jueves, 21 de febrero de 2013

Sígale la Pista al Dinero: “Follow the Money”


En 1973, durante el escándalo de Watergate que fulminó la segunda presidencia de Richard Nixon, se acuñó un principio de investigación que resultó infalible para esclarecer la corrupción del Presidente y de toda su pandilla de malhechores.  “Follow the Money”, “sígale la pista al dinero” y no fallará en dar con los truhanes que fulminaron una presidencia.

En los días aciagos que vivimos en Puerto Rico, en que un pueblo que se volcó en las urnas creyendo que había cambiado la inmoralidad y la incompetencia de Luis Fortuño y su ganga de pilletes, se impone otra vez esa consigna.  Porque todos los malabares que hacen Cámara y Senado para encubrir su gula, demanda del pueblo rasgar los velos de la hipocresía, el cinismo, la jaibería que sólo pretenden encubrir el afrentamiento por el dinero.

Tenemos ante nosotros, gobernador, legisladores, prensa  y pueblo, una condición terminal de cáncer económico que carcome la estructura financiera del País, producto de la demagogia y la irresponsabilidad de los últimos 25 años de gobierno --- desde Rafael Hernández Colón a Alejandro García Padilla, ya inclusive.

Hay quiebra financiera, hay depresión económica, hay desgobierno en las agencias básicas de servicios públicos, hay quiebra en Retiro, y al Banco Gubernamental de Fomento lo han saqueado.  Noventa por ciento de los municipios están quebrados, y viven de deudas.  La Universidad ha sido desmantelada, y toda su gerencia no sirve ni para administrar un puesto de vegetales.

Ante todo eso se enfrentó el pueblo el pasado 6 de noviembre, y creyó que lo había cambiado, o empezado por lo menos.  Pero a tres meses y medio del nuevo gobierno no aparece por ningún sitio la definición y afirmación de un rumbo nuevo, porque parece que la principal ocupación del gobernador es no molestar a la funesta claque de Fortuño y parecerse a él lo más posible.

En la Legislatura, por el otro lado, tal parece que el País y el pueblo no existen.  El gobernador no se atreve a ofender sus intereses, que son primeramente de dinero, el dinero de cada uno.  Hay en camino un aguaje de “reforma legislativa” que más allá de eliminar las dietas y los estipendios inmorales de transportación, lo único que hace es mantener los sueldos escandalosos con menos trabajo y con empleos privados adicionales.  ¿Fue por eso que el pueblo votó?

Durante el pasado cuatrienio, Alejandro García Padilla no hizo fiscalización ni oposición.  Se declaró mudo y ausente.  Ahora es gobernador y sigue mudo y ausente, excepto por frasecitas manidas que nada explican.  En lo principal, preside la continuación de Luis Fortuño.  Pregúntense ustedes si no, porqué está respaldando la venta descarada del Aeropuerto por treinta monedas, y porqué respalda la ley represiva de Tito Kayak.  “Follow the Money”.

Mañana discutiremos el equivalente judicial de la gollería legislativa: el privilegio increíble que la Rama Judicial se ha concedido a sí misma en términos de sueldos, retiros y herencias familiares.

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