lunes, 9 de abril de 2012

¿Fundaciones o “Fundiciones”?

Recientemente se libró en la prensa y en el Senado de Puerto  una enconada garata personalizada con respecto a si se deben seguir asignando millones de dólares anuales a la Fundación del Museo de Arte de Ponce, a la luz de las perentorias necesidades humanas y sociales que sufre el pueblo en sus clases bajas y medias, y la pésima calidad del servicio que está recibiendo a cambio de sus contribuciones y sus votos.

La polémica, estridente y políticamente matizada, encubre en vez de revelar la magnitud de este problema.  Ese problema serio que late tras las acusaciones mutuas de Rivera Schatz y la señora Ferré, Presidenta del emporio económico de las Empresas Ferré,  es el siguiente:  ¿Debe el pueblo de Puerto Rico financiar fundaciones privadas creadas por entes millonarios --- familia Ferré, Rafael Hernández Colón, Pedro Rosselló, Ana G. Méndez, entre otros muchos --- con el dinero público que apenas da para atender, miserablemente, las necesidades básicas de salud, educación, seguridad pública, niñez y edad avanzada, y vivienda y empleo en este pueblo pobre.

Claro que existen fundaciones meritorias de ayuda pública, especialmente aquellas que atienden los problemas enumerados en la oración anterior.  Pero pregúntese el lector, ¿qué necesidad tienen estos potentados económicos privados de ayuda económica pública, que se le resta a las causas verdaderamente meritorias?  Si estos potentados, personales o familiares, gozan de prestigio social y sobrada capacidad económica para hacer lo que dicen que quieren hacer, que convoquen al capital privado de sus pares en el poder económico de la sociedad.

En este sentido, la garata entre Rivera Schatz --- que en el fondo, en las prioridades, tiene razón --- y la familia Ferre pretende que los contribuyentes le financiemos sus ínfulas de mecenas renacentistas con dinero ajeno, es que se trata de una pelea de asno y burro --- por dondequiera que usted empiece da lo mismo.  Rivera descontándole sus insolentes burradas, tiene razón, mientras la super- millonaria familia Ferre quiere influir su prestigio social Schatz, con camándulas ajenas, las del pueblo pobre y mediano de este País.

Aplíquese la misma doctrina a las falsas fundaciones arriba enumeradas, y nos vamos entendiendo.  Porque no son fundaciones de servicios, sino “fundiciones”, fábricas de falso prestigio y no poca numismática personal.

¿Qué gobierno, actual o futuro, se atreverá a develar el cuadro de corrupción de estas fundaciones de embuste, que no son otra cosa sino “fundiciones” de poder, prestigio y dinero para sus dueños?

El ejemplo moralizador a ese defecto lo constituye El Centro para Puerto Rico de la exgobernadora Sila María Calderón.  Ni un centavo del presupuesto del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, sino dinero privado y fondos federales designados a esos propósitos de servicio, a los necesitados.

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