martes, 2 de octubre de 2012

El Mundo de Luis Fortuño: Titulares y Realidades


No es posible mantenerse al día con los cotidianos asaltos a la ley, la ética y la moral en el mundo de Luis Fortuño.

Un día la primera plana del principal periódico del País denuncia la implantación de un programa de atornillamiento de los cadres de confianza del PNP en plazas regulares, y al otro día informa del atronillamiento de Ricky Rosselló --- que representa la metástasis del cáncer que dijo Fortuño que era Pedro Rosselló --- y al otro día proclama el nombramiento del delincuente todavía bajo custodia federal de libertad supervisada René Vázquez Botet para una cátedra de oftalmología en el Recinto de Ciencias Médicas.  Un paso más en la destrucción sistemática de la dignidad universitaria en Puerto Rico.

Pestañea uno, y es sorprendido por la porquería del Secretario de Justicia sobre Roger Iglesias.  Primero dijo que sus contratos eran ilegales, ahora que son legales.  Este pajarraco jurídico ha pasado de sastre a mero costurero a base de remiendos partidistas.  Y para añadirle insulto a la injuria, Rivera Schatz --- cuyo padre practica la misma corrupción en Guaynabo --- designa a Roger Iglesias, el fresco de la comarca, para juzgar al Juez Presidente del Tribunal Supremo, sin bañarse primero con jabón octagón azul.

Usted se va a la cama creyendo que ya lo ha visto todo a manos de esta epidemia de inmoralidades e ilegalidades, y se despierta con el nuevo fraude de Héctor O’Neill y otros con los supuestos encamados, algunos de ellos muertos.  A eso llama El Nuevo Día “crecimiento del escándalo”.  Un escándalo que no escandaliza a sus autores y responsables:  Fortuño, Edwin Mundo, Héctor O’Neill, entre otros.

Simplificando a sus términos mas elementales, se trata del asalto más crudo y descarado en nuestra historia a tres principios fundamentales y fundamentantes de nuestra civilización política, que tantos años y desvelos ha costado construir, desde Hostos y Baldorioty, Muñoz Rivera y Muños Marín, y todos los que sin estar al mismo nivel honraron la institucionalidad como fundamento de nuestra vida política:  el asalto a la democracia --- la escrupulosidad electoral ---, a la Justicia --- al arbitraje jurídico limpio y objetivo con respecto a las diferencias de grupos, personas y partidos ---, y el servicio público honesto y eficiente, ajeno a toallas desvergonzadas ni atronillamientos crudos e indecentes.

Esa democracia, justicia y servicio público representan la esencia de la vida digna y libre, en pos del Bien Común.

No es necesario enumerar los payasos de este sórdido circo.  El titiritero de esta trágica comedia no es otro que Luis Fortuño y los legisladores analfabetos y corruptos del PNP.  Cito al fiscal Gil Bonar:  “La corrupción en Puerto Rico tiene nombre y apellido.  Se llama Partido Nuevo Progresista”.  ¿Recuerdan?  Eso lo dijo a mientras enviaba a prisión a la ristra de ladrones de la administración de Pedro Rosselló, alguno de los cuales ahora Fortuño premia con cátedras universitarias.  Es para vomitar.

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