jueves, 14 de noviembre de 2013

La Fanfarria Legislativa en Orlando


 Mientras Roma ardía, Nerón tocaba la lira.  El fuego era una obra suya y su respuesta igual.  Su caso es uno de irresponsabilidad criminal para con las responsabilidades que asumió con la corona del Imperio.

Cuando esta semana la Asamblea Legislativa de Puerto Rico se fue de viaje, de juerga, para Orlando, Florida, la changuería criminal de Nerón azotó como memoria mis pobres neuronas desveladas.

Como este País no tiene problemas económicos, financieros, de servicios básicos, de salud, educación, criminalidad y desorganización social, nuestra Legislatura se va a tocar la lira en las llanuras de Orlando.  Como no hay nada que hacer --- o no se les ocurre nada que hacer para conjurar nuestras múltiples crisis, un safari americano es lo que el doctor recetó para conjurar la esterilidad legislativa.  Porque seguramente con el roce y el besuqueo con sus pares americano les inducirá la sabiduría necesaria para --- de vuelta --- conjurar los problemas del País.

En tiempos idos nuestros políticos daban y tomaban el saber de pueblo en contacto con sus comunidades pauperizadas.  Esa fue la lección, como método político, de Don Luis Muñoz Marín, de 1936 al 1968.  Pero eso es historia antigua, despreciada si no repudiada por esta pilada de solones --- de ambos partidos, cogiditos de las manos, cantando “ambos a dos”, como diría el poeta Francisco Manrique Cabrera.

Esta pilada generacional tiene un entendido muy peculiar de su función:  fotografías, partes de prensa, redes de contratistas y asesores que los hace sentir poderosos, honorables y más que justificados en su autobombo, auto inflación egocéntrica, en cuyo ambiente el pueblo resulta una impertinencia, un irritante que les interrumpe el goce de su grandeza.

Por eso, a fines de la sesión legislativa, eso de dedicarle tiempo completo a los problemas tercos del pueblo llega en segundo lugar frente a la fanfarria floridiana.

Hay que ver la armonía en que se fueron juntitos para Orlando:  una exhibición de unidad perniciosa asimilista que representa un jalon pro-estadista facilitado por una Legislatura popular.  Porque, ¿ qué interés tienen que ganar los supuestos estadolibristas con estas debilidades de carácter?  ¿Cuál es qué y quién en esta sambumbia?  ¿Existe alguna diferencia entre Roberto Prats y Eduardo Bhatia, por un lado y Kenneth McClintock por el otro?

Si con eso es que cuenta el pueblo para realizar la agenda de crecimiento político, mejor es que despierte, no sea que un día amanezca con su barca atada a la otra orilla.

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