lunes, 27 de agosto de 2012

La Victoria del NO: Los Ganadores


Todo el País sabe que el pueblo, a su mejor entender práctico, rechazó el pasado 19 de agosto la trampa burda que quiso tenderle Luis Fortuño y su camarilla de corruptos.  Por eso, desde la perspectiva del pueblo, ¿quién ganó y por qué?  Ganó el pueblo, con lo que los franceses llaman el “bon sens” – el buen sentido práctico, nuestro sentido común.

Ningún gobernante serio le propone a su pueblo que vote para perder libertades, y para perder capacidad de hacerse representar para que sus legisladores atiendan sus problemas y necesidades.  Pero los gobernadores tramposos que sólo piensan en su poder y en su dinero no tienen empacho en proponerle al pueblo que se entregue a sus verdugos para que su sacrificio y opresión sea legal.  Eso pretendió Luis Fortuño.

La verdad de este juicio se confirma con la reacción de Fortuño a la derrota fulminante que sufrió su pretensión inmoral, sin mérito alguno en los hechos objetivos pertinentes.

Fíjese el lector de este espacio que, como reacción a la derrota, Fortuño no intenta argumentar la razón que le asistía al proponer ambas barbaridades.  No.  Lo que hace es un llamado a su partido a redoblar esfuerzos para ganar en noviembre y luego aprobar las mismas porquerías. 

Ganó, contra toda esa miseria ética y política, repito, la sabiduría práctica que se llama “sentido común” --- la intuición racional de la verdad contra la mentira.

Cuando digo que ganó el pueblo, tengo que aclarar que el pueblo es mucha gente, porque la política democrática representa un diálogo efectivo entre el pueblo y sus líderes.  Ya he mencionado al pueblo, y su instinto de conservación.  Quizás debo recordar, que los pueblos a veces no saben hacia donde quieren ir.  ¡Ah! Pero siempre saben hacia donde NO quieren ir.  De ahí su voto masivo en 1991 contra Rafael Hernández Colón y su espúrea tesis de “los derechos democráticos”.  Como el pueblo no podía entender aquella mogolla politiquera --- como la que propuso Fortuño el domingo 19 --- le votó en contra, entonces y ahora.

El pueblo olfateó la peste de la politiquería vulgar en ambas instancias, y dijo NO, NO, y NO.

Estos principios que hoy expreso, sin embargo, no se convierten en decisión del pueblo en la urnas automáticamente.  Porque en la democracia el pueblo necesita líderes que articulen sus intuiciones y amparen sus decisiones sinceras y honestas.  Y la jornada del pasado domingo 19 no fue excepción a la regla:  los líderes del No aparecieron y convirtieron la desidia y la duda, en militancia, y la posible derrota en verdadera virazón electoral.

Los héroes de esa virazón, los que con éxito sacaron la cara por el pueblo y por el Partido Popular, fueron muchos, pero entre ellos he de destacar principalmente al exgobernador Aníbal Acevedo Vila, que en forma valiente, brillante y articulada, congregó hacia el NO la victoria contundente del domingo 19.  No fue él sólo, porque hay que destacar también la voz clara y sencilla de Miguel Hernández Agosto, Eduardo Bhatia y Rafael Cox Alomar:  inteligencia, carácter, liderato moral.

En todo caso en que se encuentren los sanos motivos del pueblo y la voz articulada de los líderes --- los que sean --- hay futuro democrático para el País. 

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