jueves, 22 de agosto de 2013

Glosario del Cambio Político en Puerto Rico (II)


Exploramos anteanoche la semántica política de la soberanía, la real, objetiva, la literal y unívocamente equivalente a la independencia, cuando se postula con honestidad intelectual.

Vamos a explorar hoy la ideología retórica de la “colonia”.  Como caballito de pelea de los enemigos del Estado Libre Asociado, la mera enunciación de la palabra suscita emociones y placeres punto menos que orgásmicos en los detractores del ELA.  Todo ello capitalizando en un concepto que es ajeno a la teoría y a la práctica política norteamericana.

El termino “colonia” es de extracción y uso europeo, principalmente inglés.  Se refiere a las prácticas explotativas, extractivas del imperialismo europeo en Asia, África y el Oriente Medio desde el siglo 16 en adelante, incluyendo al dominio imperial español sobre Puerto Rico de 1492 a 1898.  Gran Bretaña, España, Bélgica, Holanda, Francia y Alemania  practicaron inclementemente el colonialismo extractivo, despótico, tiránico en todos los continentes menos Europa misma.  Para eso crearon ministerios coloniales --- la Oficina o Ministerio Colonial en Inglaterra, por ejemplo.  No se trataba de “territorios” suyos sino de pueblos y naciones enteras para explotarlas, succionarlas brutalmente.  Todas esas “colonias” pelearon por su emancipación, desde 1947 en adelante, en un proceso revolucionario exitoso desde Ghana y la India en 1947 hasta las colonias del Caribe muchos años después.

En la expansión continental de los Estados Unidos, desde Maine hasta California, Alaska y Hawai, a los territorios que todavía no habían cualificado para convertirse en estados --- de las originales 13 colonias a los 50 estados --- nunca se le llamó colonias sino territorios, y la relación gubernativa y económica, aunque desigual, nunca fue tiránica, explotativa o de pura succión económica, aunque ciertamente desventajosa para el territorio, a falta de liderato competente y patriótico que repudiara la desigualdad --- como lo hicieron Luis Muñoz Rivera y Luis Muñoz Marín en su tiempo.  De ahí que desde el 1900 hasta el 1952 la relación fue alterada a favor de Puerto Rico, todavía territorio, pero nunca colonia en el sentido bárbaro de Inglaterra, Holanda y Bélgica en África y Asia.

La actitud del pueblo de Puerto Rico, de inconformidad, pero de aprecio de lo que la relación con la metrópolis ha significado, repudia las actitudes olímpicas de rechazo total --- soberanía--- y sopesa las ventajas y las responsabilidades del ELA para con los Estados Unidos.  Reformas sí, separación no, ya sea esta franca y honesta, como en la independencia o agazapada como soberanía, bajo su nuevo disfraz de “libre asociación”, que a la luz de los casos en que se ha instituido representa cuando menos un retroceso político, y cuando mas un insulto al pueblo de Puerto Rico.  Porque las instancias en que se ha establecido la libre asociación tratan de pueblos minúsculos, apenas poblados, ajenos a la tradición histórica europea e hispana que hace de Puerto Rico una cultura nacional definida y consciente de sus relaciones políticas y culturales con el mundo exterior.

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