lunes, 25 de noviembre de 2013

Cinco Grandes Presos: Maestros de Humanismo


Sócrates, el maestro de Platón y de otros tantos jóvenes atenienses que le legaron a Occidente la sabiduría filosófica anclada en la razón, se enfrentó a sus acusadores Anito y Meleto, un político pedestre, aunque poderoso, y un retórico palabrero, de los muchos que abundaban en la Atenas que una vez fue de Pericles: y en ese enfrentamiento perdió su vida y ganó la admiración y respeto de la posteridad por su carácter y honestidad moral e intelectual.  De sus carceleros y sus verdugos no se sabe mucho, ni merece saberse.

Para comparaciones a la altura de su grandeza, de Sócrates tenemos que saltar al siglo 20, específicamente a los años cuarenta del pasado siglo, para encontrarnos a Mohandas Gandhi, el líder moral y espiritual --- y por eso político también --- de la independencia de la India en 1947-1948.  Hombre físicamente frágil, estaba hecho de acero en su voluntad e inteligencia.  Derrotó al Imperio Británico a fuerza de pura resistencia pacífica.  Tuvo a su haber una ventaja que no tuvo Sócrates y que no han tenido otros grandes presos de la modernidad: que el Imperio Británico que lo encarcelaba sentía vergüenza y sonrojo al tener que hacerlo, por lo cual a fin de cuentas se rindió a sus pies y organizó la independencia de la India.

Cien años ante que Gandhi un norteamericano de estirpe parecida retó a su sociedad y a su gobierno y fue a parar a la cárcel, por su terca voluntad libertaria.  “El hombre honesto”, decía, “en tiempos de crisis pertenece a la prisión o al cementerio”.  Triunfó sobre ambos destinos y dejó su doctrina estampada en la sociedad norteamericana de mediados del siglo 19.

Como no pretendo ser exhaustivo en mi lista de presos libertadores --- mientras sus carceleros son la vergüenza de la historia --- salto hasta mediados del siglo veinte, para señalar el heroísmo moral  libertador --- aunque frecuentemente preso --- de Martin Luther King en los Estados Unidos y Nelson Mandela en África del Sur.  Presos libertadores, frente a carceleros presos de la cobardía moral, que se amparan en miserables tecnicismos para ignorar la grandeza.  Oscar López está en esa lista enaltecedora del espíritu humano, mientras que Obama y Eric Holder se conforman con el rol de carceleros convencionales.  De esos está llena la historia.  Los otros son rarezas en la historia de la libertad.  En esa breve y noble lista está inscrito Oscar López.

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