viernes, 23 de noviembre de 2012

Palestina y Sión: Las Claves del Odio


Cuando cursábamos los grados primarios en lo años 30 del pasado siglo, los términos en que se expresaba el conflicto entre judíos y palestinos eran sencillos.  El país se llamaba Palestina, y los judíos andaban por la “diáspora” europea y americana.  Entonces surgió el Sionismo --- una doctrina de supuesta base bíblica como promesa al pueblo judío, que luego vino a llamarse oficialmente como Israel.

El confrontamiento ideológico sobre ambos bandos se concreta desde que Inglaterra, la “pérfida Albión” del imperialismo en el mundo asiático y africano, proclamó lo que vino a llamarse “La Declaración Balfour”, a nombre del entonces Primer Ministro conservador del Imperio Británico.  Con esa bandera, de ahí en adelante, se emprendió la lucha de los judíos para despojar a los palestinos de su tierra natal e histórica, hasta que en 1948 el Presidente Truman reconoció al estado de Israel, en las tierras de la antigua y original Palestina.

De ese momento en adelante --- de 1948 al 2012 --- la violencia ha gobernado la vida de palestinos y judíos, donde los protagonistas principales fueron Golda Meier, Benahem Begin, Moshe Dayan, y el actual Presidente Shimon Peres.  Los palestinos se han defendido y reciprocado la violencia, a nombre suyo y a nombre de millones de palestinos diezmados y desplazados a tierras vecinas, para hacerle espacio a los judíos que regresaban de Europa y America, en un franco y criminal --- genocida --- despojo de la Palestina de los palestinos.

El “holocausto” sufrido por los judíos a manos de los nazis y estalinistas se lo cobran ahora los judíos a los palestinos: los tienen cercados, despojados de sus tierras, incumplen las resoluciones de las Naciones Unidas al respecto y se amparan en su fortín armamentista suplido en gran parte por los Estados Unidos.

Los palestinos de Gaza no son ningunos angelitos, pero llamarle terrorismo a la defensa de su pueblo ignora el hecho de que Israel es producto del terror también.

El caso se complica política y moralmente porque la población judía de los Estados Unidos --- a lo más un 3 por ciento --- tiene una riqueza y una influencia desproporcionada en la política norteamericana --- tiene cautivos, como si fueran palestinos también --- a sus políticos y Presidentes.

Esa es la receta para la guerra y el genocidio permanente en el Oriente Medio: un dilema moral sin solución pacífica a la vista, más allá de treguas pegadas con saliva.

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