jueves, 20 de marzo de 2014

Por Fin la Universidad tiene Presidente


He venido siguiendo cuidadosamente las expresiones del nuevo Presidente de la Universidad de Puerto Rico, el profesor Urayoan Walker.  De paso, el único Presidente que llena el uniforme de ese puesto desde el asesinato politiquero que el PNP de Luis Ferré realizó contra la figura extraordinaria que por 28 años desarrolló la gran Universidad que un día fue la de Puerto Rico:  Jaime Benítez, de 1942 a 1971.

¿Quiénes le sustituyeron entonces?  Una Pléyades de mediocridades incultas, con el carimbo del PNP --- tales para cuales --- como Ismael Almodóvar, Manuel Saldaña, hasta José Ramón de la Torre y Miguel Muñoz.  Se trataba durante esas largas décadas, del intento de que Chita, la mona del cine de los años treinta, arreglara los relojes suizos de los años 71 en adelante.

He venido escuchando y observando las acciones y los pronunciamientos del nuevo Presidente universitario con interés y curiosidad.  Tiene, de antemano, unos rasgos impresionantes:  como profesor de matemáticas al fin, sabe aritmética, y puede dar cuenta --- cuantitativamente hablando --- de recursos y presupuestos.  De economías y de eficiencias, de prioridades y de controles prudentes, a fin de salvar lo esencial de la Universidad:  la enseñanza académica, la investigación, la creatividad tecnológica, en servicio primario a los estudiantes y a la sociedad puertorriqueña.  Esos aires refrescan las esperanza.

Siendo como era hace un par de meses una figura desconocida a la luz de la opinión pública y los medios de comunicación, sus comparecencias públicas han revelado a un líder:  articulado, con ideas propias, y carácter firme en la defensa de sus proyecciones personales en la compleja urdimbre universitaria y política del País.

Llegará el momento, en un futuro cercano, en que las ideas y enfoques del nuevo Presidente universitario choquen o difieran de las autoridades nominadoras, y hasta del gobierno bajo cuya autoridad ejerce sus funciones.  Estoy seguro que en ese momento su estilo racional y su carácter firme le sirvan para realizar su alta encomienda, como él mismo la ha definido.

En todo caso, por primera vez, desde 1971, tenemos un Presidente en la Universidad a quien podemos respetar y admirar.

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