domingo, 3 de agosto de 2014

El Status: De la Falacia a la Falsedad


Una falacia es una falsedad lógica, como cuando se derivan consecuencias en un argumento que no están implicadas en las premisas que se postulan como ciertas.  La falsedad como tal es otra cosa:  es un alegato o proposición negada por los hechos.  En el caso que a continuación analizo sobre el status se trata de una falacia formal --- sostener, por ejemplo, que puesto que el status jurídico del País tiene relación con su organización administrativa, se concluye que la condición económica del País depende del status.  Cierta la premisa, y falsa la conclusión, puesto que aunque la condición social y económica ocurre en el marco de un status específico, ello no quiere decir que su estructura y logros y fracasos se deban al status imperante, por lo cual hay que alterar el status para mejorar la economía y la administración gubernamental.

Esa es la falacia, y mucho más, la falsedad que Rafael Hernández Colón le ha vendido a Alejandro García Padilla, para que este adopte todos los fracasos históricos del ELA para desarrollarse, como única forma de salir de la crisis económica y derrotar a su vez a la estadidad.

Se trata de un jalón personal para volver a las posiciones derrotadas en el Congreso en 1953, 1963, 1967 , 1974 y suma y sigue.  El instigador, con el maletín de Muñoz en la mano, de aquellas estrategias, no fue otro que Rafael Hernández Colón.  Mientras tanto, Alejandro parece estar alelado frente al hombre de las escoltas, los cabildeos y las fundaciones y bibliotecas que le chupan la sangre al cuerpo político y económico debilitado que es Puerto Rico hoy.

El amigo Rafael Cox Alomar ha caracterizado el fenómeno del secuestro como un “rapto” --- como el de los griegos de Troya a Helena en la mitología clásica.

Pero Hernández Colón no ha secuestrado sólo el status, ha secuestrado al PPD mediante su familia inmediata --- uno en Washington, uno en la Junta de Gobierno a cargo del status y el nieto en Fortaleza de atalaya de sus intereses.  Por afuera dirigen a Alejandro Marisara Pont a cargo de estrategias publicitarias, su hermano mayor a cargo de estrategias y discursos, Fernando Agrait como oráculo del pasado, mientras la juventud preparada y pensante tiene que andar por las afueras del partido y de Palacio para modernizar al Partido Popular.

Luis Muñoz Marín no necesitó cambio de status de 1940 a 1953, y sus filosofías y programas económicos y sociales no dependieron nunca de cambios de status. Ahora bien, si hay que cambiarlo, mejorarlo, por razones de dignidad política, no es volviendo al maletín de Rafael Hernández Colón, tantas veces derrotado en esa brecha.

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