martes, 7 de mayo de 2013

La Agenda Universitaria Parte 2

Analicé anteriormente la primera parte de la agenda universitaria que tiene ante sí la nueva Junta de Gobierno de esa institución.  Básicamente se trata de barrer escombros y limpiar el campus --- los once recintos --- de la basura acumulada en los cuatro años de Luis Fortuño y sus kamikazes de la corrupción, con la diferencia de que en el caso japonés los kamikazes eran los pilotos suicidas, y en este caso el kamikaze, el alcahuete era Luis Fortuño mismo.

Pues bien, enderezada la Torre, ¿qué hacer con ella, dentro de ella, en la totalidad de sus recintos?  Puesto que la respuesta a esa pregunta tiene que girar en torno a la Universidad como instrumento y recurso de la sociedad que la sostiene, la principal clave de entendimiento hacia el futuro es el pasado.  No el pasado remoto --- sino el pasado aun recordable, el de 1942 a 1970 --- los años de desarrollo y apogeo de la relevancia de la Universidad para la sociedad --- y el deterioro subsiguiente, por ausencia total de una filosofía educativa universitaria y la entrega a la politiquería vigente en todo el ámbito social y gubernamental, la verdadera violación a la autonomía universitaria.

Cualquier reformulación respetable e inteligente del programa académico universitario tiene que partir de un entendido claro sobre los componentes de ese programa, que a mi modo de ver son tres: en primer lugar, la educación general, liberal, con vistas a producir ciudadanos familiarizados con la naturaleza, la historia y las disciplinas de la acción, tales como la ética y la política como praxis de la convivencia.  En segundo lugar, la educación especializada, avanzada que incluye la investigación en todos los órdenes, teóricos, prácticos y productivos, que añaden al acervo del saber.  En tercer lugar, están las innovaciones y las aplicaciones útiles a la cultura del presente y del futuro.  En fin, la Universidad tiene que producir el ciudadano ilustrado, sobre la naturaleza, la historia y las artes a la altura de nuestro tiempo, tanto como al hombre y la mujer ilustrados sobre los principios de la política y la ética.  Finalmente, tiene que producir al técnico culto que genera innovaciones y puede aplicarlas, ya en la dimensión económica de la sociedad.

El currículo universitario debe ser analizable en términos de esos varios niveles o aspectos de la educación superior.  En tanto y en cuanto no disponga para eso, producirá egresados a medio cocinar, como es el caso de casi toda la generación política que hoy nos gobierna.

En síntesis, la nueva Junta de Gobierno tiene que producir un proyecto universitario desde el cual justificar la inversión que hace el pueblo en su --- en nuestra --- Universidad.  De que eso es posible no me queda duda, pues ya se demostró por la generación del 40 y el liderato universitario de Jaime Benítez, que si hay cabezas y voluntad, la reforma de la Universidad es posible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada