domingo, 11 de mayo de 2014

¿Qué Procuran los Procuradores de las Procuradurías?


Técnicamente, como mandato de ley y como expectativa razonable, los procuradores de clientelas específicas --- veteranos, mujer, paciente, entre otros --- tienen como misión y responsabilidad empatar la pelea para los solicitantes de servicios, de atención y de justicia.  La forma que se le ha dado por ley a esa encomienda --- llamémosla mandamiento legal --- es la de una independencia administrativa que postula la voluntad y compromiso absoluto con los clientes, usuarios o beneficiarios mediante la acción supuestamente autónoma de los procuradores.

¿Hay alguien en Puerto Rico que crea que esos procuradores o procuradoras son autónomos con relación a las decisiones políticas que los llevaron allí, y que esa autonomía se mantiene con ellos y sólo ellos, en abstracción de las obligaciones morales y legales del puesto?  O expresado de otra manera, ¿son los procuradores atornillados los únicos puros y honestos y apolíticos para rendir ese servicio?

Esa burocracia política y partidista, cara y excesiva, pertenece a los años de la jauja del crecimiento económico automático, de fundamentos arenosos y blandos, como hemos visto.  Hay que recoger velas, racionalizar los servicios y disolver los principados, mientras se asegura el servicio.  Todo dependerá de los mandamientos legales que definan el trabajo de esas procuradurías en sus nuevas sedes, de tal manera que se les aseguren dos cosas:  autonomía legal y medios económicos para realizar su tarea.  No pueden ser los mismos medios, porque la situación fiscal no lo permite.  Porque se nos acabó la “affluent society” y hay que apurar con voluntad las consecuencias.

No existe otra manera única ni una persona única para servir a estas clientelas con convicción  y efectividad.  Lo demás es cacareo político, ideológico y partidista.

¿Qué procuran los procuradores y procuradoras en realidad, que no sea retener sus puestos?  Porque claramente el servicio se puede dar y mejorar sin ellos, si ese fuera el caso.

Si el Gobernador entrega ese principio en una procuraduría, tendrá que hacerlo en todas inclusive las que han sido menos estridentes.  Y no sólo eso, tendría que barajar todas las cartas de nuevo, y no estamos para eso, ni él ni el pueblo, que parece decir: “pasa de mí esta copa”.

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