lunes, 14 de mayo de 2012

Obama: Derechos Humanos Versus Odios Ancestrales

La decisión del Presidente Obama de respaldar el derecho humano de una persona a juntarse en matrimonio con cualquiera otra persona afín, ha demostrado por un lado su alta estirpe humanística y su valor político frente a tantos odios, ignorancias y pensamiento cavernario en esa, de otra manera, gran nación en los albores del siglo 21.

Lo que la oposición republicana --- de acá y de allá --- ha demostrado en su reacción troglodita a la expresión de liderato del Presidente es su endémica hipocresía:  que se junten quienes quieran, que convivan y compartan, como de hecho ocurre --- pero que no se casen , porque entonces se violan los mitos históricos y teológicos sobre la primera boda en el Jardín del Edén.  Adúlteros, prostitutos y prostitutas, degenerados sexuales, salen al unísono a defender el Santo Sacramento del matrimonio.

Que por lo menos la mitad de los matrimonios --- religiosos o seculares, terminen en divorcio porque no hay amor en ellos, no altera en nada el infantilismo mental de los odiantes contra los gay.  Que la Iglesia Católica sea la sede de la más extensa pecaminosidad sexual de la historia, en nada los mueve.  Que la pedofilia sea una masiva práctica detrás de sus muros y sus cortinas, en nada afecta ese infantilismo.  Que los pastores protestantes --- mientras más comebiblia, más pecadores --- se aprovechen de las inocentes hermanas, en nada atenúa su estupidez moral, negando el amor a nombre de Dios es Amor.

Pienso que en Puerto Rico la decisión de Obama no sólo beneficia a los gay que no se esconden, sino que puede constituir una oportuna liberación para los gay del closet.  Supongo que muchos en el Senado de Rivera Schatz --- quizás él inclusive --- pueden sentirse redimidos, listos para la libertad.  El caso podría ser más manifiesto en la Cámara de Representantes, donde tantas damas viven bajo lo que el desaparecido senador Patrick Moynihan llamó “el tormento de la secretividad”.

Allí los prejuicios y el odio no se limitan a la preferencia sexual.  Porque allí sienta cátedra de odio y resentimiento --- a cambio de altísimos sueldos y contratos, la Cucusa Hernández, que recientemente abrazó el odio racial como bandera contra el licenciado Rafael Cox Alomar, cuya calidad humana y profesional exigiría que la Cucusa se lave la boca con piola antes de intentar denostarlo. 

Cuando la Cucusa aspiró a la alcaldía de San Juan hace unos años, alguien impropiamente advirtió que no se debía “meter la pata en la alcaldía”.  Comentario repudiable que ahora la Cucusa supera por mucho cuando se burla del color de Cox Alomar.  La ignorancia histórica castiga a los perversos.  Se le ha olvidado a Cucusa el color de Don José Celso Barbosa, y el del doctor Leopoldo Figueroa, entre otros paladines estadistas de decencia.  Pero, ¡que se le va a hacer!  ¡No todo ensamblaje abultado de protoplasma tiene neuronas! 

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