sábado, 15 de febrero de 2014

El Status: Asoma una Resolución Dialéctica


Tal parece que a última hora, tras haber el senador Wyden de Oregón abandonado el Comité de Recursos Naturales del Senado para asumir la presidencia del Comité de Finanzas, el Comisionado Residente cerró el trato --- por dinero de campaña, por supuesto, para que este anunciara su respaldo a la estadidad como solución a nuestro histórico predicamento político frente al imperio invasor de 1898.

Recuerde el pueblo:  existen en el Congreso 535 miembros --- 100 en el Senado y 435 en la Cámara de Representantes --- y una golondrina no hace un verano.  Sea como sea, esa compraventa es simbólica, ya que el propio Congreso aprobó recientemente una propuesta del Presidente para consultar al pueblo de Puerto Rico sobre su status, entre alternativas aprobadas por el Secretario de Justicia Holder.  ¡Ya veremos!, como dice un amigo.

Asumiendo que después de 116 años  se consulte seriamente a Puerto Rico sobre su libre determinación política, el cuadro presentado al lector es sencillo:  mantener la colonia estadolibrista sin ningún asomo de crecimiento en sus facultades de desarrollo en relación con el resto del mundo, o demandar la estadidad o la independencia.  Esta última opción es electoralmente quimérica, por lo que realmente el dilema real es estadidad o ELA disecado, por el que los Estados Unidos no han demostrado ningún interés, responsabilidad o respeto desde 1953, cuando se comprometieron política y legalmente con las Naciones Unidas, por voz de su Presidente Eisenhower y como condición  para que se aprobara la Resolución 753 de la Asamblea General de aquel año, a respaldar mejoras y hasta la autonomía o independencia completa.

Todo aquello se lo llevó la corriente de la historia.  Don Luis Muñoz Marín trató, desde 1953 hasta 1974, de mover las fronteras de los derechos y aspiraciones de Puerto Rico en el Congreso sin fruto alguno.  Fue traicionado en ese esfuerzo por el Presidente Kennedy en 1963, y por Nixon en 1974.  Eso ha dejado a los autonomistas con el ELA “como está”, y la verdad es que ese ELA no sirve al País para enfrentar los convulsivos retos económicos del mundo actual.

Los historiadores sostienen que el ELA de 1952 respondió a los temores del americano al movimiento nacionalista e independentista desde los años 30 del pasado siglo, además a la necesidad de demostrar algún movimiento anti-colonial frente a la revolución libertadora que se estaba dando en Asia, África y America Latina en los años 40 y 50 de ese siglo.

En una próxima posible consulta plebiscitaria, el ELA concurrirá, como está o con los reclamos de crecimiento que quiera postular como posibles, con o sin el asentimiento de Washington.  En ese caso puede triunfar la estadidad, acá, pero no en Washington.  ¿No será posible entonces que Washington, más por temor de tener que bregar con la estadidad que no quiere, se pregunte --- como hizo de 1948 al 1952 ---¿qué podemos hacer y cambiar en Puerto Rico que responda a sus necesidades?  La historia muchas veces no el lineal.  A veces es dialéctica.  Es decir, distinta a lo ostensiblemente esperado.

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