jueves, 24 de mayo de 2012

La Democracia Electoral de Fortuño

La responsabilidad básica de un gobernador de Puerto Rico es responder, dar cara, sobre el funcionamiento adecuado de las instituciones públicas.

Hablamos de la democracia como sistema electoral que honra limpiamente la voluntad del pueblo, sea en primarias o en elecciones.  Que a más de un mes de celebradas las primarias del PNP no se le haya podido informar al País lo ocurrido --- especialmente en lo del fraude masivo dirigido por Héctor O’Neill en el distrito 6 de Guaynabo City --- con la policía municipal y otros funcionarios públicos de ese municipio, desdice mucho del carácter y la ética de Luis Fortuño, lo que el llama “los valores”, sus valores en este caso.  En vez de asumir el liderato en la investigación del fraude, reúne al Directorio de PNP para atacar la labor escrupulosa del Juez Conty, que quiere ir a la raíz de esa corrupción política del alcalde y del PNP, y pide “Silencio” y “Prisa” --- ¡que acaben ya!, de tal manera que el pueblo no se entere a fondo de la dimensión del fraude que ahora Fortuño quiere tapar, como el gato la porquería.

El gobernador se ha desnudado a cuerpo entero como consentidor de ese fraude, abandonando la función ética de dirigir moralmente su gobierno.  ¡Lo que natura non da, Salamanca non presta!

Al otro lado de esta corruptela política --- ¡Puerto Rico lo Hace Mejor!  El robo, el fraude electoral, el desprecio a la voluntad del pueblo --- en la AEE y en todas las agencias corrompidas por este simulacro de gobernador.

Guaynabo City --- ¡pobre ciudadanía!  Insegura, con una policía y un alcalde corruptos, y desconfiada de sus motivos y de su hambre insaciable de dinero y de poder.  Expropia a los pobres y se arrodilla ante los ricos.  Destruye las comunidades especiales y le hace adornos de muñeca a los potentados de Garden Hills, Ramírez de Arellano y Torrimar.

En defensa cerrada de O’Neill han comparecido los alcaldes locuaces de Yauco y Toa Baja:  los marrulleros de oficio en defensa de la corrupción de robo de agua, luz y primarias.

Un sólo recurso tiene el pueblo para despojarse de esta pandilla mafiosa:  el voto.  Que lo concentre para asegurarse que pone fin a esta pesadilla.  Que no lo bote en partiditos ilusorios, que sólo conseguirían, si alguien sigue sus quiméricas fantasías, re-elegir a Fortuño y a Rivera Schatz.

¿Se puede ser tan ingenuo, o tan bruto?

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