domingo, 24 de febrero de 2013

Del Alivio del 6 de Noviembre a la Desazón del 25 de Febrero


El Pueblo de Puerto Rico se despojó el pasado 6 de noviembre del fardo sin precedentes de la corrupción legal que dirigió por cuatro años Luis Fortuño.  La expresión general al amanecer del día 7 fue una de alivio y esperanza, más la primera que la segunda.  Presumía sanamente ese pueblo que el nuevo gobierno, ejecutivo tanto como legislativo, tenían un plan de cumplimiento y regeneración administrativa y política para hacer olvidar la pesadilla de Luis Fortuño.  No ha resultado así, pues el nuevo gobierno luce paralizado antes de arrancar.  Para todos los propósitos prácticos, la administración Fortuño sigue mandando en las agencias y departamentos, según lamentos que surgen de las voces desengañadas que allí siguen sufriendo las patanerías de los funcionarios del PNP.

El ambiente que cunde en la calle es de desazón:  ¿Para eso enfrentamos la insolencia del poder PNP?  Para muestra un botón: en el Recinto de Ciencias Médicas se premia al hijo de Rosselló para que dirija, con fondos públicos corruptamente usados, una cruzada pro estadidad.  Y como si eso no fuera insulto suficiente, se contrata por el alto del alma, a un buscón corrupto como Kid Cajita Cintrón, el arquitecto de la derrota de Fortuño, como asesor legal del Rector.  Todo legal, todo corrupto, bajo la administración inerme y secreta de Alejandro García Padilla.

El periódico El Nuevo Día entrevista al gobernador en Washington y este le expresa que “estoy bien contento y satisfecho”.  Y para probarlo empieza a enumerar medidas que ha tomado para complacer clientelas particulares, como los estudiantes de la U.P.R., los terrenos de Gurabo, los fondos de la U.P.R. que le habían quitado y la creación de empleos por ley.

Todo eso junto no roza la epidermis de la crisis del País, económica, fiscal, social, educativa, de salud y de seguridad. ¡Pero el gobernador está “contento y satisfecho”!  El pueblo no.  Y si usted no lo cree vaya a la calle y pregunte.  Así  constatará que a más contentura y satisfacción del gobernador, más inseguridad y ansiedad del pueblo.  Al pueblo le complacería más un gobernador desvelado, que un gobernador contento y satisfecho.  Porque la realidad objetiva del País que vivimos, es para perder el sueño por parte de aquellos que prometieron lidiar con esas realidades.

He estado leyendo --- por segunda o tercera vez --- el segundo volumen de las Memorias de Don Luis Muñoz Marín, de 1940 a 1952.  Se trata de una época que conozco biográficamente, porque ya a los 14 años seguía el drama político puertorriqueño capítulo por capítulo, como nuestras amas de casa siguen los dramones lagrimeros mejicanos en televisión.

Esos 12 años de creación de un partido y de un gobierno, y de una relación más digna con los Estados Unidos, fueron años de lágrimas y preocupaciones más que de contenturas bobas, politiqueras.  A un pueblo no se le gobierna con optimismos bobos y entusiasmos fatuos, sino con pensamiento articulado, con planeación institucional colectiva, frente a problemas que convocan más la abrumadora reflexión que demanda la responsabilidad, que la superficialidad evasiva del autobombo.

Ese contraste explica porqué el alivio se ha convertido en desazón.

1 comentario:

  1. La realidad es que en el PNP Pierluisi tiene que balancear dos intereses: los colonialistas y los estadistas. Los dos intereses son irreconciliables. Dado que la colonia no da para más, a la larga, Pierluisi saldrá bien si se va por el lado de la estadidad. Fortuño se fue por el lado de los colonialistas colmillús y por eso, por traidor, no lo quiere nadie, ni los populares ni los estadistas.

    El líder estadista debe desarrollar un discurso estadista claro que convenza a la población. La exención contributiva es lo que nos ha llevado a la crisis actual. Es hora de afrentar la realidad. Un partido PNP que defiende la exención contributiva es un fraude y otro partido popular.
    Lo que ocurre en Puerto Rico es que un partido supuestamente popular y otro supuestamente estadista eximen al capital de contribuciones pero grava severamente al factor trabajo con las contribuciones de seguro social y medicare, impuestos sobre ingresos e impuestos a la venta. Porque no se engañe nadie, las contribuciones de seguro social y medicare las paga el trabajador y no el capital. A quien el Estado Libre Asociado exime de pagar contribuciones federales es al capital y no al factor trabajo. Los intelectuales de Puerto Rico viven en una esquizofrenia pensando que viven en una nación cuando en realidad viven es en un gueto norteamericano con todo y sus slum lords.

    Así pues no es de extrañar que el problema fundamental de la economía de Puerto Rico sea que gran parte de la actividad económica de Puerto Rico se da en la economía subterránea. Hay que traer esa economía aflote. Una vez Puerto Rico se incorpora al sistema fiscal de los Estados Unidos (you do not need statehood for that), es decir una vez se incorpora el territorio, los puertorriqueños podrán llenar una planilla federal para reclamar el federal earned income tax credit. Esa medida redundará en mil millones de ingreso para la economía de Puerto Rico y en un aumento en el empleo. Ese es el "jump start" que necesita la economía de Puerto Rico.

    Si los republicanos se oponen a la estadidad de Puerto Rico porque Puerto Rico va a mandar siete congresistas y dos senadores demócratas. Fine. El líder estadista tiene que aceptar la incorporación hasta que Puerto Rico no sea una amenaza para los republicanos. Si en 1991 Puerto Rico se hubiese incorporado, no sería el desastre que es hoy. Un Puerto Rico quebrado que no tiene más remedio que vender su patrimonio “nacional.”

    Todos queremos la estadidad, pero si la queremos tenemos que estar dispuestos a dar un pronto. Y ese pronto es la incorporación. Los que no están dispuestos a dar ese pronto están defendiendo intereses privados que en nada contribuyen al progreso de la comunidad.

    Una vez Puerto Rico esté pagando los impuestos federales, se les será más difícil al Congreso negar la estadidad a Puerto Rico en vista de que el principio fundador de los Estados Unidos fue precisamente "No taxation without representation."

    Si el status, como decía Muñoz Marín (siguiendo la filosofía moderna de Maquiavelo para acá) está para servir al pueblo y no (como dirían otros siguiendo erróneamente a Aristóteles y la filosofía griega antigua) el pueblo para servir al status (o en este caso a los intereses foráneos y a las 100 familias exentas) entonces, la incorporación es la posición óptima entre un Estado Libre Asociado en la quiebra y la imposibilidad política de aprobar hoy un proyecto de estadidad en el Congreso de Estados Unidos.

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