lunes, 26 de noviembre de 2012

La Estructura Mundial de la Crisis Económica


Desde el siglo IV hasta la década que vivimos en Europa y América --- sobre todo América del Norte --- la teoría política se ha centrado en las relaciones de poder económico de las clases sociales.

En la antigüedad griega Aristóteles, el más grande científico político de la historia occidental, sentó las bases de toda futura ciencia política, en tres obras: (1) el estudio de 260 constituciones previas a su obra; (2) la Constitución de Atenas, y (3) La Política.  Su análisis postulaba tres clases:  los pocos ricos, los muchos pobres, y los medianos, lo que hoy llamamos clase media.  Según él, el genio político práctico consistía en hacer el poder colectivo girar sobre la clase media como espina dorsal del gobierno y la sociedad.  Esta clase es menos numerosa que la de los muchos pobres, pero más numerosa que los pocos ricos.  Es, por tanto, el balance contra la opresión de los pocos ricos y la demagogia populista de los muchos pobres.  Toda la ciencia política posterior ha girado sobre esas sencillas verdades fundamentales.

Si uno se pregunta por la clave de lo que está pasando en Europa, de Grecia a Irlanda, y de Inglaterra a Italia, España y Portugal, tanto como lo que ocurre en los Estados Unidos, el análisis tiene que pasar por la obra de Max Weber en la Alemania de principios del siglo pasado, hasta las obras de John Kenneth Gailbraith hace apenas dos décadas.  Su última, relevante a este análisis se tituló “The Public Purpose”, basada en la premisa de que el estado tiene una función y un propósito con relación al pueblo que lo establece.

En términos económicos, de política pública sobre la economía, ¿qué es lo que ha pasado en Europa y los Estados Unidos, que ahora revienta como crisis fiscal y conduce a políticas asfixiantes para la clase media y la clase pobre, desde Atenas hasta Washington, pasando por Londres, Paris y Madrid?

Lo que ha ocurrido es muy claro, y muy grave:  los pocos ricos --- los bancos, la industria y el comercio --- han succionado la riqueza social, el trabajo de los pobres y de la clase media profesional y técnica, lo ha acumulado arriba de la pirámide, han jugado y especulado con esa riqueza, a costa de salarios miserables para los del medio y los de abajo, y los gobiernos democráticos tuvieron que asumir la responsabilidad de la justicia social porque los ricos --- los que Roosevelt llamó “malhechores del gran capital” se han negado --- de Atenas a San Juan --- a cumplir con su deber contributivo para sostener las obligaciones morales del estado democrático para con los pobres, los trabajadores y la clase media depauperada por sus obligaciones contributivas a falta de la responsabilidad de los ricos.  Ese proceso --- gasto abajo y egoísmo arriba --- explica la crisis fiscal de todos estos países.

¿Qué solución proponen los oligarcas de Europa y los republicanos de los Estados Unidos, y sus patéticos imitadores en Puerto Rico, los Fortuño y los Pierluisi?  Proponen y ejecutan la barbaridad de despedir a los medianos y a los pobres de sus modestos empleos y revocar derechos adquiridos de los trabajadores, estudiantes y personas que necesitan del estado para comer y conservar su precaria salud.

De ese tamaño es el crimen moral de estos nuevos colmillús, que al ser vomitados por el pueblo, primero conceden, y después, enterados de lo que les ha pasado, sueñan con recuentos que los devuelva a la jauja del “robo legal” que han perpetrado durante estos cuatro años.

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