viernes, 27 de abril de 2012

…y después del 2012, ¿qué?

Parte III  Enero del 2013
Al momento de inaugurarse el próximo gobernador en enero del 2013 sabremos si Puerto Rico --- como economía y sociedad --- tiene o no remedio.

En ciencia y filosofía los principios son fundamentales, para marcar direcciones en las explicaciones y los argumentos que de ellos se deducen.  En política los principios son los comienzos, los puntos de partida, los supuestos que validan o no la confianza del pueblo.

Puerto Rico, como va, como lo entregará Luis Fortuño, es una fruta que se va secando, consumiéndose al amparo de la demagogia, el cinismo, la corrupción, y la irresponsabilidad, o en el mejor de los casos de la incompetencia.

Pero tiene remedio, si se somete a una cirugía radical que depure al organismo.  Esa cirugía se llama sinceración y verdad objetiva sobre lo que se hereda.

Desde la noche de las elecciones hasta la toma de posesión en enero, el nuevo gobernador debe anunciar --- y comprometerse a ello con el País --- que no le bastará el Informe de Transición de la vieja a la nueva administración.  Que instituirá un grupo profesional, técnico y político de expertos en economía, administración pública, sociedad y ambiente, de fuera y dentro del País, para recomendar al nuevo gobierno la racionalización de todo el proceso de gobierno, de presupuesto, de gastos necesarios e innecesarios, de contratos y subastas, en un régimen centralizado y transparente que economice por lo  menos una tercera parte de lo que ahora se bota en politiquería e ineficiencia.

El próximo gobernador tiene que decidir ahora si quiere pasar a la historia como síndico liquidador de Puerto Rico y el ELA, o como el líder que rescató al País de las garras de la mentira y la corrupción.  Que por falta de dinero no se inhiba de atreverse a la revolución moral y política que la situación que hereda demanda.  Dinero hay de más en el tesoro público, si se usa racionalmente y justicieramente ---  en contratos y subastas corruptas nada más hay un tesoro.

Se trata de una estrategia de seriedad, de educación cívica a nombre y para el pueblo mismo.

Si se asume esa nueva, radical e inteligente visión como principio, desde el comienzo, el apoyo del pueblo fluirá espontáneamente, sin aparatosa y cara publicidad.  Lo otro es repetir y empeorar la crisis.


Para ello hay que poner entre paréntesis las pasiones triunfalistas de los partidos y volver en serio a la pedagogía de la verdad.  ¡Ecos de Gandhi y de Muñoz!

Todo el pueblo espera ansioso que se dé ese milagro, tan sencillo y necesario como el aire y el agua.


-- Parte IV -- El Ballet de Tommy y Sammy

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