la salud:  con los dineros disponibles, se ha declarado incompetente al gobierno y a las profesiones y recursos de la salud para administrar un sistema público universal --- en acceso, continuidad y pago ---, por lo cual hay que entregar el dinero del pueblo a los comerciantes privados de la salud y el dolor humano.

Así no hay patria o pueblo  del cual nos enorgullezca formar parte.  Porque ahí también se habrá ido la luz.

lunes, 26 de mayo de 2014

La AEE: Mientras más Cambia, más Permanece Igual


El cinismo racionalista francés ha acuñado un aforismo que uso de título para los breves apuntes de esta noche.  Después de supuestamente haberse legislado para poner fin a la corrupción en esa instrumentalizad y marcar un nuevo rumbo de eficiencia, cancelando el partidismo político burdo que sufre la agencia, y después de que el Director Ejecutivo --- Juan Alicea --- se deshiciera en promesas de limpieza y productividad, ahora parece que los políticos no quieren soltar el mango de esa mina política y económica, y que Alicea reclama que todo anda bien allí dentro, de espaldas a las iniciativas de depuración del FBI y el Departamento de Justicia.

La discusión pública sobre el carácter y el historial de los prospectivos representantes del pueblo en la Junta de Gobierno y en la nueva Junta Reguladora de la limpieza ética y las políticas internas de la agencia han marcado un retorno a la supuesta orilla dejada atrás de la corrupción y el cartelismo depredador de los dineros del pueblo.

En el lapachero en que resbala el gobierno y en que vive la AEE muy bien podríamos todos acabar muy por atrás de donde se inició esta discusión sobre la limpieza ética y moral de todos los parásitos de la AEE, empezando por los dos partidos políticos.

A un pueblo torpe le sirven --- desde hace 22 años --- gobiernos gemelos en la duplicidad y la incompetencia, que sustituyen con la jaibería y el bla, bla, bla.

Detrás de la Crisis Económica y Fiscal, la Crisis Cívica


Lejos de ser crisis distintas nuestra crisis económica y fiscal y nuestra crisis cívica, de valores de solidaridad y de simpatía comunitaria, la verdad es que la anonimia social --- falta de normas y valores que cimenten toda otra acción en el plano político y social --- es causa y patología de todo lo económico y fiscal.

Durante el pasado fin de semana --- como si yo ya no supiera nada de nada --- me dediqué a escuchar, a preguntar y prestarle atención a las opiniones de puertorriqueños trabados en singular combate con la crisis total que vivimos, económica, fiscal, política y moral --- y sobre todo administrativa, que es la que afecta directamente al ciudadano --- y sufrí --- en el doble sentido de aguantar y tolerar --- las descargas del pueblo sencillo, de todos los órdenes de la vida activa, profesionales y funcionarios que confluían en los procesos intolerables de los malos servicios públicos de empleados displicentes, vagos, impreparados, sin supervisión, contra los ciudadanos que los pagamos. 

Esa no es la crisis económica, ni la fiscal. Es la crisis cívica, carente de valores sociales y humanas:  como peatones, conductores, policías, funcionarios a quienes les importa un pito la necesidad del ciudadano que acude a las ventanillas.  El servicio público ha sido degradado por el partidismo, por un lado, y por el sindicalismo amoral que sólo exige mejores sueldos y menos trabajo, y que como cúmulo de una gerencia incompetente y cobarde, le ha entregado a los sindicatos los criterios de servicio al ciudadano.  El Estado ha sido tan cobarde --- de 1969 a esta parte --- que no se atreve a supervisar la calidad del servicio de unos empleados ensoberbecidos que parece que siempre están de “break”.

El pueblo yace oprimido y desesperanzado bajo la clase política que lo explota, electoralmente y económicamente, padece calladamente, como cordero llevado al matadero, sin abrir su boca.  Ese pueblo, que no tiene prensa, siente y padece calladamente, y entonces se encanalla, succionando de las agencias estatales y federales las migajas que lo conforman, pero sin coraje, sin altivez, sin enjuiciamiento de los políticos que lo envilecen.  De esa manera se unen a la mano pedigüeña estirada, el equivalente de la ratería de los contratos y tumbes a que se dedica la clase política.

Comerse una luz de tránsito, guiar borracho, evadir las contribuciones, mentir para obtener dineros públicos, se convierte, por abajo, en la virtud cívica, equivalente a la avaricia de los de arriba.

¿Y la política? ¿Y los políticos?  Su función es la de gobernar, y educar al pueblo sobre las realidades, actitudes, valores, criterios del bien y del mal.  Pero, ¿dónde están esos educadores?  Están velando guïras, atacándose unos a otros.  Pervirtiendo al pueblo, en vez de educarlo. 

No en balde la crisis cívica es peor que la económica y fiscal, porque es mas profunda.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Puerto Rico en Washington: Una Enmienda Impostergable


En los comienzos de la República Norteamericana, el Presidente y el Vicepresidente se elegían en votaciones independientes.  La anomalía creó serios problemas de integración política, con elecciones que produjeron personas y propósitos encontrados al más alto nivel de la Nación.

El liderato político de entonces captó la absoluta inconveniencia de elegir separadamente al Presidente y al Vicepresidente, por lo que se instituyó la elección conjunta, integrada de ambas magistraturas, mediante mayorías respectivas --- Presidente y Vicepresidente --- en el Colegio Electoral.

En Puerto Rico tenemos un sistema que propicia el partidismo crudo, con un Comisionado Residente que corre y es electo por un partido que puede ser contrario, como al presente, al partido de gobierno, y que conforme a nuestro tribalismo sabotea al Gobernador y su agenda.  No se trata de un Comisionado o Gobernador específico, se trata de que se lleva a Washington la guerra política de Puerto Rico en vez de un frente unido por el País.

