lunes, 13 de mayo de 2013

Con el Agua al Cuello


La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados ha sido dirigida --- mal dirigida --- por los últimos 20 años al menos, con los pies y unos pies bastante sucios, de paso.  Bajo la dirección ejecutiva y o normativa de Jorge Rodríguez y José Ortiz --- dos penepés burdos fingiendo de populares, al principio, en las administraciones de Sila María Calderón y Aníbal Acevedo Vilá --- la corrupción a sus más altos niveles inundó todo el ámbito de la agencia.  Su dirigente más fresco, que al ganar Luis Fortuño declaró que ahora sí, que se habían alineado los planetas --- esto es, que el camino del robo legal estaba franco --- entregó esa agencia, botado como bolsa, como tuvo que serlo con un 30% de aprovechamiento del agua por la que todos pagamos, mientras 70% se pierde en salideros y robos comerciales y residenciales.  ¿Qué entregó Ortiz a Lazaro?  Un desastre administrativo, financiero y operacional.  Pero se fue loco de contento con sus bonos autoasignados de espaldas, moral y económicamente, al desastre que entrega porque sencillamente hubo que botarlo.

En la naturaleza, nubes sobre suelos, el agua baja.  En nuestra geografía de quebradas y ríos, el agua baja.  Donde único el agua sube es en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.  Y desfiles de Directores Ejecutivos y Juntas de Gobierno alcanzan niveles de procesión de Semana Santa.  Porque han dirigido la agencia para ellos mismos, y para la oligarquía industrial y comercial, y que el pueblo pague.  La han dirigido para los alcaldes irresponsables, y que el pueblo pague, hasta el punto de que el Gobernador no ha tenido más remedio que botar la Junta completa, sin preguntarle tan siquiera, porque como dice el viejo verso bíblico, “su copa esta rebosando”.

Puerto Rico carece en estos momentos de una clase administrativa de servicio público racional y honesta, competente y responsable, y hay que crearla, recrearla, a la altura ejemplarizante de Roberto Sánchez Vilella, Manuel A. Pérez, Juan Labadie Eurite, Rafael Urrutia, Rafael de J. Cordero, Antonio Luchetti, Antonio Cuevas Viret y docenas de otros, de 1941 a 1968.  Se pudo entonces, se puede ahora, falta para ello carácter, voluntad, dedicación exclusiva al Bien Común.  Pueblo hay para entender eso y respaldarlo. 

Alejandro García Padilla ha dado un buen ejemplo con la limpieza en la AAA.  Que no se quede ahí la cosa.

Una cosa hay que objetar en la composición de esa Junta: la presencia de los dirigentes de los alcaldes asociados y federados.  Ellos son parte sustancial del problema.  Van a pedir, a “jalar”, no a pensar en el pueblo como un todo.

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