jueves, 5 de abril de 2012

¿El Credo PNP? ¡Los Kennedy al Revés!

Mientras hablan de “Valores” --- para los pobres y la clase media asfixiada --- Luis Fortuño y la ganga de politicastros y depredadores del tesoro público practican la avaricia como si fuera equivalente a la ética.

Desde las finanzas y el enriquecimiento ilícito de “la primera familia” a nombre de su poder e influencia, hasta las políticas públicas para enriquecer amigotes y trasladar a ellos los dineros que se le restan al servicio público y al empleo, la administración de Fortuño profesa un credo sencillo: la transferencia del dinero del pueblo a una pequeña elite --- ganga --- de banqueros, aseguradores, desarrolladores y sanguijuelas partidistas --- los beneficiarios de miles de contratos leoninos, sin subasta, para engordar a los financistas de Fortuño, como familia, y como gobernante.

Invito al lector a considerar un contraste.  Durante los años 30 del pasado siglo, dos familias norteamericanas, ricos por su capital y patricios por su dedicación al bien común de su pueblo --- en servicio público ejemplar --- le dieron contenido a la máxima romana de que “la nobleza obliga”:  el rico que echa a un lado su riqueza y se dedica al rescate moral y económico del pobre, del mediano, y del País.

Me refiero a la familia Roosevelt, de Hyde Park, Nueva York, y  a la familia Kennedy, de Boston y Cambridge, Massachussets.  Desde Teodoro Roosevelt hasta Franklin y Eleanor Roosevelt, la riqueza privada se echó a un lado, y se abrazó la “felicidad pública” como principio y valor de una vida con verdaderos valores morales, no los de Fortuño y su ganga.

En el caso de los Kennedy, cuatro hermanos abatidos por la tragedia, no en la búsqueda de más dinero, sino de cómo servirle a los que tienen poco o nada de todo.  El padre de los Kennedy, Joseph Kennedy, echó a un lado su exitosa carrera de manipulador de Wall Street y aceptó la oferta de Roosevelt de dirigir --- crear realmente --- la Bolsa de Valores, el “Securities and Exchange Commission”.  Sus hijos, Joseph, John y Robert dieron sus vida en ese altar de servicio al País.  Ted Kennedy, igualmente, de heredero multimillonario pasó, por decisión moral y patriotica --- por “valores” auténticos, no los hipócritas de Fortuño--- a servir en el Senado de los Estados Unidos por medio siglo, convirtiéndose en el más grande y productivo senador del siglo 20 y parte del 21.

Ese es el credo de “nobleza obliga” en acción, personificado en dos eminentes familias, nobles no por abolengo de tierra y sangre, sino por grandeza de espíritu.

Ese es el credo valorativo de los Roosevelt y los Kennedy.

Si no le parece obsceno al lector: compare ese credo con el de Fortuño, Rosselló, Rafael Hernández Colón y otros.  Pero específicamente compare ese credo materialista, monetario, del PNP como partido, como liderato, con los paradigmas de Roosevelt y Kennedy.

La clave de la comparación es sencilla:  ¡El credo del PNP es el de los Kennedy…pero al revés! 

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