miércoles, 26 de febrero de 2014

La Privatización de la AEE


Existe, entre los poderes gubernamentales --- el Ejecutivo y algunos sectores del Legislativo --- una confrontación sobre el destino de  la AEE.  El debate, a veces sordo y otras veces a viva voz, obedece a dos factores históricos.  Por un lado el recuerdo de los días gloriosos de la agencia en las manos hábiles y eficientes de sus creadores y administradores, Don Antonio Luchetti y Don Rafael Urrutia, entre otros, antes de caer en las manos de las mediocridades que le sucedieron, cuyos nombres no vale la pena resucitar.  Por el otro lado, y no empece, sin embargo, la decadencia de su prestigio, una cosa permaneció clara:  que es el principal bien público del País, bien o mal administrado y objeto natural de la codicia privada proveniente de los golosos aspirantes a poseerla y explotarla, de espalda al interés público y el Bien Común. 

Las administraciones políticas que no creen en su naturaleza pública, de acerbo común, quisieran poseerla y exprimirla para sus propios fines de lucro de espaldas al servicio al pueblo, para lo que fue creada.

Desafortunadamente, esos intereses privados han encontrado oídos prestos a escuchar sus cantos de sirena.  Los que esos oídos prestan capitalizan en la corrupción habida en la agencia, afortunadamente en su mayor parte extirpada por la presente administración, para justificar su entrega al principio del lucro y la codicia privada.

Recuerde el lector, el empresario privado tiene un sólo principio rector:  su lucro, su ganancia, y todo lo demás es aleatorio, incidental a su gula capitalista.  Esa es su naturaleza, que no esconden.  Lo condenable y ridículo es que servidores públicos electos o nombrados prediquen su relevancia en el tablero político a base de la venta del bien común --- el servicio al pueblo con los recursos del pueblo --- al bien particular para poner los recursos del pueblo en manos de los que sólo obedecen a su propio lucro y ganancia.  ¿No fue acaso suficiente la experiencia que tuvimos con la funesta Autoridad de Aguas?

De eso trata el confrontamiento que le hacen al Gobernador desde el liderato del Senado, el primero cumpliendo su palabra programática al pueblo, y los otros dándole la espalda, en aras de un protagonismo vacuo.

La AEE es, demostrablemente y por opinión autorizada de los más eminentes economistas del País, el haber más significativo --- cualitativa y cuantitativamente hablando --- del País.  No debe someterse a pública subasta como su fuera un pulguero de otra manera fracasado, y por ello liquidable.

En este asunto crucial, el Gobernador tiene tras de sí al País.  Debe actuar como tal.

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