lunes, 27 de enero de 2014

El Desorden Municipal: ¿Hay Alguien a Cargo?


La desfachatez con que los alcaldes de Puerto Rico --- obviamente sólo algunos --- se sirven de los escasos recursos municipales para su propio envanecimiento, está alcanzando niveles de crisis y desmoralización del servicio público y de la humilde fe del pueblo en sus gobernantes en todos sus niveles.

Lo peor de todo es que el pueblo protesta, se indigna, espera… pero le pasa como a Godot, que espera a quien ha quedado de venir y nunca llega.

La escandalosa fechoría del alcalde Pérez Valentín, de Maricao, que supera en su fresquería y cinismo a los recientes casos de 7 alcaldes más que han recibido atención de los medios, se enfrenta a la complacencia oficial que lamenta, critica, repudia… y no hace nada.

Me parece que en esta ocasión el bribón alcalde de Maricao --- una aldea pobre y aislada entre Mayagüez y el Monte del Estado --- requiere un repudio oficial, como ya ha recibido el repudio del pueblo.  Lo otro es complacencia y pusilanimidad.

La fe del pueblo en la justicia anda por el suelo.  La fe en los legisladores hace tiempo hizo crisis.  En los viejos regímenes de Europa el pueblo confiaba --- aunque en última instancia --- en el Rey.  En Puerto Rico, cuando todo falla, se mira al Gobernador, “de todos los puertorriqueños”, reza el protocolo publicitario de los partidos.  O como ordena y espera lo que queda de la Constitución ética del País.

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