lunes, 20 de agosto de 2012

El Pueblo Derrotó a Fortuño y su Ganga

Si existía alguna duda --- y los descreídos profesionales siempre tienen dudas sobre la capacidad y entereza del pueblo para defenderse de los abusadores del poder --- de que el pueblo de Puerto Rico, con los hechos y las razones a la mano da con la decisión correcta, la elección de ayer fue una epifanía democrática.

Un gobernador mendaz, que desprecia al pueblo que no comparte su elitismo oligárquico y su sicología blancusina, que utilizó el gobierno de Puerto Rico como finca privada del PNP para abrumar a quienes no se le rindan, merece con creces el repudio moral y electoral que recibió ayer de ese pueblo.

Todavía hoy persistía en sus mentiras y su inescrupulosidad, cuando declara que seguirá defendiendo a las víctimas del crimen, como si alguien estuviera a favor de los asesinatos y estos no se debieran a su incompetencia como gobernador.

Un hombre que llegó a la gobernación anclado en el recuerdo  del odioso régimen corrupto de Pedro Rosselló, más que por sus propios méritos, a la primera prueba  electoral a que se somete queda fulminado.  No le valieron ni los embustes sobre las dos enmiendas, ni los millones públicos y privados, ni las determinaciones fascistas de su Contralor Electoral --- que le impidió a los defensores del NO utilizar los medios para ilustrar al pueblo ---, ni las agencias y departamentos del Ejecutivo, para tratar de aplanar la oposición espontánea del pueblo.

El Presidente del PPD dejó libre a su gente para votar su conciencia, y esta conciencia le dijo a la inmensa masa popular --- y a los grupos cívicos y políticos que la complementaron --- que la conciencia individual multiplicada pesa más que los rebaños políticos del PNP, incluyendo en esa revolución moral a muchos ciudadanos decentes e inteligentes que votaron por Fortuño en el 2008.

Estaban en juego los derechos individuales que nuestra Constitución garantiza --- contra la encarcelación de posibles inocentes y la pérdida de representación democrática --- y su defensa no puede estar a cargo de partidos, líderes, o rebaños, sino de cada persona individual misma.  Y eso hizo el pueblo ayer.

Fortuño y su ganga pensaron y planearon otra cosa:  un golpe de maquinaria política inclemente e implacable.  Para subrayar esa aberración, Fortuño impuso esa votación en medio de una campaña electoral partidista, para transferir los derechos de todo el pueblo a la maquinaria corrupta e insaciable del PNP que él preside y dirige, a través de Marcos Rodríguez Mefisto, Tomás Rivera Schatz, Jenniffer González y su club incívico de damas, que nos recuerda al antiguo Peyton Place.

Por eso, anoche ganó todo el País, menos los jaibas inescrupulosos del PNP que dirige Luis Fortuño.  La pregunta que se hacen hoy el pueblo victorioso y el PNP derrotado con relación a Fortuño es:  ¿Y va a seguir? 

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