Ningún partido debería objetar la aprobación de una enmienda constitucional para asegurar que Gobernador y Comisionado Residente trabajen armónicamente en beneficio de nuestro pueblo, dado el hecho de que se ha hecho frecuente la elección de personas opuestas en programas y valores --- uno en Fortaleza y el otro en Washington.  Los contratos laterales para adelantar el programa del Gobernador no resuelven el problema, lo complican y lo encarecen.

Esta reforma no cuesta nada, pero vale mucho, con sólo entenderla. 

Maravilla, Parte II


Después de la publicación de la Segunda Parte del Quijote apócrifo, se acuñó en el mundo literario español un dicho de carácter aforístico:  “Segundas partes nunca fueron buenas”.  Pero como dice nuestro jíbaro, “eso es asegún y cómo”.

Me amparo en esa tradición para preguntarme si la investigación que ha instituido el Presidente del Senado, Eduardo Bhatia, sobre el cartel del petróleo que ha desangrado a la AEE y esquilmado al pueblo consumidor, familias y empresas, puede responder a la naturaleza del problema con la eficacia y el drama moral de aquella otra, la del Cerro Maravilla, que impugnó efectivamente la conducta del entonces Gobernador Carlos Romero y su incondicional cuerpo policíaco.

Aquella dramática investigación desenmascaró a Carlos Romero como el autor intelectual, el inspirador del Crimen de Maravilla, y a su incondicional cuerpo policíaco como los instrumentos dóciles de su liderato fascista.  El eminente abogado norteamericano Samuel Dash, exitoso en la investigación de Nixon y Watergate, declaró públicamente que le parecía que había causa probable para acusar a Romero de aquellos viles asesinatos.  Sin embargo, aunque no se realizara la acusación y el encarcelamiento de Romero, el pueblo de Puerto Rico se educó sobre todo el proceso, aunque le tomara 6 años más para destituir a Romero con sus votos.  Dice el hombre común que si usted pierde, pero aprende, no ha perdido.

Hoy se plantea al Senado de Puerto Rico y a todo el pueblo, un segundo Maravilla:  el robo organizado, conspiratorial, del acervo público, por una ganga de mafiosos corporativos que ha depredado a la AEE.

Esta investigación será un ejercicio sobre todo de educación pública, cívica, sobre la corrupción gubernamental y sobre el honor traicionado.

El PNP, si en efecto se siente inocente e intocado por esa corrupción tipo cartelazo, debe unirse a la investigación, porque de lo contrario la politiza y se declara objeto de la pesquisa, en vez de organismo legislativo airado ante el robo organizado en la AEE.  Porque a priori, nadie está alegando que el cartel es exclusivamente PNP, sino como hipótesis investigativa, se trata de un fenómeno pluripartidista.

Al final de esta investigación sabremos si la AEE es salvable como instrumentalizad pública o no.

lunes, 19 de mayo de 2014

El Cartel del Petróleo: Se le Salió el Refajo


La fiestecita de despedida que le ofrecieron los intermediarios del petróleo que van a la AEE constituyó un aurodesenmascaramiento de los depredadores de la Autoridad --- y por tanto del pueblo consumidor --- con respecto al entramado de operadores, administradores y vendedores del líquido a través de los buenos oficios de William Clark Martínez.

Ese es el balance del “exposé” que les ha hecho El Vocero en el día de hoy, con la firma de la excelente periodista Jenniffer Álvarez Jaime.

Normalmente, en Puerto Rico, los analistas y opinadores políticos --- los serios, no los chabacanos del entretenimiento y el insulto --- nos alimentamos del periodismo para el acervo de hechos sobre los que basamos nuestros comentarios.  De hecho, sólo tres personas en Puerto Rico conocen de primera mano y en forma total, los hechos y la data total que produce el gobierno:  las tres ramas y las instrumentalidades financieramente autónomas:  el Gobernador, el Director de Gerencia y Presupuesto, y la Secretaria de la Gobernación.  De ahí hacia abajo, todos tocamos de oído, desde la parcialidad de nuestra ubicación social, valorativa e ideológica, es decir de partes opinando sobre partes.  Tampoco conocemos el detalle de esas partes.

De vez en cuando, sin embargo, aparece un periodista, varón o hembra, que sacude el árbol de la complejidad y el encubrimiento y corre el velo sobre una parte significativa de la trama burocrática, como en el caso de Jenniffer Álvarez Jaime contra la tupida pared de tinieblas de la AEE.

En su reportaje de esta mañana lo incluye todo, porque lo averiguó todo:  los principales malhechores, el método para tomar las decisiones entre ellos, la ceguera y sordera y consentimiento tácito de la dirección de la AEE --- en otras palabras, los autores y gestores de la corrupción que ese Cartel dignifica.

Desde la crisis del petróleo de 1974 los gobernadores de turno conocían la tramoya de esa corruptela, pero no querían saberlo.  Les bastaba que su partido respectivo capitalizara en esa extensa “fiesta” cotidiana.

La situación no aguanta más, no sólo por lo cara que es la tarifa, sino por el reparto de la energía por la que sólo el pueblo y las empresas pagan a “Villegas y todo el que llega”: hoteles, iglesias, residenciales, alcaldías, y todos los santos que allegan su vela a la jauja de la AEE.  La reciente ley aprobada por la Legislatura no toca nada de eso porque se trata de sus clientes políticos “protovotos”.  En ese sentido comparten la corrupción con los corruptos de adentro de la AEE.

Ahora bien, esta nueva ley tiene carácter de última oportunidad para la AEE:  “Do or die”, como dice el americano.  Si la corrupción y la incompetencia continua, veremos en tres años un proceso de privatización, es decir un salto final a la luz… o a las tinieblas, sin retorno posible.