domingo, 15 de diciembre de 2013

Juego Dialéctico y Dilemas Reales


Los filósofos y teólogos medievales se entretenían afinando planteamientos ambiguos, o dilemas cuyas alternativas cancelaban toda solución posible.  Sea que fueran grandes y profundos retos a la razón o divertimentos lógicos, la verdad era que se postulaban con gran seriedad intelectual.

Pongamos por caso el problema sobre cuántos ángeles cabrían en la punta de una aguja.  Dada la doctrina sobre el carácter espiritual de los ángeles --- sin tiempo ni espacio --- el interlocutor tendría que empezar por negar la premisa sobre la colocación espacial, para concluir que no hay respuesta posible.

O este otro dilema:  ¿qué ocurre cuando una fuerza irresistible choca contra un objeto inamovible?  Después de darle muchas vueltas a la noria dialéctica, la intuición racional sobre que los dos términos del dilema --- fuerza irresistible y objeto inamovible --- son suposiciones contrarias a la experiencia, como dicta la sana lógica.

Mudemos la vista del Siglo XIII a nuestros días, el Puerto Rico del 2013:  unas medidas económicas que hay que tomar para salvar la credibilidad crediticia del País --- indetenible por su naturaleza --- y una resistencia a enfrentarla, absoluta y unánime en el sector laboral para que no se toquen sus intereses, legítimos por demás.  Por algún lado debe estar operando una falacia en esa actitud, no meramente lógica sino material en este caso.  Se trata del supuesto que asume que los logros sociales de una comunidad o un sector de ella, como el sector laboral, son eternos, intocables, escritos en mármol, porque la sociedad política y la realidad económica revisten rasgos de irreversible eternidad.

Por el contrario, todas las condiciones existentes en la sociedad en un momento dado son sencillamente historia y están sujetos a ella, la del presente y la del futuro.

Por ejemplo, ¿saben los trabajadores cuyos sindicatos amenazan con demostraciones y huelgas si se toca tan siquiera el Fondo de Retiro de los maestros --- no empece su deuda impagable de 10 mil millones de dólares, sin reconstruir ese fondo, como se hizo con el estatal --- que las leyes laborales que los han protegido por décadas son obras precisamente del Partido Popular a contrapelo de los colmillús republicanos, estadistas, y penepés que ahora agitan para esas huelgas?

El dinero que hace falta para realizar las funciones del gobierno para todos los puertorriqueños tienen que salir de los bolsillos y los haberes de los puertorriqueños mismos.  El Gobernador no se puede inventar una isla encantada que fluya leche y miel como se prometió y nunca se dio en la tierra de Canaán.

Menos consumismo, menos Choliseos abarrotados, plazas comerciales engañando a las masas medias y pobres, y más respeto a la historia y a las realidades económicas de todos.  Porque los maestros tienen que saber que su plan de retiro fue muchas veces saqueado por sus administradores, y que su precariedad económica para el retiro obedece gran parte a un error, una miopía que los lideres del pasado cometieron al rechazar su Seguro Social.  Son aquellos polvos los que han traído estos lodos. 

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