viernes, 7 de septiembre de 2012

El Klu Klux Klan se Extiende a Carolina


Primero fue la inmensa Cucusa --- inmensa en contratos y protoplasma --- y luego Heidi Wys --- otro de los cerebros mágicos de Jenniffer González.  La primera llamó mono --- Yuyo --- al doctor Rafael Cox Alomar, y la segunda hizo lo mismo con el Presidente Obama y su señora.  Como si eso no fuera suficiente, la senadora Lorna Soto le ha llamado “monito” al doctor Cox Alomar, aunque luego trató de negarlo, sustituyendo “monito” por “bonito”, pero no le quedó bonito, porque no hay lógica semántica en la sustitución.

Lo primero que debe decirse de todo este espectáculo denigrante --- de los que insultan, no de los insultados --- es que antes de tratar de ensuciar la imagen del distinguido candidato a Comisionado Residente, estas tres arpías políticas debieron lavarse la boca con piola, o con creso, para asegurarse una limpieza total.

Ya he comentado todos los casos de la Cucusa y el de la otra carnal de Jenniffer Gonzalez, Heidi Wys.  Comento hoy la extensión de ese brote de Klu Klux Klan a la senadora por Carolina.  Porque su caso, como persona de color, me recuerda el diálogo del elefante y el gato.  Le dijo el primero al segundo: ¡Ah, tan pequeño y con barba!  A lo que el segundo le respondió: ¡Y tu, tan grande y con el trasero sucio!

La senadora por Carolina representa un distrito de minoría blancusina, de la que ella no forma parte.  Por tanto, la pregunta obligada es:  ¿de cuando acá, periquita con guantes?

Para terminar, un consejo filosófico para doña Lorna, el que le dio Sócrates a fines del Siglo V antes de Cristo a sus oyentes en el Acrópolis de Atenas:  “Conócete a ti mismo”.

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