martes, 18 de marzo de 2014

La Evolución Política del PPD tras Medio Siglo de Responsabilidad Gubernativa


Muchas veces escucho en la calle y por los lugares en que se desenvuelve mi cotidianidad la pregunta angustiosa de populares y simpatizantes de ese partido:  ¿Qué  le pasa al PPD como partido, como gobierno, y a su liderato de cabecera?

Bien podría darse a esa pregunta una respuesta personalista o de caracterización como grupo cohesivo de acción.  Pero esa respuesta padecería de sicologismo o de juicios puramente subjetivos.  Prefiero una respuesta que se base en la realidad objetiva de sus conductas y actitudes.  Y ello sólo puede lograrse por contrastes.  Piénsese por un momento en esa “gestalt” o configuración sicológica que caracteriza al PNP: audacia, osadía, energía política, disposición a la guerra interna aún dentro de sus propios cuadros.  Se despellejan y después se unen como si no hubiese pasado nada.  Juntan la ignorancia invencible con el fanatismo cuasi-religioso, y después de describirse unos a otros con la saña que sólo la ambición sostiene, aparecen solidarios como partícipes de la psique del “hermano lobo”.

Por el otro lado, el PPD, que ha escalado el poder y lo ha ejercido por 49 años y medio, a partir de 1940, que tiene el historial más positivo y creador, de instituciones y programas y derechos para todo el pueblo de Puerto Rico; el único que le ha añadido poderes --- nuestro pueblo a partir de la colonia cruda que heredó en 1940, que creó el servicio público como profesión ética, desde el Estado y para la ciudadanía, entre muchos otros logros y aportaciones, económicas, sociales y constitucionales que sería imposible enumerar en este espacio, anda hoy  a gatas, tímido, acomplejado, timorato, o como decía Doña Inés, “con miedo”.  ¿Miedo a qué?  A su propia sombra: miedo a perder las próximas elecciones, que seguramente perderá si no se levanta y hace lo que hay que hacer --- que de paso es lo único que lo rehabilitaría ante la mente pública.

De 1941 a 1953 el PPD dirigió gobiernos transformadores; de 1954 hasta 1968 dirigió gobiernos reformadores; hoy dirige un gobierno pusilánime: cobarde, precavido hasta la parálisis, contando los votos prospectivos como el avaro cuenta las monedas de su tesoro a todas las horas del día.  Le tiene miedo a su sombra, digo, mientras la demagogia y la mentira de la oposición ignorante y corrupta, pero audaz y en movimiento perpetuo, se ceba en la parálisis del gobierno timorato, obrando de chispita en chispita.  Esta es la tercera etapa, la terminal, del PPD timorato, que ni hace ni explica, por miedo a enojar a alguien, mientras los parásitos políticos y económicos que lo han intimidado pretenden que el pueblo pobre y de clase media le financie su hegemonía.  Y lo están logrando, enterrando en la anonimia --- falta de valores --- al viejo PPD de 1941 al 1968.

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