jueves, 17 de abril de 2014

Principios de una Recuperación Fiscal


Por más que en nuestros enfoques de la crisis económica, fiscal y financiera de Puerto Rico defendamos o ataquemos a líderes o partidos encargados por el pueblo para tomar decisiones, una premisa obligada de toda recuperación posible es el entendido de que es nuestra crisis, que ha ido engordando desde los años setenta del pasado siglo.  No basta culpar el pasado, ni proyectar utopías para el futuro.  Cierto que las administraciones nefastas y perversas de Pedro Rosselló y Luis Fortuño representaron el colmo de la irresponsabilidad.  Pero la culpa del pasado no resuelve nada.  El pueblo eligió un nuevo gobierno para actuar creativamente, no para sacar cuentas viejas ni apalear caballos ya muertos.

Desde ese punto de vista Alejandro García Padilla ha sido positivo en sus enfoques y en sus análisis del pasado heredado, por lo que en ocasiones lo hemos criticado severamente.  Su decisión de mirar al frente y dar el pasado como pasado le compromete, sin embargo, a una definición del futuro posible en términos claros, no importa lo dolorosos que resulten los pasos que hay que dar --- él al frente del pueblo, que lo entenderá si habla claro y lo seguirá si confronta la crisis con valor --- el valor de decirle al pueblo la verdad y reclutando su ayuda en términos de entendimiento y en términos de contribuir cada uno, en lo posible, pero todos , al pote común de sacrificio de dinero necesarios para saltar del hoyo al camino real, y del camino a la vieja pendiente de Muñoz Rivera y a la jalda de Muñoz Marín.

Dos supuestos prácticos --- económicos y morales --- y patrióticos tienen que presidir esa colaboración que el Gobernador debe solicitar y el pueblo conceder.  Número uno, que hay margen en las clases medias de Puerto Rico, en sus distintos niveles de ingreso, para contribuir un poco más para salvar la capacidad del gobierno para pagar su deuda y para continuar prestando los servicios básicos que debe a todo el pueblo.

Estoy convencido de que, por encima del nivel de pobreza que supone un ingreso neto individual de 7 mil dólares, todos podemos contribuir un poco más al fondo común de la reparabilidad.  Todos sobre ese nivel podemos ser actores hacia una recaptura de nuestra economía y nuestras finanzas públicas.

Lo que no se puede hacer --- aunque represente una dorada oportunidad demagógica es confiscar la riqueza privada que produce, que emplea, y que es causa directa de la posibilidad misma de salir a flote.  Demagogia aparte, no se puede destruir la base económica de la posibilidad misma de un gobierno eficiente y justo, con medios que sólo los ciudadanos podemos proveer.

Ese debe ser el núcleo del mensaje patriótico --- de patriota a patriotas --- que el Gobernador debe dirigir al País.

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