martes, 22 de julio de 2014

El PPD y el Status: Análisis de un Trilema


Un dilema es un enfrentamiento a dos opiniones igualmente desagradables.  En tal situación no hay manera de ganar.  Si a eso se le añade una tercera dimensión desagradable, entonces tenemos entre manos un trilema, vocablo que acabo de inventarme para hacerle justicia a la complejidad política del asunto del status.  Claro, me refiero a las actitudes, opciones y responsabilidad del Partido Popular Democrático, ya que en el mundo simplísimo del PNP y los estadistas el mundo político puertorriqueño es unidimensional:  la estadidad, y ya está, como si fuera posible en la sociología y mentalidad política norteamericana.

Vamos al trilema popular.  Por un lado tienen ante sí sus lideres un compromiso de campaña de legislar una Asamblea Constitucional de Status.  Pero ahora la posponen a favor de un voto directo entre estadidad, independencia y un Estado Libre Asociado presumiblemente desarrollado.  El problema con eso es que los elementos del desarrollo son tan problemáticos como lo que sería la independencia, un verdadero salto a la oscuridad.  Por el otro lado, las soluciones clásicas, pretéritas e imaginarias de lo que será la independencia, rechazada masiva y reiteradamente por el pueblo de Puerto Rico desde hace más de siglo y medio, y por el otro la estadidad americana, credo de acomplejados, que no reaccionan dignamente ante los amos que los considera inferiores.  De ahí la penosa genuflexión de sus actitudes.

¿Qué nos queda?  La Asamblea Constitucional de Status.  Teóricamente es la solución más digna, excepto por las actitudes de los partidos que participarían en ella.  Los estadistas, si participan, que es imposible, se enfrentarían a una alianza de independentistas y estadolibristas contra ellos, por lo que quizás rechacen ese método de antemano.  Los independentistas tendrían en contra a los autonomistas y estadistas, aunque para ellos eso no es importante, pues lo importante es ir al baile.  ¿Y los autonomistas?  Esos pueden estar seguros de enfrentarse a la alianza habitual de estadistas con los independentistas.  De todo eso, ¿saldrá un consenso mayoritario que represente dignamente a Puerto Rico?  Quedan dos opciones, que analizaremos mañana:  la primera, una consulta estadidad sí o no; y la otra, el plebiscito de Rafael Hernández Colón, que Alejandro García Padilla acaba de comprar increíblemente.

Pero el trilema parió existe otra opción, que también analizaré mañana, y que trasciende el trilema antes mencionado.  Se trata de la cuarta dimensión, que es la más sencilla e históricamente la más productiva para el pueblo de Puerto Rico.

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