jueves, 23 de agosto de 2012

Luis Fortuño en Busca de un Huracán


A principios del pasado siglo, un eminente dramaturgo danés, Henrik Ibsen, escribió su famoso “Seis Personajes en busca de Autor”.  Esta semana la historia ha reducido esos seis personajes a uno: Luis Fortuño, en busca de una tormenta que lo rehabilitara ante el País, después de su doble derrota del domingo pasado.

Fortuño necesita una tormenta, vaguada o huracán malamente.  Necesita cámara para seguir haciendo el papel de gobernador.  Pero según la naturaleza no le respondió con Isaac, sus presentaciones públicas como metereólogo ad hoc tampoco lucieron creíbles.  Porque construir un huracán de unas lluvias es asunto de magos, no de políticos mediocres sedientos y necesitados de cámaras.

Observar por televisión y oír por radio la patética comparecencia de Fortuño, halando el rabo de una vaguada para convertirla en huracán político, lo retrata de cuerpo entero:  un embaucador, un fraude.  Pero la naturaleza no lo complació.  Porque mientras le advertía sobre desastres ominosos, la tormentita se alejaba de Puerto Rico y de él a las millas de Chaflán.

En base al criterio científico de los metereólogos, la tormentita nunca constituyó peligro para Puerto Rico.  Mientras más Fortuño dramatizaba su peligro, más se alejaba Isaac.

¿Qué explica esta torpeza y este oportunismo fallido?

El hombre acaba de ser sacudido en su arrogancia por un doble golpe al mentón político, que demostró que no es líder ni tan siquiera de la masa de su partido; que demostró también que los politicastros de sueldos, dietas y autos, de asesores múltiples y de “dolce vita” legislativa no dan por él un pepino angolo --- por lo que hay que echarle mano a la más leve brisa y lluvia, declararla huracán, emergencia como le gusta a él, para eliminar subastas, aumentar los contratos a la clientela PNP, y buscar dineros federales que Obama le extiende, y contra quien, en su duplicidad, se alía en la campaña republicana nacional.

Abandonado por su partido a la hora de la verdad electoral, Fortuño necesita tres o cuatro tormentas, huracanes, desastres para “parecer y aparecer”.

El pueblo le falló el domingo, e Isaac le falló el martes.  Mientras tanto, el País ha ganado otro metereólogo --- Luis Fortuño. 

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