lunes, 21 de julio de 2014

El Estado, la Sociedad y los Partidos


Todo estado político consiste de una estructura de valores fundamentales que se integran en una Constitución: un ensamblaje de partes que en su conjunto opera sobre las necesidades y demandas del pueblo, es decir, sobre la sociedad como conjunto de acciones, pasiones, deseos, aspiraciones y recursos materiales y morales a las que el estado le da forma y dirección.

Para realizar esas funciones el estado necesita la fuerza, la energía, los mensajes que desde la circunferencia social mueven al aparato estatal, ejecutivo, legislativo y judicial.

Existe una diferencia crucial --- como materia de percepción --- entre la transparencia jurídica del estado y la complejidad de acciones y aspiraciones que el abigarrado ambiente social envía al estado como demandas, a ser procesadas y resueltas por el aparato gubernamental del estado, sus ejecutivos, legisladores y jueces.

La forma de precisar esas demandas en la democracia liberal y representativa es mediante los grupos de intereses o facciones de todo tipo, pero principalmente mediante los partidos políticos, que aglutinan todos los valores e intereses de la ciudadanía, los procesa, selecciona entre ellos, y los postula como programas ante el electorado total con ánimo de obtener el control del estado para darle cauce y cumplimiento.

En virtud de estas consideraciones, es de suma importancia que el público democrático observe, pondere, entienda y estudie las posturas de los partidos --- su  historia y su ejecutoria --- su historia y su ejecutoria, digo --- de tal manera que pueda evaluar, comparar y distinguir entre palabras y hechos.

Ayer y hoy se han celebrado en San Juan asambleas o reuniones masivas --- poco importa el nombre --- del Partido Popular Democrático.  Las raíces de ese partido se remontan al autonomismo del siglo XIX, al reformismo social y económico de los años 40, y al estadolibrismo de 1953 a esta parte.

El Partido tiene una historia noble, una ejecutoria contundente, y un presente que le dice “presente” al porvenir.  Obra humana con errores e imperfecciones, pero de indiscutible patriotismo y obra fehaciente.  Hoy, enfrentado a un País en crisis en todos los órdenes, se reunió en asamblea para aceptar el reto económico y social que lo confrontan.  Experiencia tiene, y obra ingente realizada, y capacidad de sobra, como diría Juan Jacobo Rousseau, “en el silencio de las pasiones”, con fe y amor a Puerto Rico.

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