domingo, 12 de agosto de 2012

Fortuño: Deterioro y Negación

Una densa nube negra se cierne sobre el Pueblo de Puerto Rico, que se pretende cuaje en un acto masivo de negación.  Esa negación consistiría en hacer que el pueblo, desvalido intelectualmente para descifrar la trama de los engaños que se propondrán el día 19 próximo, vote contra sí mismo --- vote por sus enemigos probados, Luis Fortuño y su comparsa --- privándose a sí mismo de un derecho fundamental que ha costado mucha sangre a otros pueblos para obtenerlo, el derecho a que se le pruebe un delito, en etapa de mera acusación, antes de encarcelarlo.  Presunción de inocencia y obligación del Estado de probar antes de encarcelar --- ese es el derecho absoluto a la finaza, asunto en que nuestra Constitución de 1952 es más avanzada y humana que la Constitución de los Estados Unidos de 1787.

Esa negación de los derechos fundamentales de la persona humana --- la libertad de expresión talada en el Código Penal Fortuño, y la presunción de inocencia previo al encarcelamiento --- es producto de otra negación.  La que Fortuño practica ante su fracaso frente a la galopante criminalidad durante su cuatrienio en la gobernación.  ¿Solución?  Negarle al pueblo sus derechos fundamentales y confundirlo para que crea que con llamarle asesinos a los acusados el pueblo se espanta y vota por el fraude moral e intelectual que le propone.  Quiere que la negación de su fracaso produzca la negación del pueblo a sus derechos.  Hay que negarle ese gusto demagógico:  la negación de la negación --- decía Hegel --- es la verdad.

Si la patraña de la fianza niega derechos específicos, la enmienda propuesta para diz que reducir el numero de legisladores es mucho peor, por más destructiva de la democracia.

En vez de atender el problema de la corrupción masiva de sus senadores y representantes, Fortuño hace el aguaje de reforma reduciendo su número:  pero que siga el banquete de sueldos, dietas, carros, asesores y cadres políticos como sanguijuelas de un excesivo presupuesto.  Se trata de una cruda hipocresía adicional de Luis Fortuño.  Todo ello con un costo adicional a la democracia porque entonces un puñado de legisladores se abrogarían todo el poder representativo, no de sus vecinos o comunidades conocidos, sino de vastas regiones poblacionales y de electores que no conocen, no pueden conocer, no saben ni lo que piensan ni lo que necesitan de su gobierno.  Se trata, en primer lugar, de un embuste típico de Fortuño, pero de algo más serio, de un golpe de estado partidista para abrogarse todo el poder del País.

Por eso, primero hay que derrotar --- votar NO --- a las dos propuestas enmiendas el día 19.  Pero sobre todo, y después, derrotar masivamente a Fortuño en noviembre 6.  No podemos permitir que el deterioro moral y político de Luis Fortuño se convierta en nuestro propio deterioro como pueblo.

No  y No ahora… y No a Luis Fortuño después.

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