lunes, 5 de mayo de 2014

El Populismo Elitista de El Nuevo Día y su Iniciativa Comunitaria


Desde mediados de 1994, cuando Pedro Rosselló decidió venderle el Departamento de Educación a sus contribuyentes partidistas --- a través de su gestor residente, Víctor Fajardo --- ese Departamento y la educación pública del País han carecido absolutamente de dirección educativa.  Por dirección educativa significo un conjunto de ideas que definan la tarea de enseñar y de aprender en términos de experiencias y destrezas que desarrollen en el educando las ganas de saber, la curiosidad, el afán de entender y proyectarse hacia lo desconocido, lo interesante, lo novedoso, en los procesos de las ciencias, de las artes y de la acción social y moral.

Han habido, de 1994 hacia acá, ocho Secretarios de Educación, administradores de lo que heredaron --- un monstruo burocrático enormemente rico en dinero y problemas ---  sin sentido alguno definido de rumbo sobre la experiencia educativa, esto es, una experiencia que responda, cotidianamente y hora por hora, a esta pregunta sencilla: ¿qué es lo que ocurre entre estudiantes y maestros cuando ocurre el aprendizaje?

A falta de eso --- la esencia del asunto --- han habido crecimientos cuantitativos en el Departamento:  presupuesto, organizaciones y reorganizaciones administrativas, un enorme aumento en los dineros federales y estatales, pero no en el manto burocrático cada día más caro y cada día menos productivo --- los frutos ---, todo ello acompañado de una enorme complacencia con más de lo mismo.

¿Por qué se tolera tanto gasto improductivo, tanta mediocridad, y tanto fracaso en el desempeño y en el producto?  Me parece sencilla la respuesta, que es la misma aplicable al desastre de cómo se usan los dineros públicos en salud, al son de un billón doscientos millones para engordar clientes políticos en las aseguradoras privadas, a cuya merced de lucro insaciable se deja la salud del pueblo.  En el fondo se trata de que el pueblo es engatusable mediante la publicidad masiva, pagada con fondos públicos para engañar al idem --- al pueblo mismo.

En educación pública ocurre lo mismo.  El pueblo cree que le están haciendo un gran favor, y tolera la mediocridad como si fuera ley natural.  Los maestros agitan por sueldos y retiros, pero no hablan de educación, de reflexión, de análisis en las distintas materias que  enseñan como cotorras --- y no quieren que los evalúen.

Compare esos dos fracasos en educación y salud, donde se hace tan fácil el engaño, con los problemas de la seguridad y el empleo:  ahí no hay engatusamiento posible --- el pueblo lo sabe, porque lo vive, si está desempleado o es víctima de la violencia. Igualmente sabe del desastre de energía eléctrica y acueductos y alcantarillados.  Porque los sufre directamente y de inmediato.

La respuesta ante estos ingentes problemas no es privatizar la responsabilidad hacia grupitos elite que se llaman comunitarios, manejados por un cordón editorial de El Nuevo Día.  Que se inscriban como partido y que compitan por el voto del pueblo.  En todo caso lo que harían con ese poder ilegítimo sería sabotear la acción constitucional y la responsabilidad del Secretario de Educación, el que sea, producto del voto de todo el pueblo y no de un grupito elite de un periódico que quiere gobierna al País sin ir a las elecciones.

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