viernes, 16 de noviembre de 2012

¡Vas Bien, Alejandro, Vas Bien!


El título de estas líneas debe recordarle a mis lectores el caso de Camilo Cienfuegos, al principio de la Revolución Cubana, cuando se le acercó a Fidel y pronunció aquellas fatídicas palabras:  ¡Vas bien Fidel, vas bien!  A los pocos días Fidel lo envío de viaje sin retorno, en un avión que seguramente llegó a la luna.

El caso de Camilo Cienfuegos fue duplicado en China, cuando Mao Tse Tung envió a los espacios siderales al General Lin Piao, simpatizante de la “ganga de los cuatro”.

Nadie aprecia ese tipo de viaje de turismo inesperado, así que mi reconocimiento de las primeras decisiones de Alejandro están llenas de “temor y temblor”, como dicen los bíblicos entre nosotros.

En virtud de lo anterior, pospongo lo que habría de decir hoy sobre la reconstrucción universitaria, para tomar nota de las primeras decisiones de Alejandro --- claras y valientes --- sobre nombramientos y sobre las charadas de los senadores y representantes electos sobre la “reforma legislativa”.

La actitud de Alejandro ante el mangoneo de muchos de los legisladores electos por el PPD con respecto a la urgencia de esa reforma es encomiable y valiente.  Lo mismo puede y debe decirse de sus primeros nombramientos al Gabinete Ejecutivo.  Se trata de la primera prueba ácida de carácter y cumplimiento.  En este confrontamiento entre el compromiso electoral y el culipandeo de algunos legisladores electos --- que no quieren perder dólares de ingreso --- el primero que pestañee pierde.  El gobernador electo ha picado al frente.  La más minima vacilación representaría una debacle política futura.

Reúna la Conferencia Legislativa de las dos Cámaras populares, analicen, discutan, y voten --- por lista, para que el pueblo sepa, prospectivamente, quién es quién.  Que haya que hacer eso es de por si vergonzante.  Alejandro les está haciendo un favor al rescatarlos de sus propias miserias.  

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