domingo, 16 de marzo de 2014

En la Salud Mental, la Rama Judicial y la Ejecutiva se Dan la Mano


Una imagen, un “eidolón” o ejemplo, valen más que mil volúmenes.  En estos días los observadores del proceso administrativo gubernamental hemos tenido evidencia fehaciente de esos epigramas filosóficos.

En el momento en que el Juez Presidente del Tribunal Supremo cumple su jornada constitucional y se acoja al retiro, estalla públicamente el desastre de actitudes, servicios y diligencias de la Administración de esa Rama Judicial en el caso del joven sociópata que tras repetidos delitos de la más cruda índole es sistemáticamente enviado a la calle porque un siquiatra dijo que no entendía los términos de su impugnación criminal repetida.  Un siquiatra burocratizado e insensible así lo recomendó, y varios jueces irresponsables lo convalidaron, hasta que todo ello aterriza en la muerte a tiros de un oficial policíaco.

A las primeras averiguaciones de la prensa al saliente Juez Presidente contestó con generalidades y bailó el baile de sambito, racionalizando rutinarias conductas de complacencia a la nada:  que es el juez, o el siquiatra, o salud correccional, o la amortiguada y disecada ASSMCA --- que está como decía un jíbaro en otro contexto, “muerta, morida, inerte y calabrita”.  ¡Qué se yo lo que eso quiere decir, pero es algo así, que también precisó el poeta: ¡Me gustas cuando callas, porque estás como ausente!

Una Rama Judicial que ha estado cacareando últimamente de dignidad, autonomía, independencia judicial, ¿para qué?  ¿Para eso?  Y tan diligentes que han sido --- todos --- defendiendo sus privilegios, imitando la estrafalaria conducta cínica y de afrentamiento económico de Romero, Rafael, Rosselló y Fortuño.

Si la Rama Judicial ha sido complaciente, conformista, pusilánime con el problema que les toca directamente --- la justicia y la rehabilitación del delincuente --- la Rama Ejecutiva, de antes y de ahora, no se queda atrás.  Los servicios de salud mental han sido entregados a los buscones políticos y económicos de las aseguradoras, y el resto --- el pegao del caldero --- a ASSMCA, que es como decir a la ruleta rusa de burócratas partidistas que no saben --- hoy día --- ni conservar lo que heredaron y prosiguen el mismo estilo “contratista” de Luis Fortuño.

En el caso de los presos y de los acusados, esos dos Departamentos se dan la mano más abajo que en la mediocridad criminal.

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