miércoles, 18 de abril de 2012

PNP+PIP = Una Alianza Bochornosa

La opinión convencional que reina en Puerto Rico sobre la evanescencia del Partido Independentista Puertorriqueño suele basarse en el supuesto fracaso de sus líderes de los últimos 40 años para convocar al País a su supuesta “liberación”.  Desde el punto de vista político-estadístico, ese fracaso ha sido patente.  Especialmente cuando sabemos que si el pueblo de Puerto Rico votara por la independencia, la lograría en corto plazo, porque tanto el derecho internacional como la conciencia política actual---aquí y en Estados Unidos--- obligarían a su reconocimiento.

La calentura independentista no está en la sábana del PIP.  Está en el organismo político que es el Pueblo de Puerto Rico:  historia, carácter, juicio prudencial de consecuencias.  Esas realidades han hecho de la independencia una fantasía evanescente.

No se trata de los defectos del liderato del PIP:  se trata del pueblo, y de cómo este percibe separarse de los valores y conveniencias de su relación política, cultural y humana, con los Estados Unidos.  La china de la independencia no da más jugo, que no sea el de una irrelevante retórica moral.

Recuerde el lector que tras esa independencia fantasiosa se han jugado líderes inteligentes y patriotas como Pedro Albizu Campos y Juan Mari Bras.  Tras más de 80 años de lucha, el balance es enteramente negativo, hasta el absurdo de un liderato PIP votando y asociándose con sus antípodas estadistas a ver si destruyen políticamente al centro democrático que es el ELA, cuyo desarrollo está abierto al futuro.

Ni Albizu ni Juan Mari pensaron jamás que el PIP---supuestamente el partido de la independencia---se convirtiera en bastón de la estadidad para tratar de salvarle el pellejo maltrecho a Luis Fortuño, el más grande enemigo de la independencia.

Ni Platón, ni Hegel, ni Marx soñaron nunca llevar la dialéctica de los opuestos a esa cumbre de ridículo.

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