martes, 18 de diciembre de 2012

Parlamento (de Parlar, Hablar) y Democracia


Tenemos un problema político grave en la casi simbólica democracia puertorriqueña.  Y es que el partido que fue minoría electoral y parlamentaria hasta ayer, no hizo la oposición vigorosa y orientadora --- fiscalización razonada, con abundantes razones --- que el País necesita continuamente.  No garatas, no bla bla bla buscando cámara y prensa, sino análisis crítico del acontecer oficial.  Algunas voces sueltas e intermitentes llenaron ese espacio, pero los líderes principales ajoraron la discreción y la prudencia que sólo benefició a los perversos.

En el día de hoy, en el capítulo más triste y bochornoso de la administración de Luis Fortuño y Tomás Rivera Shatz --- el atarugamiento de Liza Fernández como jueza superior --- inepta, politiquera, corrupta --- se le ha puesto colofón final a la destrucción de la confianza del pueblo en el sistema judicial.

Y… ¡sorpresa!  ¡Adivina adivinador!  Al momento del golpe de descargue --- una descarga fétida contra el derecho y la vergüenza en Puerto Rico --- los senadores populares estaban encuevados para no tener que identificarse contra la señorona.  A la audacia PNP, la jaibería popular.  ¿Qué puede esperar el País después de esta demostración de canillera moral?  ¿Fue por eso por lo que votó el pueblo, exponiéndose a la persecución si perdía?  Por eso escribí recientemente que pronto habría en Puerto Rico una tormenta segura: o la tormenta legislativa y judicial contra los actos vergonzantes de Luis Fortuño --- como venganza después de la derrota --- o la tormenta que el pueblo decente desatará contra el nuevo gobierno si le nota temblequeo alguno frente al cumplimiento de su deber.  Así que tormenta segura: o contra la perversidad de Luis Fortuño y su pandilla de ladrones, en todos los frentes, o la tormenta de indignación frente a un nuevo engaño hecho a nombre de la “prudencia”, para no responderle al pueblo por su inversión sincera y de buena fe.

Llamo la atención, un poco  retroactivamente, al hecho preocupante --- aunque positivo en sus efectos --- de que la verdadera oposición política en Puerto Rico del 2009 al 2013 la ha realizado una empresa conservadora, estadista, y varios grupos ciudadanos que sólo han contado con su credo de solidaridad con el País, llenando el espacio que el PPD se negó a ocupar como supuesto partido liberal, de vanguardia social y de un brillante historial de servicio público competente y productivo.

El Nuevo Día realizó ese trabajo en servicio al País, a Puerto Rico, y merece ese reconocimiento.  El Partido Popular Democrático heredó su fruto.  Es tiempo que se lo gane por sus propios méritos y militancia.  No callado y escondido. Hace cuatro años que ha estado AWOL, ausente sin permiso.

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