martes, 13 de noviembre de 2012

Asoma la Seriedad en el Senado


La nueva mayoría senatorial del PPD ha salvado con rapidez y elegancia la primera valla política:  escogió como su líder al senador más distinguido, por su capacidad y obra parlamentaria demostradas durante la dictadura de Tomas Rivera Schatz y sus esclavos en el cuatrienio que termina.

De Eduardo Bahtia se puede esperar seriedad, responsabilidad y eficacia en la dirección del trabajo senatorial de enero en adelante:  un trabajo respetuoso de todos los senadores, equitativo, competente, desde la lealtad al programa de su partido, pero decente en actitudes y comportamientos, en contraste con las patanerías de títere de billar de su antecesor.

Ahora bien, si hablamos de Senado hablamos de la “Nueva Legislatura”, que tiene que ser nueva no sólo en sus componentes y liderato, sino en su estructura, costo, hábitos y odiosos privilegios a costa del contribuyente acosado por la crisis económica que la pasada Legislatura ignoró para servirse con la cuchara grande de manera inmoral y burlona.

El gobernador electo está en record a favor de una urgente, inmediata reforma legislativa:  sesiones, tiempo parcial, sueldos, carros y dietas.  Así también reza en el Programa del PPD.  Tal compromiso no puede estar sujeto ahora a vacilaciones, dudas, conveniencias de los legisladores electos, y electos precisamente porque se comprometieron con esa reforma, que no tiene nada de complicada, que economiza dinero para otras urgencias del pueblo, y que seria una bofetada cínica a ese pueblo posponerla, complicarla, buscándole ahora siete patas al gato, cuando sabemos --- “mera palpatio” --- que sólo tiene cuatro.

El asunto es sencillo, y su enredo perjudicaría no sólo al pueblo, sino principalmente la credibilidad de Alejandro García Padilla, porque sería un blanco más fácil del desengaño del pueblo.

Los otros problemas a que se enfrenta la “Nueva Legislatura” pueden enfocarse cuidadosamente, tras estudios serios y vistas públicas, y en el proceso normal de las negociaciones y consensos legislativos.  Pero la “Reforma Legislativa” no, porque sus términos están ya definidos en el Programa del PPD y en la palabra del gobernador electo, y en la unanimidad moral y política del pueblo mismo.

¡Estaremos pendientes, implacablemente atentos!

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